La emergencia sanitaria en el mundo ha alterado el ritmo de vida, la forma de realizar nuestras actividades y sobre todo, a la visión que los seres humanos debemos asumir en las relaciones con nuestro entorno. En México, las autoridades, pese a haber tenido el tiempo suficiente para preparar una estrategia de contención, con medidas en fronteras y aeropuertos, y practicar pruebas para detectar posibles contagios, reaccionaron tarde, con resultados a la vista en el número de contagios y muertes.

Estamos en medio de una crisis sanitaria que impactará fuertemente en lo económico a nuestro país. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), estima que el PIB de México caerá entre 7.5 y 8.6 por ciento, con mayor afectación en grupos vulnerables y en situación de pobreza.

La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), del INEGI, reveló que 12.3 millones de personas perdieron su empleo e ingresos durante abril; la mayor parte están en la economía informal. Cerca 10 millones pertenecen a la economía informal y 2 millones a empleos formales.

El IMSS reportó que en mayo se perdieron 344,526 empleos formales, que se suma a la pérdida de 555 mil 247 puestos en abril y 198 mil 33 del 13 al 31 de marzo, con un total de 1 millón 97 mil 806 empleos perdidos.

Datos de la encuesta realizada por el Instituto de Investigación para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), de la Universidad Iberoamericana, arrojan que la crisis económica generada por la pandemia ha provocado que uno de cada tres hogares haya perdido 50 por ciento o más de sus ingresos respecto a febrero, y que 37.7 por ciento de los hogares más vulnerables, uno o más de sus integrantes perdieron su empleo u otra fuente de ingreso.

Como parte de las medidas adoptadas para continuar con sus actividades, varias empresas y oficinas de gobierno recurrieron al trabajo desde casa o home office. Sin duda los modelos de trabajo están cambiando y esto implica que las actividades pueden realizarse desde donde sea oportuno.

Esto desde luego conlleva respeto a derechos y responsabilidades, para el trabajador y el empleador. La flexibilidad que implica permite al trabajador dedicar el tiempo suficiente a la actividad laboral para cumplir con oportunidad, pero igual representa la oportunidad para el empleador de generar una dinámica de trabajo donde importa el hacer y no el estar.

El teletrabajo es una alternativa por las ventajas que permite: Un mayor rendimiento; mejora la calidad de vida; aumenta la motivación; beneficia al medio ambiente; da efectividad a las reuniones; mejora el clima de trabajo; reduce ausentismo e incrementa la responsabilidad, provocando que el trabajador organice su tiempo y priorice actividades. La Coparmex estima que las empresas que llevan a cabo esta modalidad de trabajo, han aumentado su productividad hasta en 28 por ciento.

Encuesta de Inmuebles24, sobre cómo los mexicanos realizamos home office señala que 53 por ciento equilibró su rutina laboral con las actividades de casa sin distraerse; 30 por ciento, se concentra sin ningún problema y 17 por ciento consideró difícil no distraerse.

El Poder Legislativo realizó una exploración positiva de esta forma de trabajo, llevando a cabo reuniones de trabajo de Comisiones y Foros, con el propósito de avanzar en las labores parlamentarias. Con este esfuerzo, se logró que los órganos de gobierno, grupos parlamentarios y áreas administrativas de la Cámara de Diputados y de Senadores, adoptarán decisiones importantes y dieran continuidad a la vida legislativa.

El teletrabajo contribuye a mejorar la movilidad, pues apoya la disminución de viajes de traslado y la congestión vial. Por ejemplo, según el INEGI, en la Zona Metropolitana del Valle de México, diariamente se realizan 34.5 millones de viajes, la mayoría (70 por ciento), en transporte público y la mayoría son para ir al trabajo (58 por ciento) y duran entre media y dos horas.

Por ello, el 4 de junio pasado, en el Foro Virtual: Movilidad en la “nueva” normalidad después del COVID-19, la Senadora Patricia Mercado y la suscrita, mencionamos la propuesta legislativa que presentaremos para legislar el tema para aprovechar su impacto en la movilidad.

La presencia del COVID-19, nos obliga a adaptarnos a esta nueva forma de trabajo. Por ello, estamos proponiendo que, como la realidad lo indica, la presencia del virus será latente por algunos meses más, se pueda realizar trabajo en casa una vez a la semana para combinar trabajo a distancia y de manera presencial. Con esto, ayudaremos a disminuir la movilidad, evitar contagios y no frenar las actividades.

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