Andrés Manuel López Obrador tuvo como obsesión transformar el país profundamente.
5 años no son suficientes.
Avanzó en redistribuir la riqueza y elevar a rango constitucional los programas sociales, dotar a las minorías indígenas de derechos fundamentales, construyó obras de infraestructura como el AIFA; elevó los salarios, entre otras acciones.
En lo político AMLO buscaba que el movimiento se transformaría en un partido sólido, popular, ganador, custodio de los programas sociales que beneficien a los más pobres.
Un partido nacionalista, progresista, defensor de la soberanía nacional, la paz, la unidad de todos los mexicanos y la igualdad social.
Un partido que garantice oportunidades ciertas para todos.
Dejó un proyecto de legislación electoral que ahora retoma la Presidenta Sheinbaum y Morena, sus liderazgos y aliados.
Los principales aliados PT y Verde han encarecido durante los últimos meses su apoyo al proyecto mayoritario.
¿Morena no los necesita? A todas luces se asoma hasta ahora una negociación estéril.
Sobre todo con los verdes quienes se han caracterizado por ser publicistas acomodaticios, sin ideología, sin principios y sin moral.
Las fortunas acumuladas por las y los verdes son inconmensurables, nada le han dejado a la Nación: un día aliados del PAN, otro con el PRI, ahora con Morena, con un cinismo que ya no asombra, sin aportar absolutamente nada a la República.
La iniciativa de reformas constitucionales en materia electoral debe estar acompañadas de reformas legales, las cuales aún no se presentan.
La estrategia presidencial apunta a negociar el todo y luego las partes.
Se pretende cambiar la forma de elegir a los plurinominales.
Se busca que sean electos por votos directos de los electores.
La intención es quitarle a las cúpulas partidarias la posibilidad de elegirlos por métodos verticales, antidemocráticos y abrirlos al escrutinio popular.
Seguimos pensando que el poder legislativo necesita también de técnicos y perfiles no solo de políticos.
Llenarlo de políticos populares sin experiencia técnica, legislativa y multidisciplinaria provoca un poder legislativo débil y dependiente de las iniciativas hechas en el Poder Ejecutivo.
Aprobar un tratado internacional en materia comercial, aprobar el Presupuesto de Egresos, la cuenta pública anual, la Ley del Impuesto sobre la Renta o la Ley de Ciberseguridad no son tareas simples ni intrascendentes; para estudiar y analizar los alcances de esas legislaciones se requiere formación académica, competencias dentro y fuera del servicio público federal y especialidades profesionales probadas.
Los legisladores no cuentan con esos atributos: por eso Reyes Heroles sabía que el método de elección plurinominal iba a permitir nutrir al Congreso federal de luces talentosas que le garantizaran debates de altura, responsables, con dictámenes bien pensados de cara a la nación.
El error fue de las dirigencias partidarias -de todas- al llevar al Congreso personajes menores, compinches de los líderes de los partidos cuya actuación pasó sin gloria y sí con pena.
La política exterior se aprueba en el Congreso; la política de ingresos se aprueba en el Congreso; los nombramientos de los altos funcionarios de Hacienda se aprueban en el Congreso; así como los militares y el Auditor Superior de la Federación.
¿Nuestros legisladores saben lo que están aprobando?
Recuperemos en forma y fondo la iniciativa presidencial presentada por la Secretaría de Gobernación:
El total de 500 diputados federales se mantiene y los 300 diputados de mayoría relativa, no se modifican.
Se reformaría lo siguiente:
• 100 diputaciones: candidatos que no ganaron su distrito, ordenados de mayor a menor porcentaje de votación distrital obtenido por su partido. Estos podrán incorporarse al Congreso, mediante la fórmula actual de otorgar una curul a cada partido en función de una fórmula sobre el cociente natural de votos obtenidos, en el orden decreciente que se haya establecido luego de la clasificación de más votado a menos votado.
• 100 diputaciones: por votación directa en cinco circunscripciones regionales, en las que se incluirán las diputaciones electas por mexicanos residentes en el extranjero.
Conclusión.
Sí necesitamos legisladores técnicos, profesionales, especializados que puedan corregir o reestructurar las iniciativas de ley que presentan los Gobiernos.
Cajón de Sastre
El sábado pasado se llevó a cabo el Consejo Nacional de Morena.
Ahí se estableció un calendario para elegir consejeros. Las fechas son muy relevantes para el futuro político de México:
22 de Junio/ Coordinaciones estatales en 17 estados.
03 de Agosto/ Coordinaciones distritales federales.
21 de Septiembre/ Coordinaciones municipales.
08 de Noviembre/ Coordinaciones distritales locales.
Pedro Isnardo De la Cruz es Doctor en Ciencias Políticas y Sociales y profesor en la UNAM. Publicó en 2017 Decisiones estratégicas presidenciales en EUA: El aprovechamiento de la ocasión en crisis de Seguridad nacional y Terrorismo. George W. Bush y Barack Obama (2001-2012).
Juan Carlos Reyes Torres es Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, con estudios en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM y profesor de Teoría del Estado.
Coautores de Para entender la 4T (2019), con el sello editorial de Stonehenge México.

