La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió por mayoría bajar la tasa de referencia. Una decisión que debiera ser técnica, no lo es del todo, como no lo fue que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) eliminará a cinco ONGs críticas del gobierno como donatarias.

El comunicado reconoce que otros bancos centrales, como la Reserva Federal (Fed) decidieron mantener sin cambio las tasas considerando que era más conveniente tener cautela ante las consecuencias inflacionarias que podría traer la Guerra en Irán.

Aunque reconocen un repunte de la inflación al consumidor desde la primera quincena de enero 3.77% a 4.63% en la primera de marzo, se lo achacan a la no subyacente, por lo que considerarían que no debemos preocuparnos, porque no ha habido efectos de segundo orden de las medidas impositivas de principios de año.

Algunas precisiones: el alza viene desde un mínimo de 3.66% de la segunda quincena de diciembre de 2025; si bien es cierto que la inflación al productor hasta febrero se mantenía baja, algunos efectos de los aranceles a países con quienes no hay tratados comerciales no se han resentido porque hubo compras importantes en el cuarto trimestre anticipando la medida, por lo que las existencias han permitido amortiguar las alzas.

Si bien las medidas del gobierno federal para evitar que el alza al diésel y a la gasolina tendrán efectos directos e indirectos en los precios al consumidor, pero esto ocasionará un impacto importante en las finanzas públicas como lo tuvo en 2022. La plataforma de exportación (mbd) se ha desplomado en el primer bimestre fue de 434.8 frente a los 669.5 de 2025, esto es, 50.5% menor; el precio de petróleo (dpb) fue de 55.8, 6.3% más bajo y el tipo de cambio se apreció en 9.9%, de acuerdo al último informe mensual de las finanzas públicas. Aunque el precio de la mezcla mejore, no va a comenzar el efecto de las menores exportaciones; y en contrapartida, se va a disparar el costo de las importaciones de gasolina.

El punto es que las autoridades siguen viendo el comportamiento de la economía por el espejo retrovisor y no alcanzan a reconocer que el incremento de los energéticos, tiene impactos más amplios como el alza del precio de los fertilizantes que impactarán el costo de los alimentos, por lo que el alza del precio de frutas y verduras podrían ser mucho mayor al de un efecto temporal.

La junta revisó su proyección de inflación al alza del primer trimestre de 2026 de 4% a 4.1%. Suponiendo que sea 4.14%, nos daría una inflación de 4.61% en marzo o 4.59% en la segunda quincena de marzo. El tema es que, si la inflación no comienza a reducirse de manera más marcada, sus expectativas seguirán estando alejadas de la meta de 3% de Banxico, máxime que ya van varias veces que se revisan las proyecciones al alza. En ocasiones anteriores no hubo problema porque el diagnóstico de que el incremento de frutas y verduras sería transitorio se cumplió

En realidad, lo que le está preocupando a Banxico son: el costo financiero de la deuda interna, por lo que menores tasas contribuyen en ese sentido, pero también, la desaceleración de la economía mexicana en consonancia con el llamado que se hizo a la banca comercial de que reduzca las tasas de interés a los créditos en la reciente convención de banqueros. El PIB luego de crecer 1.8% en variación anual en el cuarto trimestre de 2025, podría hacerlo sólo 0.5% en el primero de 2026 con cifras ajustadas estacionalmente. Sin embargo, las tasas de más largo plazo pueden verse afectadas por mayores expectativas de inflación y por crecientes dificultades en las finanzas públicas.

El gobierno trata de contener la inflación con controles de precios, disfrazados de acuerdos voluntarios porque sabe perfectamente del impacto político en las elecciones intermedias de 2027; sin embargo, un éxito en el corto plazo puede revertirse en el mediano. Incluso The Economist en su reciente publicación donde expresa su preocupación por el daño a la inversión privada que están generando las decisiones de la 4T, reconoció la solidez de la política monetaria y la flexibilidad del tipo de cambio como un reflejo de la autonomía del banco central, podría verse afectada si la meta de inflación de 3% se sigue alejando.

Es cierto, una baja equivocada de 25 puntos base no define la credibilidad del banco central, pero errores reiterados sí y sobre todo cuando la decisión es contradictoria con sus propias proyecciones e ignorando el entorno inflacionario pensando que es un problema transitorio o de corto plazo. Lo lamentable es que las decisiones son previsibles sabiendo como van a votar sus integrantes.

Adenda

1. Los Precriterios para 2027 creo que revisarán al alza las estimaciones de crecimiento de 2026 y 2027. El problema es que los indicadores de coyuntura van en sentido contrario.

2. A veces los distractores son involuntarios: como si era inteligencia artificial o no la imagen de la señora asoleándose en la venta del Palacio Nacional, pero sin quererlo puede ser reflejo de que nos oculta la verdad con el tema del derrame de petróleo en el Golfo de México.

3. Señales mixtas en la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE). Positivas en El Indicador de Pedidos Manufactureros (IPM) y en Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET); pero negativas en el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) que 13 lleva meses consecutivos por debajo de 50. La caída de la inversión no es solo por la incertidumbre, sino por la desconfianza de los inversionistas.

4. La Secretaría de Economía trata de evitar las amenazas de represalias comerciales de China por los aranceles aplicados a principios de años.

5. El reporte anual 2026 de la Representación Comercial de Estado Unidos (USTR) anunciado el 31 de marzo seguramente influirá en las negociaciones del T-MEC.

*Analista económico, catedrático de la EST-IPN y de la Universidad de la Libertad

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