Continuando con la entrevista a mi tía política María Luisa Camacho, madre de mis primos hermanos Mario y María Luisa, ésta me contó que después de estudiar Mario algunos años con su primera maestra de piano, Adelina Benítez, llegó un momento en que la maestra Benítez le dijo que Mario tenía mucho talento para la música, que había avanzado a pasos agigantados a tal punto que ella le aconsejó que debía encontrar un maestro superior de música porque el niño, que pasaba a ser ya un adolescente, había aprendido todo lo que ella podía enseñarle.

“Entonces busqué un maestro para mi hijo, el cual le enseñó las técnicas pianísticas necesarias para hacer de él un intérprete”, me dijo mi tía.

Abriendo un paréntesis al respecto, me permito contarles que estando yo con el editor José Sordo, dueño de la editorial ALDUS, éste me contó que de niño fue condiscípulo, en las clases de piano de la maestra Adelina Benítez, de Mario Lavista y que éste avanzaba y avanzaba dejando atrás a todos los demás alumnos. “Era notable su talento musical desde niño, puedo asegurártelo”, me dijo don José Sordo.

Como conté a ustedes en mi artículo anterior, hacia los años 1952-53 mi padre, el Mtro. Raúl Lavista, era la batuta al frente del programa de televisión La Hora General Motors, que se transmitía por televisión en vivo debido a que no existían aún las videograbaciones; yo le pregunté a mi tía que si Mario había visto el programa de mi padre en la televisión, me contó que sí, que Mario siendo niño vio el programa algunas veces.

Con el tiempo Televicentro S.A. no pudo seguir produciendo el programa La hora General Motors por el costo; sin embargo, don Emilio Azcárraga (padre) decidió seguirlo produciendo pero en la Radio XEW, de manera que a partir de 1954, ahora en vivo, con público, se transmitía el programa en la famosa Sala para conciertos “Azul y Plata” de la XEW con el cambio de nombre al de: La hora Chrysler, con el mismo esquema de mi padre al frente de la orquesta completa; se tocaba primero alguna pieza sinfónica y en seguida venía la interpretación de destacados solistas a los que acompañaba mi padre en sus conciertos, siempre repletos de un público entusiasta.

A mi pregunta, mi tía me contestó que sí había llevado a su hijo adolescente Mario a ver a mi padre dirigir la orquesta en sus conciertos de XEW, sin hacerse presentes ante mi padre, en varias ocasiones.

“Con el tiempo le pude comprar a mi hijo su primer piano y realmente se dedicaba todo el tiempo a tocarlo, practicaba y practicaba. Como la música le fascinaba, yo procuré llevarlo a muchos conciertos, a la ópera, en fin... yo lo ayudé lo más que pude porque, para mí, era indudable su vocación musical”, me dijo mi tía.

Como no pude encontrar con ningún familiar una fotografía de Mario Lavista adolescente, me permito publicar en esta ocasión una fotografía de mi padre durante la transmisión de alguno de sus programas de La hora Chrysler, imaginado a Mario adolescente viendo a su tío al frente de la orquesta sinfónica. (Continuará...)

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