El 19 de febrero de cada año conmemoramos la fundación del Ejército Mexicano. Un ejército del pueblo y para el pueblo, cuya vida surgió del patriótico llamado para defender la Soberanía Nacional.

En su integración se expresa la diversidad de las 32 entidades federativas; un ejército pluriétnico que surgió de abajo, cuyos máximos valores tienen como bases el amor a la Patria, la democracia, la justicia y la libertad.

Celebramos el 113 Aniversario de una institución viva, dinámica y fundamental del Estado mexicano, artífice de grandes transformaciones y de valerosas acciones, que se ha distinguido siempre por su patriotismo, lealtad y espíritu de servicio.

Una y otra vez durante su devenir ha cumplido cabalmente con su misión, garantizando la seguridad exterior; ayudando a la población en caso desastres naturales, necesidades públicas y emergencias sanitarias; reconstruyendo las zonas afectadas; realizando obras de infraestructura social; manteniendo el orden público, entre otras relevantes tareas.

Su compromiso durante la pandemia por Covid-19 fue contundente, miles de mexicanas y mexicanos hoy continúan con sus sueños y vida cotidiana, gracias a su intervención oportuna. La reconversión hospitalaria por parte la Sedena fue una estrategia medular, activada bajo el Plan DN-III-E. En el punto más alto de la crisis se habilitaron múltiples unidades para recibir a miles de pacientes civiles que necesitaban atención por insuficiencia respiratoria, incluyendo terapia intensiva. Las instalaciones militares se reconvirtieron a sanitarias y la Sedena se mantuvo al frente de 32 hospitales públicos del extinto Insabi y decenas de unidades médicas. Por si fuera poco, trasladó y salvaguardó vacunas y medicamentos, ¿cómo olvidarlo?

Su solidaridad, apoyo, compromiso y efectividad de acciones durante las recientes inundaciones fue inconmensurable. En realidad, lo sigue siendo, porque continúan poniendo en pie lo que la fuerza de la naturaleza derribó.

Le debemos un Sistema Educativo Militar sólido, y en los últimos tiempos, los Banco del Bienestar, la vigilancia de los hidrocarburos, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Tren Maya, y el robustecimiento de la estrategia integral de seguridad.

En diversos espacios he afirmado que es un cuerpo armado y una fuerza social que está siempre alerta para ayudar con solidaridad a quienes más lo necesitan. Anteponen el bienestar social en su actuar, arriesgan su integridad para salvaguardar la de los demás y empeñan su vida en defender y servir a la Patria.

Su espíritu se mantiene incólume; sin embargo, debemos reconocer que es una institución diferente a la de sus orígenes. La perspectiva de género y el pleno respeto a los derechos humanos ahora es una constante en su actuar; sus integrantes se han sensibilizado y profesionalizado para estar a la altura de los retos actuales; es una institución moderna y profesional que goza de reconocimiento y confianza. Desde octubre de 2024, por primera vez en la historia, una mujer, la Presidenta Constitucional Claudia Sheinbaum Pardo es comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas en nuestro país.

La historia de este país no sería la que es sin la participación del Ejército Mexicano. ¡Feliz aniversario a quienes nos han dado gloria, patria y libertad!

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