Las mujeres militares

Paola Félix Díaz

A todos los mexicanos: 

 

El Ejército Mexicano es una institución que cuenta con un alto grado de aceptación y confianza entre la sociedad. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, arrojados por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana y publicados en diciembre de 2017, la Secretaría de la Defensa Nacional obtuvo 83.2 por ciento de aprobación ciudadana.

El índice de aceptación ha sido constante y similar en diversas mediciones, a pesar de que durante la “guerra contra el narcotráfico” emprendida por el gobierno de Felipe Calderón se “desnaturalizó” su función. Afortunadamente, la ética y disciplina militares que rigen su actuación le permitieron sortear los diversos obstáculos impuestos por las decisiones erróneas de dicha administración.

El Ejército goza de la estima de la sociedad nacional, tal y como lo confirmó en su momento la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey, WVS) al señalar que, según sus mediciones, ha mantenido una tendencia ascendente en las últimas décadas, de ahí que actualmente sigue gozando de la confianza de la sociedad y del Estado y recobró su naturaleza. Además, ha respondido con solvencia a los requerimientos de la Guardia Nacional al incorporar a un importante número de integrantes a las tareas de seguridad pública, quienes tienen todas las ventajas de la formación militar y los conocimientos necesarios en materia de derechos humanos y perspectiva de género y la sensibilidad para propiciar cercanía con la ciudadanía, lo que ha permitido confirmar y fortalecer el reconocimiento y aprecio ganados legítimamente por sus servicios prestados a la Patria y la protección al pueblo de México.

Es importante resaltar, entre otros aspectos, que el Ejército ha consolidado logros sustantivos en favor del avance democrático y empoderamiento de las mujeres. Lo refiero de manera particular porque, como sabemos, esta institución tuvo sus orígenes en la Revolución Mexicana, cuyo contexto propició un espacio formal exclusivo para los hombres.

Hoy la realidad es diferente, por eso es necesario destacar el avance que el Ejército ha tenido en su interior, así como los beneficios que ello conlleva para las mujeres militares y civiles: actualmente hay cuatro generalas y no existe ningún impedimento para que el Alto Mando del Ejército sea ocupado por una mujer, siempre y cuando sea hija de padres mexicanos y cumpla con los requisitos y ruta profesional establecidos para una o un militar de arma, clasificación en la que ya participan las mujeres desde hace varios años.

De acuerdo con los registros históricos, la Madre Cuca, Refugio Estévez Reyes, es considerada la primera enfermera militar, nombrada en 1906 sargento enfermera por el general Urriza; en 1910, Emiliano Zapata nombro a María de la Luz Espinoza Barrera teniente coronel; la primera mujer en el servicio activo fue María González de Cárter en 1934 con carácter de afanadora y oficialmente dada de alta en la otrora Secretaría de Guerra y Marina; y en 2019 había 28 mil 231 mujeres al interior del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana, es decir, el 13.18 por ciento del total de sus miembros.

La violencia de género, al igual que en todo el país, tuvo consecuencias dentro del ejército. No obstante, el problema se enfrentó desde sus inicios con la imposición de penas severas conforme al derecho castrense y se realizaron diversas acciones para prevenirla y erradicarla.

Destaca que en 1995 dio inicio el grupo de seguimiento, coordinación y estadística del Estado Mayor de la Defensa Nacional, que posteriormente entró en coordinación con el Instituto Nacional de las Mujeres; en 2008 se creó el Grupo de Promoción y Difusión de la Cultura de Equidad de Género; en 2011 se acordó la formación del Observatorio para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos con el propósito de fortalecer la planeación, detección, evaluación e implementación de acciones encaminadas a prevenir y eliminar las diversas formas de discriminación por motivos de género y asegurar la igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres al interior de la institución; ese mismo año se creó el Comité para Prevenir y Atender el Hostigamiento y Acoso Sexual; y en 2013 se creó la Oficina para la Atención de Víctimas de Hostigamiento y Acoso Sexual, dependiente de la Dirección General de Derechos Humanos.

Paralelamente, se han instrumentado diversas capacitaciones en materia de derechos humanos con enfoque de género para las y los militares, a efecto de que las prácticas, estereotipos y acciones dentro y fuera de los cuarteles mantengan como eje transversal esta perspectiva, lo cual se ha reflejado en sus diferentes intervenciones ante desastres naturales y en el combate a redes delictivas, así como en el trato respetuoso y humano a las mujeres víctimas de delito encontradas o rescatadas durante sus operativos.

Este 8 de marzo tenemos mucho por reflexionar. Debemos levantar la voz y exigir un alto a la violencia contra las mujeres. Es necesario cambiar lo que está mal y repensar las normas jurídicas y políticas públicas, pero también hay que señalar y reproducir lo que se ha hecho bien.

Desde este espacio felicito a las mujeres militares en su día y celebro las acciones emprendidas por nuestro respetado y apreciado Ejército Mexicano, quien es heredero de los máximos principios y valores de la legítima lucha social por alcanzar la igualdad.

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX; activista social y exdiputada federal.

 

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