Don Salvador Elizondo Pani, un “Self Made Man” III

Paulina Lavista

Me contaba que su padre en su juventud fue un aven-turero que trabajó de lava-platos y office-boy en Nueva York, que se fue en un barco

Los pasos que siguió don Salvador Elizondo Pani para llegar a ser un exitoso productor de cine de calidad los conozco a grosso modo por las pláticas que sostuve esporádicamente con su hijo, el escritor Salvador Elizondo Alcalde.

Me contaba que su padre en su juventud fue un aventurero que trabajó de lavaplatos y office-boy en Nueva York, que se fue en un barco y aprendió telegrafía, inglés y francés por sí mismo y que, para él, su padre era un self made man. Mis suegros se casaron en 1928, cuando don Salvador ya era un verdadero hombre de negocios. Recurro a las propias palabras que don Salvador le escribió a su hijo para continuar mi narración y conocer más sobre sus orígenes:

Carta de don Salvador Elizondo Pani a su hijo en 1970

(Extractos)

“Mis abuelos paternos procrearon los siguientes hijos a quienes traté durante muchos años y por eso los recuerdo muy bien.

Tibaldo, mi padre.

Aurelia, soltera.

Carmen, casada con el escultor Jesús Contreras y quien formaba parte de la famosa Jauría de don Justo Sierra (Chucho Urueta, Chucho Trillo, Chucho Valenzuela, etc.) Tuvieron tres hijos, mis primos Carlos, María Teresa y Rubén.

Emilio, casado con doña Carmen Perret y de quien tengo un buen recuerdo, pues siempre fue muy cariñoso con mi madre. Tuvieron dos hijas: Adriana y María del Consuelo.

Felisa, soltera.

José, soltero; el famoso Pepe Elizondo, Pepe Nava, más bien. Seguramente el autor teatral más famoso de zarzuelas y revistas que ha tenido México. Bohemio empedernido, por cuya cama pasaron las tiples más conocidas de la época. Cuando éramos chicos, todos los domingos comíamos en casa de mi abuela. Nos sentábamos a la mesa unas veinte personas, entre grandes y chicos. Era una familia muy consciente de su abolengo español, de conexión con el porfirismo a través de don Justo Sierra y del dinero de mi tía Carmen, con quien yo viví una temporada en Nueva York, junto con mi primo Carlos, que estaba por recibirse de arquitecto en la Universidad de Columbia. Debo decir que mientras estuve de office-boy en el Bankers Trust, nunca se les ocurrió llamarme a su casa. Una vez que tuve los medios necesarios y pude pagar, insistieron en que fuera a vivir con ellos. Me llevaban la cuenta, para su respectivo cobro, hasta de los vasos de leche que tomaba, pues éstos no estaban incluidos en la pensión.

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Don Salvador Elizondo y Josefina Alcalde,el día de su boda en 1928. Foto: CORTESÍA: ARCHIVO DE LA FAMILIA ELIZONDO
 

Ahora voy con la familia de mi madre

El doctor Ricardo Pani, natural de Pozzolatico, cerca de Florencia en Italia, vino a la aventura a México y se estableció en Zacatecas, Zac. donde contrajo matrimonio con Mónica Letechipia. Procrearon los siguientes hijos, que menciono porque a todos los traté; a unos más y a otros menos.

Julio, mi abuelo. Casó con doña Paz Arteaga.

Adelaida se casó con un señor Manuel Darqui, abuela de mis primos, hijos de mi tío Arturo.

Virginia vivió siempre en Italia y casó con un Barón Nerli (en Italia todos son nobles, mientras no demuestren lo contrario). Tú conociste a una hija, nietos y biznietos de esta señora.

Mariana, casada tres veces, pero ignoro con quiénes. Siempre vivió en Monterrey, NL.

Matilde, casada con un señor Ibargüengoitia.

Clementina, soltera.

Manuela, la famosa tía Manuela, luego verás por qué.” (Continuará)

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