Sin políticas contracíclicas no saldremos de la crisis

Pablo Álvarez Icaza Longoria

La extensión y la profundidad de la recesión económica en cada país va a depender del éxito en la mitigación y control de la pandemia del coronavirus (Covid-19), de los apoyos económicos a los hogares y a las familias para mantener sin bajas considerables al consumo y a la inversión a través de políticas fiscales (gasto e impuestos) y monetarias expansivas, así como de los esfuerzos de coordinación entre los países. Básicamente, ese fue el mensaje que dio la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la reunión virtual del G20 realizada el pasado 27 de marzo.

Si bien en ese momento la OCDE reconocía que no se podían hacer pronósticos certeros de la caída anual del PIB de los principales países, ya advertía que los efectos en el corto plazo serían devastadores para todas las naciones y que variarían dependiendo de la composición del producto (https://bit.ly/2URKREs). En una muestra de 47 países de economías avanzadas y de mercados emergentes, el impacto en el PIB de México será a la baja en 30% a corto plazo, sólo superado por Grecia (-34%). Por cierto, en la versión en español no se incluye esta sección.

Con este llamado y el de diferentes autoridades a nivel mundial, como de Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, quien declaró el 29 de marzo que la economía mundial ya se encontraba en recesión y reiteró que la caída de la actividad económica sería la peor desde la postguerra, había la esperanza de que el gobierno mexicano anunciaría un plan económico de emergencia; sin embargo, no sucedió así.

El gobierno federal, que ya había sido rebasado por algunas autoridades locales, decretó una emergencia sanitaria el 30 de marzo, suspendiendo las actividades no esenciales hasta el 30 de abril, advirtiendo que las empresas que no pagaran a sus trabajadores serían sancionadas. Los organismos empresariales protestaron y le pidieron al gobierno diversos apoyos, aclarando que no pedían condonación de impuestos, sino prórrogas y apoyos con líneas de créditos con facilidades como capital de trabajo, devolución inmediata del IVA y medidas de apoyo para sectores especialmente afectados, como el turismo.

El 1 de abril, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer los Precriterios Generales de Política Económica 2021 en los que se señalaba que mientras que algunos países como España, Reino Unido y Estados Unidos, económicamente afectados por la pandemia, dieron a conocer paquetes de estímulos equivalentes a 20%, 15% y 10% del PIB, para México no se daba a conocer la cifra.

Cabe destacar que México no aparece en los reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) entre los países que habían implementado medidas económicas para enfrentar el Covid-19. El rango iba desde Bahamas, con 0.2% del PIB, hasta Chile (4.7%) (https://bit.ly/2XgStCj). El organismo hizo cinco recomendaciones de política, algunas dirigidas a los países de la región y otras a organismos internacionales ante la falta de recursos. Cepal advirtió que el PIB de México podía caer 6%.

En los Precriterios 2021, aunque se reconocen los efectos sobre la economía mexicana, modificando las proyecciones del PIB en un rango de expansión de 0.1% a caída de 3.9% en 2020 -en realidad se toma como base de cálculo una contracción de 2.9%-, no se hace ningún anuncio relevante de política económica contracíclica, lo cual resultó desconcertante, pero no extraña si se considera que: “la estrategia del gobierno de México busca un balance entre la necesidad de apoyar e impulsar la economía y la disciplina fiscal”, lo que explica por qué las medidas de apoyo han sido más bien modestas.

Sin embargo, los Precriterios generaron esperanza, porque se mencionó que “… se prepara un conjunto adicional de acciones, lo cual ayudará a mitigar los efectos de los choques externos e internos sobre la economía…”. Adicionalmente, 28 personajes hicieron un llamado a que el Presidente de México convoque a los principales actores económicos y sociales para construir un acuerdo nacional para superar la crisis, y establecer las bases para una nueva etapa de crecimiento y prosperidad. En ese mismo sentido se pronunciaron Morena y Movimiento Ciudadano, así como diferentes organizaciones de la sociedad civil.

En lugar de ello, el Presidente dio un informe trimestral de gobierno, que no era lo esperado. Para que no hubiera dudas de que no anunciaría un acuerdo o programa de emergencia, reiteró que mantendría la estrategia y la austeridad republicana, reduciendo salarios de funcionarios a partir de subdirectores, y que cancelaría el pago de aguinaldos. Ratificó que continuaría con los proyectos prioritarios de inversión, que el combate a la pobreza se haría a través de los programas sociales y que aceptaría la devolución inmediata del IVA, como se lo solicitaron los empresarios.
Señaló que la crisis sería transitoria, que las políticas contracíclicas son neoliberales porque rescatan a las grandes empresas, pero al mismo tiempo ratificó que se entregará el tiempo oficial a los medios de comunicación, porque están en problemas. Confunde las políticas de ajuste, como la implementada en 1995 con alza de impuestos, reducción de gastos y privatizaciones, con las contracíclicas. Se declaró un gran admirador de Franklin D. Roosevelt, a quien calificó como el mejor presidente de Estados Unidos (1933-1945).

Paradójicamente, Roosevelt fue quien implementó políticas contracíclicas, reduciendo impuestos e incrementando el gasto público para reactivar a la economía, salvó al sistema bancario de su país de una crisis sistémica e implementó leyes para controlar a los monopolios, entre otras medidas. O sea, lo contrario de lo que propone para México.

En 2019, la inversión pública disminuyó 10.8%; este año será similar, en el mejor de los casos. Arturo Herrera, titular de Hacienda, está a favor de políticas contracíclicas y quiere ayudar al Presidente, pero el mandatario no se deja. Incluso, da la impresión de que lo ignora, puesto que el secretario no estuvo presente en la llamada que AMLO sostuvo con Larry Fink, del fondo de inversión BlackRock.

 
Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]
TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios