Abuso sexual infantil: la pandemia

Paola Félix Díaz

Mil millones de niñas y niños en todo el mundo sufrieron violencia emocional, física o sexual en el último año.
Se trata de una pandemia que no solo erosiona física, psicológica, moral y socialmente a la población infantil, sino que, además, pone en riesgo su futuro al provocarles daños irreparables a su salud física y mental, lo que trunca su potencial como seres humanos realizados y productivos.

Hablamos de que más de la mitad de la población mundial de entre 2 a 17 años ha vivido un episodio de esta naturaleza: maltrato, que incluye violación sexual; intimidación, como el acoso escolar y sexting; violencia juvenil; violencia de pareja; violencia sexual, ya sea con fines de explotación o trata de personas; así como violencia emocional conocido también como violencia en el noviazgo.

La información, que ha sido procesada recientemente a través de una iniciativa global denominada “Inspire”, que plantea siete acciones estratégicas para atender y abatir este grave problema, indica que uno de los grandes problemas a los que se enfrentan autoridades y sociedad civil es que el abuso sexual infantil “suele estar oculto”, a pesar del horror que representan estos delitos, aunado a cuestiones de vergüenza, rechazo social, estigmatización y patrones culturales machistas.

En los últimos años prácticamente una de cada 3 adolescentes entre 15 y 19 años (aproximadamente 84 millones de personas) ha sufrido violencia emocional, física o sexual perpetrada por el esposo o la pareja.

Hoy se sabe que, a nivel mundial, el abuso sexual infantil denunciado por niñas y niños es 30 veces más alto al que en realidad ocurre; y el maltrato físico es 75 veces más que el que se reporta a través de las estadísticas oficiales, revela un documento avalado por organismos internacionales, como la Organización Panamericana para la Salud, UNICEF y Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, entre muchos más.

Esta es la parte sustancial del diagnóstico sobre violencia sexual infantil que diversos organismos internacionales han dado a conocer como parte de “Inspire”, una iniciativa global de siete estrategias tendientes a frenar el crecimiento de este fenómeno social que, lamentablemente, cada año cobra más víctimas.

Por lo que corresponde a México, Early Institute, un Think Tank especializado en el diseño de política pública para la primera infancia, se ha sumado a los esfuerzos de diversas instituciones, colectivos y grupos de la sociedad civil, a través del proyecto “Alumbra. Una luz contra el Abuso Infantil”, para combatir esa pandemia.

La única manera de enfrentar con mayor éxito el abuso sexual infantil es, de acuerdo con la evidencia probada, la implementación de acciones de fortalecimiento de la cercanía, la atención y el cuidado de los niños y las niñas con entornos seguros.

México registra un incremento de 63 por ciento en la comisión de delitos sexuales en los últimos cuatro años, pero falta información para saber con precisión el porcentaje de víctimas niñas, niños y adolescentes.

El 60 por ciento de los delitos de este tipo se cometen en el hogar de la víctima; uno de cada 5 menores padece ciberacoso; 4 de cada 10 víctimas son menores de 15 años y 9 de cada 10 son mujeres.

Sólo para dar una idea de la dispersión en la que actúan autoridades y sociedad frente a este problema, se tiene el dato de que a nivel de gobiernos locales hay 42 definiciones de delitos referentes al abuso sexual infantil; el código Penal Federal registra 14 distintos delitos, lo que alenta, confunde, distorsiona y afecta la procuración de justicia para los sobrevivientes de abuso sexual infantil. Ahí hay un foco rojo que atender.

Alumbra plantea cinco acciones determinantes: generación de política pública; educar a quien educa; mejorar prácticas organizacionales; promoción de la educación comunitaria y el fortalecimiento de conocimiento y habilidades individuales.

La sociedad tiene quizá el mayor reto: Reforzar las normas y los valores que promueven las relaciones interpersonales no violentas, respetuosas, enriquecedoras, positivas y equitativas en cuanto al género para toda la población infantil y adolescente.

Hay evidencia probada de que con acciones en esa dirección sí se puede reducir el abuso sexual infantil.

Estamos a tiempo. Por el bien de ellos, los nuestros, tenemos que actuar de manera contundente. De lo contrario, estarán surgiendo generaciones de niñas, niños y adolescentes que, afectados en su presente y futuro, por el abuso y la violencia, de adultos serán solo autómatas en un mundo que reclama amor, acercamiento, entendimiento, escucha y mucho diálogo entre los humanos.


Activista social y titular del Fondo Mixto de Promoción Turística la CDMX
@LaraPaola
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