Valeria Macías es una maestra de Monterrey que fue perseguida durante años por un alumno. A pesar de ser insistentemente molestada, no contaba con las herramientas legales para detener el acecho. Y es que en México existe un vacío legal para este tipo de violencia. Sin embargo, su caso ha impulsado los primeros pasos para modificar el marco jurídico.

En febrero pasado se aprobó por unanimidad en la Cámara de Diputados la iniciativa conocida como Ley Valeria, que pretende tipificar el acecho con multas de hasta 400 días y entre dos y cuatro años de prisión.

El asunto ha causado un gran revuelo en medios digitales y la desinformación ha llevado a muchos a deplorar la iniciativa. Hay quienes aseguran que luego de su aprobación, bastará acercarse a una mujer para terminar en la cárcel. Hay incluso grupos que invitan a evitar todo tipo de contacto con mujeres para no incurrir en algún delito.

En importante enfatizar que el acecho implica conductas reiteradas de contacto o comunicación no deseados, seguimiento, monitoreo o vigilancia, que causan miedo y se dan a pesar de que la víctima expresa abiertamente su rechazo a estas conductas.

La Ley Valeria plantea que se castigue el acecho lo mismo si ocurre en persona o a través de medios digitales. Y es que está comprobado que genera ansiedad, depresión, afecta la cotidianidad y la estabilidad emocional. Se trata de una práctica más habitual de lo que muchos pensarían. En México en 2024, 10.6 millones de mujeres y 8.3 millones de hombres fueron víctimas de ciberacoso.

Toca el turno al Senado para su análisis y eventual aprobación. Pero mientras eso ocurre, la polémica en torno al tema ha llevado la discusión a lugares muy confusos. En medios digitales se ha llegado a asegurar que con la Ley Valeria será ilegal hablarle a una mujer y establecer cualquier tipo de contacto; que un roce involuntario o un mal entendido te pueden enviar a la cárcel; o que por sólo ver a una mujer te pueden llevar detenido.

Quienes creen esta información falsa, aseguran que ya no tendrán ningún gesto de cortesía ante el temor de ser denunciados. Hay incluso quienes anticipan que no ayudarán a una persona en situación de emergencia, ante la posibilidad de incurrir en un delito.

Es preocupante que cada vez que se impulsan vías para frenar la violencia, surjan voces que apuestan a la desinformación para dividir, confundir e incluso estigmatizar a las mujeres que ponen límites. En un país con los niveles de inseguridad que tiene México, informar con responsabilidad es de crucial importancia; elegir con sensatez las vías para enterarnos, debe ser parte del esfuerzo que hacemos para convertirnos en una sociedad más armónica.

@PaolaRojas

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios