Era una sala enorme, sin ventanas. Más de doscientas personas trabajaban en silencio. El único ruido eran sus teclados repiqueteando y el aleteo de los ventiladores. La instalación era un edificio escondido del . Los empleados miraban uno por uno los registros que antes se habían capturado en línea, por medio de una aplicación, para apoyar a los candidatos que en ese momento se postulaban como independientes y aspiraban a la presidencia.

“Llevo todo el día con firmas inválidas de Margarita (Zavala), no sé por qué hacen eso. Si no hicieran tantas trampas, nos iríamos a casa más temprano”, me dijo ese día Francisco Pérez, un empleado del INE a quien entrevisté para el reportaje que entonces hacía para Univision.

El 16 de marzo de 2018, el INE convocó a una conferencia de prensa y anunciaron que tanto Armando Ríos Piter, como Jaime Rodríguez “El Bronco” y Zavala, habían acumulado un número importante de firmas no válidas. En el caso de ella, había 489 mil firmas supuestamente hechas por ciudadanos que no estaban vigentes en la lista nominal, más de 200 mil fotocopias, 432 firmas falsas y casi 7 mil documentos no válidos, entre ellos “fotografías tomadas a tarjetas de presentación, credenciales de cadenas comerciales, licencias de manejo”, escribió meses después el consejero del INE, Ciro Murayama, en su libro La democracia a prueba, editado por Cal y Arena.

Murayama reveló que había votado contra la candidatura de Zavala, aunque ella finalmente tuvo la cantidad de firmas requeridas para ser independiente, porque muchísimas de las fotocopias que se registraron en su apoyo fueron hechas desde “domicilios desde los cuales se enviaron cientos o miles de apoyos a partir de fotografías y en horas inusuales, como en la madrugada. Hubo una suerte de talleres de maquila de envío masivo de apoyos falsos”.

Zavala dijo que las firmas falsas habían sido “sembradas” para perjudicarla. Litigó la sanción por el alegado comportamiento irregular y terminó pagando únicamente 24 mil pesos de multa.

En mayo de 2018, ella renunció a la candidatura independiente. Tres meses más tarde, según documentos públicos consultados para esta columna, registró la marca México Libre, con la cual comenzó una carrera para fundar un nuevo partido político. La dirección oficial era un departamento en Las Águilas, al sur de la Ciudad de México, de su propiedad.

Ahora, su nuevo proyecto está nuevamente a revisión. Este 4 de febrero, el INE anunció que México Libre había cumplido con la entrega del número de apoyos y actas de asambleas requeridos para convertirse en un nuevo partido.

El proceso para completarlo antes de la fecha límite fue meteórico. Elaboré un registro histórico de apoyos de México Libre anunciados por el INE para esta columna. Entre febrero y diciembre crecían en un promedio de 522 firmas por día, pero después del 10 de diciembre, algo sucedió. La asociación civil triplicó sus apoyos diarios, y comenzó a recolectar 1,366 apoyos en promedio cada día. Con ello, logró una meta que parecía muy cuesta arriba: pasó de 162 mil apoyos el 10 de diciembre, a 239 mil 513 el 4 de febrero, es decir, un crecimiento de más de 76 mil firmas durante la época vacacional de diciembre y el mes de enero.

En el INE, dicen que hay que esperar. La oficina de revisión de apoyos uno a uno, que ellos llaman “mesa de control”, otra vez opera a toda máquina. “La aplicación tiene muchos candados. Aprendimos de la experiencia y mala fe de algunos”, dice para esta columna René Miranda, director del Registro Federal de Electores. Pero no se confían: están revisando cada documento, cada apoyo, uno por uno. Dicen que es mejor no adelantarse, que en junio se sabrá si los requisitos se cumplieron adecuadamente.

Para eso funciona un organismo así en una democracia: para revisar, para mediar, para asegurarse, para que los anuncios sean definitivos cuando hayan sido revisados y confirmados.

@penileyramirez

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