El domingo pasado, el Levi’s Stadium de Santa Clara no solo fue el escenario del Super Bowl LX; fue el epicentro de una disrupción en la industria del deporte. Tras sesenta años de evolución, el duelo entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots marcó un antes y un después. No por el marcador, sino porque finalmente la Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en el árbitro supremo y el gestor ambiental de la mayor fiesta del planeta.
La gran noticia que hoy domina las mesas de análisis no es una jugada de pase, sino el despliegue del sistema SkeleTRACK. Durante décadas, el fútbol americano vivió con dudas: ¿cruzó el balón la línea? ¿Hubo contacto antes de la recepción? El domingo pasado, esa incertidumbre murió. A través de un entramado de sensores ópticos y tecnología RFID que rastreó 29 puntos anatómicos de cada jugador en tiempo real, las decisiones fueron quirúrgicas. La IA procesó la geometría del campo en milisegundos, permitiendo que el flujo del juego fuera el más fluido en la historia moderna de la liga.
Pero la innovación no se detuvo en las laterales. El "AI-Blitz" llegó a las pantallas de millones de hogares. Mientras que en 2025 apenas asomaba la cabeza, este domingo presenciamos una saturación creativa sin precedentes. Casi el 25% de la pauta comercial estuvo dominada por la IA generativa. El momento más comentado fue, sin duda, el spot de Svedka Vodka, el primero en la historia del Super Bowl creado íntegramente por algoritmos. Esta eficiencia no es solo estética; representa un cambio en la economía de la atención, donde la producción de contenido de alto impacto se ha democratizado y acelerado a niveles antes impensables.
Más allá del espectáculo, el domingo pasado el Super Bowl LX nos dio una lección de sustentabilidad inteligente. El Levi’s Stadium operó como un "estadio cognitivo". No se trató solo de paneles solares, sino de una red neuronal que gestionó el consumo energético y de agua en respuesta directa al comportamiento de la multitud. Gracias a sistemas de visión computacional, se logró un récord en la clasificación de residuos, procesando 250 toneladas de materiales con una precisión de separación manual que ningún ejército de voluntarios habría logrado. La IA demostró ser una herramienta eficaz para reducir la huella de carbono en eventos masivos.
Para los aficionados, la experiencia fue hiper-sensorial. El uso de 175 cámaras Sony de ultra alta velocidad integradas con modelos de IA de AWS permitió una comprensión del juego casi académica. Ya no solo vimos la velocidad del receptor; vimos vectores de fuerza y probabilidades de éxito calculadas sobre la marcha. Esta "POV" tecnológica ha cambiado la narrativa deportiva: el comentarista ya no solo narra lo que pasa, sino que explica la ciencia detrás de lo que acaba de suceder.
Estas disrupciones son un reconocimiento de que las reglas del juego han cambiado para siempre. El Super Bowl 2026 nos enseñó que la tecnología no viene a reemplazar la pasión, viene a traer eficiencias. La precisión algorítmica y la conciencia ambiental son, a partir de ahora, los jugadores más valiosos.
Experto en innovación, ESG y sostenibilidad empresarial.
@pablonecoechea

