Pacto para reducir la inflación

Pablo Álvarez Icaza Longoria

Ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el Paquete contra Inflación y la Carestía (Pacic), que contiene 16 puntos descritos oportunamente por EL UNIVERSAL. Aunque se enfatizó en que no se trata de controles de precios y de un pacto, sino de una alianza concertada con la iniciativa privada para contener la escalada de precios, quedaron muchas interrogantes y el acto fue más bien un evento político a la vieja usanza donde el mandatario agradeció el apoyo de los empresarios, especialmente de Antonio Del Valle y Francisco (Cervantes) del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Se confirmaron algunas de las versiones que se habían manejado en los medios en días previos. El congelamiento de precios de 24 productos de los 40 de la canasta básica durante seis meses, pero con un precio único en todo el país. Un precio único, cuando la estructura de costos es muy diferente, suena de entrada a un arcaísmo, lo mismo que el congelamiento de precios, por lo que se sacrificarán los márgenes de comercialización o de ganancia, cuando en realidad se trata de controles de precios, aunque no se reconozca así.

Algunas empresas como Bimbo, que son prácticamente monopolio en la producción de pan de caja, no tendrían muchas dificultades en entrar al Pacic por el enorme margen de maniobra que tienen, pero pequeños y medianos negocios no estarían en las mismas circunstancias. Otras como Telmex-Telcel ya habían publicado desplegados en la prensa nacional de lo señalado en el punto 16. Por ello Carlos Slim mereció una mención especial durante el evento.
Se enfatizó en que la estabilización del precio de la gasolina y el diesel, precios de referencia del gas LP y electricidad, representa un esfuerzo por 330 mil millones de pesos, en realidad el propio gobierno ya reconoció que solo por gasolina y diesel son 400 mil millones y que serían compensados por los ingresos excedentes de exportación de petróleo. Esto tiene el inconveniente de que afecta las finanzas de Pemex y de los gobiernos federal y de los estados, porque esos recursos ya no serán utilizados para los gastos de inversión y mantenimiento de la empresa, ni para los programas gubernamentales. Los ingresos petroleros como salvavidas y postergando de nuevo la reforma fiscal.

La apuesta es más bien política, evitar que el alza del precio de la gasolina se traduzca en descontento social y en aumentos indirectos por la elevación de los costos de transporte. Mantener su precio, incentiva el uso del automóvil particular y obviamente, propicia mayor contaminación en las grandes urbes como lo estamos viendo con las contingencias ambientales.

Gran parte de las medidas anunciadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público buscan incentivar la oferta de productos agrícolas buscando que esto contribuya a la reducción de los precios en el mediano plazo, fomentando el apoyo con fertilizantes para lo cual se suspende por un año la cuota compensatoria del sulfato de amonio.

Otras están relacionadas con precios administrados como no incrementar peajes carreteros de Capufe, exención de Carta Porte, pero solo hasta el 1 de octubre (demanda solicitada por los transportistas desde hace tiempo), el no incremento de tarifas ferroviarias, algunas más relacionadas con la aplicación de cero aranceles a importación de básicos e insumos.

El incremento de la producción agrícola desgraciadamente no ha llegado, porque las condiciones del clima no lo han permitido, pero tampoco porque los apoyos del gobierno no han funcionado como se quisiera y no hay garantía de que ahora sí vaya a suceder. La anhelada autosuficiencia alimentaria no se ha logrado, el organismo encargado de ello, Segalmex, ha fracasado y está envuelto en casos graves de corrupción. Algunas dificultades son estructurales y no se van a resolver en el mediano plazo por lo que México seguirá importando maíz, trigo y otros granos básicos.
Uno de los puntos débiles del Pacic son las promesas, como la seguridad carretera, cuando los empresarios llevan años pidiéndola y no solo allí, también en el transporte por ferrocarril, donde el ejército solo observa pasivamente como la población vandalizan los trenes, o no han podido frenar el huachicoleo de los ductos de gasolina y gas, mermando los ingresos de Pemex.

La delincuencia ha sido un tema de elevación del precio del limón y el aguacate. Ya sea porque se restringe la producción para aumentarlos o porque las exigencias de cuotas elevan los costos, que son transferidos al consumidor final. Esto no tiene nada que ver con las consecuencias de alzas de precios provocadas por la guerra en Ucrania.

El presidente desearía que la inflación comience a descender para que con ello se evite que el Banco de México siga subiendo las tasas de interés de referencia. El problema es que ya lleva una inercia difícil de frenar, que a pesar del descenso seguirá siendo elevada y que tendría que replicar las alzas de la Reserva Federal (Fed). No hacerlo, implicaría que el tipo de cambio pudiera depreciarse y ya vimos lo que le pasó a Turquía, donde su presidente, que, en un afán por alentar la inversión y el consumo, bajó las tasas de interés y ocasionó el desplome de la lira turca y el disparo de la inflación.

En conclusión, creo que el Pacic sí ayudará a que la inflación descienda en el corto plazo, como comentó el martes Jonathan Heath, pero no resolverá el tema de la inflación importada, ni el problema de fondo de que en gran parte es inflación interna provocada por la falta de oferta porque se ha desalentado la inversión privada, porque la apuesta a la militarización del país no ha resuelto la inseguridad, porque hay confianza de los empresarios por la falta de certeza jurídica , porque hay  caprichos políticos (AIFA, Tren Maya, Dos Bocas, etc.) que nos remontan a los “Elefantes Blancos” del tiempo de Echeverría y que no han servido para multiplicar la inversión, en una visión desarrollista de los 70, como lo es la defensa de Cuba, Venezuela y Nicaragua o de la política de neutralidad con Rusia.

Hace 20 años, en el Foro de Sao Paulo, la izquierda radical abucheó a Joseph E. Stiglitz cuando propuso una globalización incluyente. Esa izquierda sigue siendo globalofóbica y partidaria de Putin. Se necesita una izquierda democrática que no promueva reformas electorales con espíritu priista. Por eso Barttlet y Morena encajan muy bien.
En conclusión, aunque se diga que el Pacic no es un pacto y no implica controles de precios, sí lo son y ello tiene implicaciones que provocan a la larga más inflación, desabasto, escasez y mercado negro. Más allá del corto plazo, la economía no sigue los deseos de los políticos. De entrada, comenzamos mal, al denominarlo paquete en lugar de plan.

Adenda. 1) Se quiere activar al AIFA por decreto. El reportaje de Proceso “En medio de la nada”, crónica de un desastre anunciado. 2) La Fed subió 75 puntos base (pb) la tasa de referencia, el mercado esperaba 50 pb; nos debían 25 del alza anterior, estamos a mano.
 


 Catedrático de la EST-IPN
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