Perspectivas económicas 2021 con lenta recuperación

Pablo Álvarez Icaza Longoria

En marzo se hizo viral una charla de Bill Gates pronunciada en 2015, donde alertaba sobre riesgos a futuro. Además de las repercusiones del cambio climático, mencionaba la posibilidad de que un virus pudiese generar un fuerte confinamiento y el consecuente daño económico. El asunto no era mera especulación, si consideramos que en la primera década de este siglo ya había precedentes con un coronavirus que no era tan contagioso, así como de las diferentes epidemias de gripe aviar o de la influenza H1N1 que atacó principalmente a México en 2009.

Este tipo de prospecciones, menos mediáticas pero mucho más precisas, fueron hechas para México.
En un libro coordinado por Enrique Ruelas-Barajas y Antonio Alonso Concheiro como coautor, ‘Los futuros de la salud en México 2050’, publicado por el Consejo Superior de Salubridad General en 2010, se alertó en uno de tres escenarios la posibilidad de que un virus provocara la muerte de cerca de medio millón de personas en 2020, por lo que llamaba a fortalecer el sistema nacional de salud, que en ese entonces ya presentaba la amenaza de recortes presupuestales.

A finales de 2020, analistas, medios especializados y organismos internacionales se animaron a hacer sus previsiones, considerando que se cuenta con varias vacunas contra el Covid-19 en proceso de distribución. En el caso de México, gran parte de la atención está centrada en el desempeño de Estados Unidos (EU) al ser el principal destino de sus exportaciones.

El paquete aprobado por el Congreso de EU por 900 mil millones de dólares y que una semana después fue finalmente avalado por el presidente Donald Trump provocó que las bolsas de valores en Wall Street alcanzaran nuevos máximos históricos, ante la perspectiva de que, con esta ayuda, la economía seguirá creciendo con dinamismo. Con este apoyo, suman ya 3.5 billones de dólares y respalda la idea de que 2021 será mucho mejor para EU, aunque debiéramos considerar que la base de comparación contribuye mucho a dar esa impresión.

El anuncio del paquete llegó en un momento oportuno, puesto que los indicadores económicos del cuarto trimestre daban señales de debilitamiento, luego de un fuerte crecimiento en el tercero. Máxime que la segunda ola de contagios llegó con intensidad y ha forzado a restablecer los confinamientos, por lo que sin estos apoyos muchas empresas, especialmente las pequeñas, podrían quebrar, generando una reducción permanente de empleos. No en balde 325 mil millones de dólares van dirigidos a estas empresas, 166 mil millones a los hogares (cheques) y 120 mil millones a beneficios por desempleo, siendo los rubros más destacados.

En este sentido, podrían revisarse al alza algunos pronósticos del PIB de EU. Tomando como referencia los del Fondo Monetario Internacional (FMI), en octubre se estimaba que este año cerrará con -4.3%, y que en 2021 crecerá 3.1%; ahora podríamos esperar -3.8% y 3.2% respectivamente.
Veremos qué se anuncia en tres semanas, cuando se actualicen sus proyecciones.

En México, las perspectivas son menos esperanzadoras. El FMI estimaba una caída de -9.0% para este año y un alza de 3.5% para 2021. Para 2020 calculo una baja menor (-8.3%), en parte por un mejor desempeño de nuestras exportaciones, y porque con la “nueva normalidad” se atenuó un poco el daño económico. Pero soy más pesimista para el próximo año y sólo espero un alza de 1.0%.

Los contrastes nos ayudan a entender las diferencias. En EU, el próximo gobierno ha decidido afrontar la pandemia como una emergencia sanitaria. Esto implica medidas de prevención y confinamiento, apoyadas con mayor número de pruebas, un programa de vacunación y rastreo que permitiría frenar la velocidad de contagio y, con un porcentaje bastante alto de personas vacunadas, reactivar actividades no esenciales como el hospedaje, entretenimiento, restaurantes, bares, cine, comercio al menudeo, etc., impulsadas por una demanda reprimida.

En EU los apoyos fiscales evitarán la quiebra de más pequeñas empresas y, por ende, que se den despidos permanentes de muchas personas y, adicionalmente, la gran cantidad de desocupados por estar vinculados al turismo o a la industria del entretenimiento podrán regresar a sus empleos una vez que se normalice la situación sanitaria. En tanto, en México estará lejos de regularizarse.

Para que el PIB se reactive se requiere que lo haga la inversión privada, que contribuye con cerca de 87% del total. Sigue la incertidumbre por el cambio de las reglas, y por lo pronto no se han resuelto dos temas que se pospusieron: la nueva legislación sobre la subcontratación y la reforma a la Ley del Banco de México. Pasamos del capitalismo de cuates, al de otros cuates, para decirlo metafóricamente, pero sin cambios de expectativas.

Mientras que el resto del mundo ha decidido aplicar políticas contracíclicas para enfrentar la emergencia económica, en México nos han recetado una austeridad republicana -que en realidad ha sido una reasignación del gasto hacia proyectos y programas prioritarios- que continuará en 2021. En los primeros nueve meses del año el consumo de gobierno aumentó 2.5% y fue el único concepto de demanda global que creció en los tres trimestres.

Analistas cercanos al gobierno pensaban que esta crisis era sólo de oferta y que, por lo tanto, la capacidad productiva quedaría intacta a diferencia de la crisis de 2009. El problema es que se volvió de demanda, el regreso a la normalidad no ocurrió. Mientras tanto, se reactivaron los contagios, con la posibilidad de que se aceleren, porque no se restringieron los vuelos de Londres.

No aprendimos de la experiencia de marzo. En cambio, salimos a presumir que somos el tercer destino de turismo mundial porque no limitamos la conectividad. Sólo la insensatez de Jair Bolsonaro nos gana.

Las teorías de la conspiración apoyadas en la propaganda velada son muy dañinas. Comenzamos el año con la que planteaba que EU había introducido el virus en China para afectarle económicamente, y luego que el país asiático había provocado el virus para perjudicar a EU. Después los pro-China, para exculparle, comenzaron a promover la idea de que en realidad el SARS-Cov2 había surgido en septiembre de 2019 en el norte de Italia. Lo real es que la OMS señaló a Wuhan como el inicio de la pandemia.

 
Catedrático de la EST-IPN
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