Las perspectivas económicas para este año no son favorables. Así se perfilan no porque alguien lo diga: basta con revisar las últimas expectativas de especialistas en economía del sector privado que publica Banco de México (Banxico) o las divulgadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que se difunden en diciembre, para así entenderlo, más allá de ese juego maniqueo que algunas personas siguen en función de que si das proyecciones optimistas estás a favor de la 4T, y si no, en contra.

Se heredan las tendencias que venían del año anterior: la elevada incertidumbre externa ocasionada por una complicada renegociación del T-MEC, que de facto ya fue vulnerado con los aranceles impuestos por Estados Unidos (EU); el regreso de la doctrina de seguridad nacional como política exterior de EU que favorece la llegada de gobiernos de perfil de derecha, con la demanda de frenar la delincuencia y la inseguridad con un dejo xenófobo preocupante; el riesgo latente de que un conflicto geopolítico escale a mayores dimensiones; sin dejar de considerar lo que ya se ha mencionado anteriormente, de que el estallido de una burbuja especulativa de las inversiones en inteligencia artificial (IA) supere en proporción el crack de las puntocom de principios de siglo, y desastres naturales provocados por el cambio climático o por otros motivos.

La incertidumbre interna está más asociada a la falta de certeza jurídica y de un Estado de derecho, acelerada por la captura del Poder Judicial implementada el año pasado con las reformas constitucionales de 2024; la reforma a la ley de amparo, que le quita posibilidades de defensa efectiva a los particulares y al sector social, y que podría profundizarse con una reforma electoral regresiva, por la que el gobierno controle de nueva cuenta todo el proceso para asegurar el resultado a su favor. Un Estado autoritario autodenominado como democracia popular es lo que se ve venir como la dictadura de las mayorías.

*PIB de México: Crecimiento de 1.1%; se desvanece la consolidación fiscal, pero persiste la falta de confianza de los inversionistas y la política proteccionista de Trump se acentúa y daña al sector exportador, así como el deterioro de la seguridad pública. La política monetaria tiende a ser expansiva, pero no se refleja en la estructura de tasas de interés activas.

*Inflación: 4.75% a fin de año. Mayores presiones de demanda, elevación de costos de los productores que se trasladan en parte a los consumidores, especialmente por el efecto rezagado de los aranceles impuestos por México a los países con los que no se tiene un tratado de libre comercio -léase China por su magnitud- depreciación moderada del tipo de cambio y debilitamiento del anclaje de las expectativas inflacionarias al seguirse postergando la meta de 3% por parte de Banxico. Fuertes presiones para que se siga reduciendo la tasa interbancaria de interés a pesar de que la inflación no muestra tendencia a la baja, lo que daña la credibilidad, especialmente con la subyacente.

*Tipo de cambio: 20.85 pesos al cierre, pero podríamos verlo en niveles de 22 como reacción a los anuncios de Trump, turbulencias financieras o conflictos geopolíticos. La depreciación del tipo de cambio alienta las exportaciones y en cierta medida neutraliza medidas proteccionistas. Se trata de la variable de más difícil pronóstico y que desafía la lógica y las reglas convencionales. El año pasado la brecha de tasas de interés entre EU y México se redujo considerablemente y se hubiese esperado un debilitamiento del peso; sin embargo, otros factores operaron en sentido inverso y provocaron su apreciación.

*Cetes 28 días: 6.50% al fin de periodo. A pesar de que la gran mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico son bastante cercanos a la SHCP, seguir relajando demasiado las tasas daña su credibilidad por lo que se espera una moderación en la relajación de la política monetaria. La prima de riesgo de depreciación que contemplan los inversionistas extranjeros en cartera, podría ser un factor importante en este 2026.

*Déficit público tradicional: -4.2% del PIB, ampliado -5%. Se relaja la consolidación fiscal del gobierno y a pesar de que se intensifican los esfuerzos recaudatorios, se queda lejos de las metas respectivas oficiales (-3.6% y 4.1%) debido a la inercia que conllevan los programas sociales, el creciente cargo al erario de los proyectos prioritarios heredados (Tren Maya, AIFA, etc.) y ahora por los del actual gobierno que entran en su etapa de implementación. Continua el rescate financiero de Pemex, CFE, entre otras; se espera cierta mejoría en los ingresos tributarios por mayor actividad económica, pero continuará la baja de los petroleros. Aunque una reforma fiscal resulta impostergable, el gobierno actual la sigue posponiendo debido a su impacto electoral.

*PIB de EU: Crecimiento de 2.1%, alentado por la reducción de impuestos a las empresas que entró en vigor en octubre pasado, la caída de las importaciones por las políticas proteccionistas, la inversión en sectores innovadores y en inteligencia artificial. Sin embargo, la inversión no residencial continuará deprimida ante la incertidumbre que provoca la actual administración y la menor confianza en el manejo de la economía.

*Tasa de fondos federales: 3.25% en promedio. Sin la presidencia de Jerome Powell en la Reserva Federal (Fed), la tasa de referencia bajará a lo largo del año, en un esfuerzo claro de buscar una política monetaria expansiva que aliente el crecimiento, independientemente del repunte de la inflación.

*Precio del petróleo: El promedio por barril será de 53.50 dólares. De nueva cuenta, la caída de los ingresos petroleros vendrá también por la reducción de la plataforma de exportación.

La ligera reactivación de la economía generaría la sensación de que ya hemos superado el estancamiento observado el año pasado; sin embargo, el creciente deterioro de las finanzas públicas podría estar incubando una crisis en años posteriores que amenaza con acabar con la estabilidad financiera que ha mostrado el país en los últimos 25 años.

La inseguridad pública y el creciente avance de la extorsión a lo largo y ancho del país, a pesar de las leyes y estrategias anunciadas generan un ambiente bastante negativo para los negocios que el gobierno no ha querido reconocer, pero que está ahí como el elefante en la sala.

Hago hincapié en que la renegociación del T-MEC en este 2026 será muy complicada porque estará enmarcada en la Estrategia de Seguridad Nacional anunciada por la Casa Blanca el pasado 4 de diciembre, bautizada como el corolario de la Dotrina Monroe. Este es un aspecto que podría tener un mayor impacto del que se cree en las negociaciones comerciales.

A pesar de este escenario tan complicado, nunca hay que perder la esperanza. Ya vendrán tiempos mejores a pesar de los problemas coyunturales y en el corto plazo. Por ello, no voy a dejar pasar la oportunidad de desearles a mis lectores un ¡feliz año 2026!

ADENDA

1. El tipo de cambio FIX cerró 2025en 18.0012, y el interbancario en 18.0018, mucho más apreciado de lo estimado en los CGPE 2026 (19.9). Las propias autoridades esperaban una ligera depreciación que no se dio.

2. No se puede hablar de que en México hay libertad de expresión mientras persistan casos como el del periodista Rafael León Segovia “Lafita”, acusado de no informar a la autoridad de su trabajo y por ello se hizo acreedor a un año de cárcel.

3. La inflación se dará el próximo jueves y, con ello, la Unidad de Medida y Actualización para 2026.

Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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