Ejército humanitario

Paola Félix Díaz

A las y los mexicanos:

La emergencia por el Covid-19 generó nuevas prioridades en los ámbitos público y privado, tanto en lo económico y social como en lo político. En medio de este reacomodo y autoaprendizaje, dos instituciones han estado presentes desde la primera línea de batalla en esta guerra silenciosa, alentando la unidad y la solidaridad nacional: el Ejército Mexicano y la Marina.

Los soldados y marinos están en la misma línea que el personal de salud, médicos, enfermeras, camilleros, técnicos, especialistas, encargados de limpieza, administrativos, vigilantes, etc. Juntos conforman un gran equipo humano que representa el principal frente de batalla en nuestro país y cuyo propósito común es preservar la salud y salvar la vida de las y los mexicanos.

En estos momentos, queda más claro que nunca, la importancia de los principios y valores que rigen al Ejército Mexicano: disciplina, entrega, firmeza, espíritu de cuerpo y resultados, los cuales constituyen la piedra angular de sus acciones y les ha permitido a través de los años, mantener el primer lugar de aceptación y confianza ciudadana.
El trabajo humanitario, la protección y de auxilio que ofrecen al pueblo en todo el territorio nacional nuestros soldados y marinos, lidereados por sus mandos de forma estratégica ha sido fundamental durante la pandemia.

Con valentía y venciendo el temor al contagio, mujeres y hombres visten con orgullo de verde olivo y camuflaje para entregarse a sus nobles labores que van, desde el transporte y entrega de infraestructura, equipo e insumos médicos, hasta la distribución de ayuda humanitaria a la población civil que se encuentra en condiciones vulnerables.
El pasado 4 de mayo el Secretario General, Luis Cresencio Sandoval, hizo el anuncio de la puesta en marcha del Plan DN-III por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional y nuevamente la vocación pacifista del Ejército se hizo evidente, al enfrentar con honor y responsabilidad el reto de evitar la propagación del coronavirus y salvaguardar los derechos fundamentales de la población.

De acuerdo con los datos dados a conocer por la SEDENA, fueron puestos a disposición de la emergencia sanitaria cinco hospitales de alta especialidad, además de 36 hospitales y 272 clínicas, una infraestructura hospitalaria con capacidad de 2 mil 523 camas, 50 de terapia intensiva y 23 cuartos para aislamiento.

Respecto al personal médico militar, se dispuso de mil 738 médicos cirujanos, mil 727 enfermeras, 884 oficiales de sanidad, 649 cirujanos dentistas, así como 3 mil 600 militares, para el traslado de pacientes ofreció 100 ambulancias de terapia intensiva, 470 de traslado, 2 mil 337 vehículos de carga y 4 aeronaves.

Además, desplegó más equipo humano para enfrentar esta batalla, de ahí que, en Quintana Roo, después de un proceso de reconversión, estarán disponibles 20 camas de terapia intensiva y 30 de hospitalización, mientras que otro grupo de militares habilita diversas unidades de atención en Nuevo León y una más en San Luis Potosí.

El apoyo solidario de la SEDENA para las y los mexicanos frente a la pandemia ha sido contundente y fundamental.

Para efectos de la ejecución del Plan DN-III el país está dividido en 12 regiones integradas por 46 zonas militares en las que se cuenta con 18 bases aéreas para el traslado de militares, suministros sanitarios y ayuda alimentaria, asegurando así la presencia del Ejército en todo el país, incluso, en los lugares más alejados y de difícil acceso.

Hasta ahora, en coordinación con las autoridades de la Secretaría de Salud y otras dependencias federales, se han trasladado insumos médicos desde la CDMX a los estados de Morelos, Guanajuato, Sinaloa, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Querétaro, Tabasco, Nuevo León, Sonora, Zacatecas, Jalisco, Campeche, Yucatán, Hidalgo, Estado de México y otras entidades más.

Por tierra, mar y aire hacen los necesario para combatir sin descanso al Covid-19, en un esfuerzo conjunto con la ciudadanía. Desafortunadamente, al igual que en el sector salud, en el Ejército y la Marina se han reportado sensibles bajas. Las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina reportaron al 24 de mayo cinco decesos por coronavirus, cuatro militares y un marino, además de 481 casos confirmador de contagio.

Con gratitud y orgullo es justo reconocer a quienes ofrendan su vida para salvar la del pueblo. El papel del Ejército y, en general de las Fuerzas Armadas, otorga certeza, seguridad, aliento y confianza para continuar haciendo, lo que a cada uno de nosotros nos corresponde desde nuestra trinchera.

Sus acciones, entereza, sentido del deber, vocación de servicio y amor a la Patria, deben ser un ejemplo a seguir. No salir de casa, es cuidarnos, cuidarlos a ellos, a nuestras familias y a las suyas; es generar un círculo de corresponsabilidad social que exige la circunstancia actual y el cual solo puede tener como punto de partida el compromiso real y manifiesto que tengamos en nuestra calidad de ciudadanos.

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística de la CDMX;
activista social y exdiputada federal.

 

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