Luego del buen ánimo que traían las autoridades financieras con la pasada Convención de Banqueros, el regreso a la realidad no fue grato con los datos duros que se difundieron en la semana sobre inflación y actividad económica.
Se reportó la inflación al consumidor de la primera quincena de marzo, creciendo 0.62% respecto a la segunda de febrero y 4.63% en variación anual, que sepultó el pronóstico implícito del Banco de México de 4.19% marzo.
Inegi destacó que los productos genéricos que más incidieron quincenalmente en el Índice Nacional de Precios al Consumidor fueron el jitomate; pollo, transporte aéreo; electricidad; loncherías, fondas, torterías y taquerías, y tomate verde. En algunos casos, se trata de comportamientos estacionales o de temporada. Sin embargo, hay aspectos adicionales, como, el alza del precio de la turbosina, o presiones de demanda, que se agravan cuando la oferta no crece.
La variación anual del componente de frutas y verduras sigue acelerándose llegando a 23.91%. No solo por problemas de inundaciones, heladas y sequías en el país, sino que el conflicto del golfo Pérsico amenaza con elevar el precio de los fertilizantes, por lo que el alza del precio de los alimentos, podría ser un problema mundial. Además, el derecho de piso está afectando a los productores, pero también a la cadena de comercialización impactando en los precios al consumidor.
Pero, frutas y verduras no es el único asunto de alerta. También lo son en variación anual educación (colegiaturas) con 5.96%; alimentos, bebidas y tabaco con 5.91%, y tarifas autorizadas por el gobierno con 6.10%. Es decir, el alza generalizada del nivel de precios, esto es, la inflación, podría dispararse por el contagio del incremento de los precios.
Lo preocupante es que, algunos analistas antes del anuncio de Inegi todavía estuvieran alentando la idea de que había margen para reducir la tasa de interés de referencia el día de hoy, alegando que la inflación solo era una burbuja temporal, porque el incremento a los impuestos al IEPS era un efecto de una sola vez y que no había sido significativo el impacto de los aranceles.
Dos errores de diagnóstico: la inflación por frutas y verduras fue mucho mayor de lo previsto y podría agravarse más por el alza de los fertilizantes y la llegada de la “Niña”, y; el efecto de los aranceles no se ha visto reflejado del todo por los inventarios de las empresas, por lo que más pronto que tarde las empresas trasladarán los mayores costos a los consumidores.
Por lo que respecta al desempeño económico, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) retrocedió 0.9 % en enero respecto al mes previo, y creció 0.5% en tasa anual. El dato ha resultado doblemente desconcertante, porque el viernes pasado Inegi al dar conocer el estimado del Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), había señalado una caída de sólo 0.2% en enero y con un alza anual de 1.9%, y, este indicador no consideraba las actividades primarias.
Sin embargo, el sector agropecuario cayó mensualmente 3.7% en enero, por lo que no debiera extrañarnos el alza en los precios de frutas y verduras observados posteriormente. Pero tal vez, lo que más preocupó fue que las actividades secundarias cayeron 1.1% y las terciarias 0.6%. Pero más allá del mal dato de enero de los tres sectores, la tendencia-ciclo es a la baja.
No cabe duda que las expectativas son contrastantes. Por un lado, Edgard Amador motiva a que el PIB crecerá 3% este año esperando que el T-MEC se renegocie favorablemente, que el Plan México comience a alentar la inversión privada y a que el Plan de Inversión en Infraestructura será exitoso; pero, por otro lado, no está habiendo mucho entusiasmo con los planes mixtos de inversión, la incertidumbre externa sigue siendo muy elevada y la desconfianza por la falta de un estado de derecho no alienta la inversión del sector privado.
La Presidenta sigue insistiendo que con la reforma judicial habrá Estado de derecho, y no hay nadie que le crea. El empresario más pragmático todavía confía en que habrá garantías para hacer negocios en México, pero todo depende de la discrecionalidad del gobierno. En el largo plazo, esa es una apuesta arriesgada. Seguiremos creciendo a 2% en promedio en el mejor de los casos.
Hoy la Junta de Gobierno de Banco de México tiene su reunión de política monetaria. El entorno internacional y el repunte de la inflación aconsejarían cautela para no bajar la tasa de referencia; pero, la desaceleración económica y la presión del gobierno inclinan la decisión a la reducción. ¿Habrá sensatez?
Adenda
1. El derrame de petróleo en el Golfo de México ha sido el mejor reflejo del fracaso del actual gobierno: culpar a un barco privado, minimizar el daño y nunca asumir la responsabilidad por los perjuicios ocasionados.
2. El plan B es para acabar con los privilegios. Cuando un discurso se desgasta y solo quedan las amenazas como salida.
3. Doble racero. A Somos México el INE le exigió usar su aplicación para afiliar a la ciudadanía, certificó en cada asamblea distrital con sus funcionarios el quorum y fiscalizó todos los gastos; pero, por otro lado, valida afiliaciones de Morena sin la aplicación de INE y sin consentimiento de las personas para anular asambleas realizadas previamente por Somos Mx y es omisa ante los sabotajes de las autoridades y grupos locales para que se realicen sus eventos.
4. El alza del precio del petróleo ya no tiene el mismo impacto, porque la factura de exportación es mucho menor y las importaciones de gasolina representan cerca de 55% del consumo nacional.
5. Contrario a lo que esperaba el presidente Donald Trump, la guerra contra Irán puede traerle un impacto electoral negativo en noviembre al provocar más inflación. Acusó de lo mismo a Biden, generado por la guerra de Ucrania iniciada por Putin. Paradojas de la vida o se le llama karma.
*Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad
Email: pabloail@yahoo.com.mx

