La cámara la captaba sonriente. Ricardo Monreal decía que los asistentes al evento eran asesores del grupo parlamentario de Morena en el Senado. Al escucharlo, la chica con la blusa verde bajó su diploma. Mutó la sonrisa por una mueca de espanto.

En pocas horas, el video se viralizó. La chica era Samali Pérez Horowich, sobrina política de Monreal. No está registrada como asesora parlamentaria de Morena, sino como Jefa de la Unidad de Programación y Evaluación de la Dirección de Programación, Presupuesto y Finanzas del Senado, dijeron usuarios de redes sociales, el portal La Política Online y confirmé en documentos oficiales. Antes, trabajó en Hacienda en el gobierno de Enrique Peña Nieto, según su declaración patrimonial.

Pérez Horowich recibe en el Senado un sueldo neto de 81 mil pesos mensuales, de acuerdo con un documento obtenido para esta columna. No es claro qué hace allí. Un informe de la contraloría interna de agosto de 2019 explica que el área que ella dirige debería coordinar otras dos oficinas. En la práctica, dice el documento, está “aislada”, no coordina a otros, ni tiene funciones claras.

Su contratación fue firmada por el propio Monreal en septiembre de 2018, entre otros funcionarios de su equipo más cercano, según otro documento. La legislación interna del Senado establece que la Mesa directiva firma los nombramientos de mandos medios y altos.

Martí Batres, entonces presidente de la Mesa, dijo para esta columna que él no los firmó. “Ese documento nunca lo vi, no me marcaron copia. Tampoco supe que se haya iniciado una investigación por esa irregularidad”, dijo Batres, quien ha estado envuelto en otra polémica por la contratación de personal en el Senado.

Al ser consultado para este texto, Monreal calificó la contratación de su sobrina como “un asunto menor” y parte de una disputa con Batres. “Las diferencias en un partido mayoritario como Morena son procesos normales y seguiremos viéndolas”, dijo.

Pérez Horowich no pudo ser contactada. A diferencia de sus compañeros de área, no tiene un correo electrónico público. En su oficina, nadie contestó el teléfono durante días. En una visita a su sede del Senado, dos empleadas de su área y el personal de seguridad dijeron que no la conocen. Su jefe directo no respondió llamadas ni correos.

Frecuentemente los políticos colocan en puestos claves a familiares o amigos. ¿Por qué ahora este caso resulta relevante? Porque la alegada irregularidad en el nombramiento trasciende el cuestionamiento ético de contratar a un familiar. Da cuenta de un quiebre cada vez más visible al interior de Morena.

En el partido están sucediendo fracturas, presiones y se están usando políticamente plataformas públicas, de cara a la sucesión en su dirigencia nacional. Importa cuáles puestos logran sus cuadros más visibles en dependencias del Estado. Importa cuánto margen de acción en una lucha interna consiguen a partir de esos cotos de poder. Por eso el nombramiento de funcionarios legislativos toma dimensiones públicas que quizá no tendría en otras legislaturas. Veremos más en los próximos meses.

Posdata. El nombre de esta columna es un homenaje a los linotipos. Este espacio pretende ser un recordatorio a mi generación de que lo mejor del periodismo no está solo en las bases de datos y las herramientas tecnológicas, tan útiles, sino en el oficio de pisar la calle, de hablar con los involucrados en una historia. Bienvenidos. Espero sus tips, quejas, dudas.

@penileyramirez

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