Los ojos del mundo han estado atentos a la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela. Pero al interior de la Unión Americana, el foco está en la muerte de una mujer de Minnesota a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El hecho ocurrió en el contexto de las redadas migratorias masivas en ese estado. Renee Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijos, conducía su coche de regreso a casa cuando se topó con el operativo. De acuerdo a las autoridades federales estadounidenses, ella intentó atropellar al agente Jonathan Ross y él se defendió a balazos. Testigos aseguran que no fue así; sostienen que Renee solamente se detuvo para apoyar a sus vecinos con un silbato. El hecho detonó protestas y obligó a declarar estado de emergencia.
Tricia McLaughlin, subsecretaria de Seguridad Nacional, afirmó que se trataba de una “alborotadora violenta” y la acusó de terrorismo por usar su coche como arma para matar a los oficiales. Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, respaldó esa versión y añadió que el oficial actuó para protegerse. El vicepresidente, JD Vance, aseguró que el agente tiene “inmunidad absoluta” porque se trataba de una operación federal. Donald Trump culpó de lo ocurrido a la izquierda radical.
En contraste, el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, acusó a ICE de separar familias, generar caos y matar gente. Rechazó la versión del ataque en defensa propia y calificó de basura el argumento del gobierno federal. “Get the fuck out!”, dijo con contundencia a los agentes de ICE.
Al día siguiente de la muerte de Renee, manifestantes se congregaron frente a un edificio federal de Mineápolis. Ahí los integrantes de la Patrulla Fronteriza les lanzaron gases lacrimógenos y los rociaron con gas pimienta para alejarlos de la puerta. Al menos ocho personas fueron detenidas.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró estado de emergencia y comparó la situación actual con la de 2020 tras la muerte de George Floyd a manos de policías. Alertó además sobre el caos que genera el despliegue federal cuando no hay coordinación con el gobierno local. Las autoridades estatales acusaron al FBI de negarles acceso a la evidencia, por lo que ya iniciaron su propia investigación criminal.
Las protestas en contra de la política migratoria de la actual administración continuaron durante el fin de semana. Son evidencia de la profunda división que hay entre los estadounidenses. Mientras tanto, los medios digitales siguieron difundiendo versiones radicalmente opuestas de lo sucedido. La alteración de imágenes que logra la inteligencia artificial confunde aún más a una población que solo recibe incentivos para acercarse a los extremos. Con ello, quienes respaldan a Donald Trump se alejan más y más de quienes no. La moderación y el diálogo parecen remotos. Es la peligrosa polarización en la era de la posverdad.
@PaolaRojas

