El corolario del Presidente Trump sobre el futuro de Cuba - la Doctrina Donroe- se mantiene intacto: “Podría hacer lo que quisiera con el país”, dando al mundo una huella más de su predilección por un estilo de poder efectista. Veamos:
I. ¿El giro del humor de los tiempos para Cuba?.
Selena Lambert Ortega, una mujer de 24 años que vive en Santiago de Cuba, invitó a sus conciudadanos a nominar a su candidato ideal para la presidencia de la isla en una encuesta de Facebook publicada el 12 de enero pasado.
En cuestión de horas, la publicación se volvió viral y elogió abrumadoramente al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos.
Poco después, agentes de Seguridad del Estado en Santiago convocaron a la joven y exigieron la retirada de la encuesta: Rubio obtuvo unos 35,000 votos, frente a solo 475 del actual presidente, Miguel Díaz-Canel.
Marco Rubio bromeó sobre esta encuesta diciendo que no buscaba "trabajo extra".
Para Ninoska Pérez Castellón, locutora de radio y figura del exilio cubano en Miami, esta simple publicación refleja el sentimiento público actual: "La encuesta ha sido censurada, pero muestra el profundo estado mental dentro de Cuba", dijo a The Epoch Times.
El sistema de opresión del régimen cubano y la propaganda estadounidense -como vectores de información asimétrica estratégica- han rendido sus efectos y la realidad de la sociedad siempre comprueba o no su carácter de moldeable para resistir o inclinarse ante el cambio de régimen.
II. La crudeza en la sociedad de la policrisis cubana.
Con una economía cubana que ha prolongado sus niveles de estancamiento, con un PIB contraído en más del 15% durante los últimos 5 años y un déficit en sus finanzas públicas que ya supera ese porcentaje del PIB nacional.
Cuba afronta una crisis excepcional: escasez extrema de alimentos, agua y medicinas; colapso de la red eléctrica que provoca cortes prolongados (de hasta 20 horas diarias incluso), crisis sanitaria (de la infraestructura hospitalaria, de las unidades de cuidados intensivos, de la propagación de enfermedades infecciosas y tropicales) con acumulación de residuos en las calles, el colapso creciente de la moneda nacional, el progresivo e incontrolable proceso inflacionario y el éxodo masivo, entreverado por la suspensión de aprovisionamiento de petróleo de Venezuela (desde enero pasado) y México, particularmente, todo ello ha implicado la pauperización social acelerada, la disfuncionalidad de los empleos públicos y salarios y la concatenación progresiva de hambrunas más el detrimento agudo del sistema de racionamiento para la mayoría de la población frente a quienes pueden acceder a bienes importados, mercado negro y tiendas privadas, fundamentalmente por la vía de remesas, documentándose hasta ahora que más de 7 de cada 10 cubanos se ven forzados a saltarse al menos una comida al día.
III. ¿Y las potencias aliadas?
Ante la ofensiva de Trump, la China ahora de Xi Jinping, y Rusia, bajo el dominio de V. Putin -sobre todo después de la captura del Presidente Venezolano Nicolás Maduro de principios de enero pasado- han hecho el vacío de poder y de acompañamiento en la alianza y beneficios de décadas, que tuvieron con los gobiernos cubanos desde la era de Fidel Castro.
Sin embargo, dada la crisis del petróleo que ha generado de manera colateral la guerra estadounidense- israelí en Irán, es posible que Rusia haya abierto una ventana de negociación con Trump, pudiendo acaso permitirse que se flexibilice el bloqueo temporal, en tanto hace pocos días buques petroleros rusos se dirigen a la isla para proveer de ayuda sustancial petrolera.
IV. El artífice de la operación de intervención.
Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos, con la confianza absoluta del Presidente Trump, ha diseñado una estrategia que puede resumirse en dos expresiones que ha proferido en estos tres meses: “Cuba hará implosión por sí sola”; “Necesitamos nuevas caras en el poder”, arguyendo que el gobierno es incapaz de evitar el declive de la economía cubana”.
En diversos momentos Rubio se ha pronunciado con metódica precisión por la aplicación de la Ley Helms Burton (1996) como brújula del cambio de régimen que asume inevitable: liberación de todos los presos políticos (con la mediación vaticana se han liberado cerca de más de 50 presos); la legalización de los partidos políticos y la prensa libre; la organización de elecciones "libres y justas" bajo supervisión internacional y la exclusión de los hermanos Castro del futuro gobierno. De modo que la política Donroe de Donald Trump, deja poco a la imaginación y traza las fronteras de lo innegociable.
La revista The Atlantic, ayer domingo 21 de marzo, ratificó que poseía información respecto de que la Presidencia de Trump tiene preparado un plan de cambio de régimen para Cuba y entablará posibles enjuiciamientos contra militares y funcionarios del gobierno actual, lo que sugiere que una combinación de medidas con la operación trumpiana en el modelo venezolano, no está descartada.
Las exigencias de Washington sugieren que su política hemisférica de control hegemónico es una tenaza de condiciones innegociables y negociables.
V. El desenlace abierto para una Cuba soberana.
La doctrina Donroe para Cuba sustenta pues una política de capitulación unilateral.
Consideramos que el Gobierno de Cuba debe sentarse a conversar urgentemente con el Gobierno americano y es posible que de esa conversación se asuma la insostenibilidad de la Presidencia de Díaz-Canel.
Deberá resolverse así, en el núcleo duro elitista y las familias castrista-diaz canelista la sobrevivencia del régimen, el futuro de sus libertades personales, fortunas y negocios, que se han prodigado al amparo de su preservación en el poder.
México, con la Presidenta Sheinbaum, ha cumplido con la Constitución federal: en su Artículo 89, fracción X, suscribe que se “debe respetar la decisión del pueblo y gobierno (cubano) para adoptar una nueva forma de gobierno. (A su vez) como con otras naciones, habremos de suscribir tratados bilaterales en materia educativa, de salud, intercambio cultural y tecnológico”.
Interesante que nuestra Constitución mexicana entrañe la dialéctica entre gobierno y pueblo, como vector de la forma de gobierno vigente y por ende, sustento de la legitimidad, legalidad y eficacia de la soberanía nacional.
Asimismo, a pesar de las condiciones en que está ahora afrontando el país caribeño, el petróleo que se les manda deberá ser facturado (cobrado), afamados el manejo, por decir lo menos, ambiguo, de lo que se ha hecho por el gobierno cubano con el sistema histórico de ayuda y cooperación que nuestro país y gobiernos han profesado y procurado durante las décadas revolucionarias, a la sociedad y al gobierno cubanos.
Hasta la ayuda humanitaria que podamos brindar al pueblo cubano, lamentablemente, resulta que debe pasar por un proceso fidedigno de acreditación internacional.
El régimen cubano actual debe dar paso a una República democrática y social fundada en el derecho, los derechos humanos garantizados y la libertad de trabajo, educación y credo.
No podemos descartar que -irónica e indirectamente- el régimen cubano logre comprar tiempo político con la prolongación de la guerra en Irán.
Cuba soberana, sin embargo, debe discutir a su interior una Constitución moderna, o la política trumpiana o post trumpiana más la inflexibilidad gubernamental reformista interna, pueden seguir una dialéctica sombría en detrimento del futuro de nuestra nación caribeña hermana.
Cajón de Sastre.
Derivado de las recientes reformas a la Ley Aduanera y al Reglamento de la Ley Aduanera el Gobierno mexicano gestiona una nueva institucionalidad para el Comercio Exterior.
Entre otras novedades se constituye el Consejo Aduanero como un órgano colegiado deliberativo y resolutivo en materia de Agentes Aduanales, autorizaciones para regímenes aduaneros y sanciones a infractores.
Ahora los importadores y los exportadores estarán mayormente regulados y tendrán que invertir en tecnologías y capacitación al capital humano.
México continúa modernizando sus instituciones jurídicas para competir en el mercado mundial.
Pedro Isnardo De la Cruz es Doctor en Ciencias Políticas y Sociales y profesor en la UNAM. Publicó en 2017 Decisiones estratégicas presidenciales en EUA: El aprovechamiento de la ocasión en crisis de Seguridad nacional y Terrorismo. George W. Bush y Barack Obama (2001-2012).
Juan Carlos Reyes Torres es Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana, con estudios en Ciencia Política y Administración Pública por la UNAM y profesor de Teoría del Estado.
Coautores de Para entender la 4T (2019), con el sello editorial de Stonehenge México.

