¿Cuánto vale la vida de tu hijo?

Paola Rojas

El manejo que las autoridades han tenido del caso hace que resulte difícil confiar en que habrá transparencia en la asignación de responsabilidades y sanciones

“Tú eres mamá. Dime cuánto vale la vida de tu hijo. Dime con cuánto yo revivo al mío. Dame tú una cantidad.” Me lanzó esas preguntas para las que no hay respuesta. Se me estamparon en la cara junto con su dolor, su impotencia y su frustración. Marisol Tapia perdió a su hijo Brandon Giovanni en la tragedia de la línea 12 del Metro. Él salió de su casa para comprar el regalo por el día de las madres y ya no regresó. Marisol lo buscó desesperada y se topó con un desorden que hizo aún más difícil ese doloroso trance.

Cuando llegó a la zona del siniestro no había funcionarios atendiendo a las familias de los afectados. Una vez que llegaron los encargados, no les daban la información que buscaban. “Fue un caos para mí y para todos los familiares de las víctimas. Nos decían que habían sido dados de alta, que no estaban ahí, que no había niños. Mi hijo jamás apareció en una lista ni de heridos ni forense. Ellos se mantuvieron en que no había menores fallecidos. Era el único menor. Es imposible que no lo reconocieran, y fue al que siempre tuvieron escondido.”

Cuando finalmente encontró a su hijo, estaba muerto. “Lamentablemente me hicieron activar la alerta Amber para búsqueda, aunque no era necesario, porque mi hijo no había sido sustraído de ningún lado, había sufrido un accidente.” Lo encontró, pero sigue sin saber cómo fueron sus últimas horas. Ella no pudo acompañarlo y suplica que le den información que le permita saber si alguien sí estuvo con él. “Que realmente me digan quién levantó el cadáver de mi hijo; que me digan quién lo recibió.”

Eso no es lo único que ha tenido que enfrentar. Su pareja, que acompañaba a Brandon el día de la tragedia, resultó lesionado. Marisol cuenta que en el Hospital Balbuena no lo estaban atendiendo adecuadamente. La familia decidió entonces trasladarlo a otro lugar, pero se toparon con muchos obstáculos. “Antes de que yo lo sacara habían hablado con él. Que si no les firmábamos no nos iban a ayudar, que si no les firmábamos no nos iban a indemnizar. Lo único que querían es que se les otorgara el perdón.” Asegura que no había un especialista que lo atendiera y existía el temor de que le amputaran un pie. Por eso consiguió ayuda para trasladarlo a un hospital privado, pero no los dejaban salir. Antes la obligaron a ir al ministerio público para deslindar al hospital.

Acudió con el dolor y la angustia acumulados a hacer el trámite que le exigieron, pero ni con ese documento los dejaban salir. De hecho, pareciera que aprovecharon la ausencia de Marisol para tratar de persuadir a su pareja de que no dejara el hospital. “Cuando regresé ya estaba el cambio de opinión porque subió la gente de la jefatura de gobierno y le dijeron que si se iba de ese hospital no lo iban a ayudar ni lo iban a operar. Pero tampoco le estaban haciendo nada ahí, más que sedarlo para calmar el dolor. Nunca autoricé que subieran a verlo, mucho menos a intimidarlo y a amenazarlo. Recurrieron a enfermeras y a doctores con tal de que no lo sacáramos. Nos obstruyeron la salida como no tienes idea.”

Marisol pide que se haga justicia y que realmente se esclarezcan los hechos. Por lo pronto, lo que ha vivido hasta ahora la hace dudar de la adecuada actuación de la autoridad. “A mi hijo lo declaran muerto 20 minutos antes de que sucediera la tragedia. Desde ahí puedes darte cuenta de la magnitud de la negligencia que hay. Presentan una insensibilidad con todos nosotros. La manera en que están trabajando, decir que al carajo con esto y condicionarnos los apoyos es una muestra clara de su falta de sensibilidad.”

Los familiares de otras víctimas también están inconformes. Este sábado marcharon hasta la Fiscalía General para presentar una denuncia colectiva por los daños causados a quienes viajaban en el Metro el día de la tragedia.

Mientras esperamos los resultados de los peritajes, el manejo que las autoridades han tenido hasta ahora del caso hace que resulte difícil confiar en que habrá un tratamiento aseado y transparente en la asignación de responsabilidades y sanciones. Los familiares de las 26 personas fallecidas no merecen que busquen tapar las fallas con todavía más negligencia.

 

@PaolaRojas
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