La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer Precriterios Generales de Política Económica 2025 el pasado 27 de marzo, antes de la fecha límite que marca la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, a más tardar el 1 de abril. Desde 2022, se viene presentando un documento escueto en un estilo minimalista, donde únicamente se dan aspectos generales, sin entrar en detalles, pero que son necesarios como marca el artículo 42, que establece deberán presentarse Escenarios sobre el monto total del Presupuesto de Egresos y su déficit o superávit. Como en ocasiones anteriores, sólo se menciona un escenario inercial.

En los últimos años los Precriterios han sido de poca utilidad por la fuerte incertidumbre que ha obligado a modificar las perspectivas macroeconómicas y de las finanzas públicas, por lo que se han vuelto un formalismo para cumplir con lo que marca la ley en la materia, y máxime en esta ocasión con el cambio de administración que se avecina, por lo que tendremos que esperar a los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), que se darán a conocer a más tardar el 15 de noviembre.

Uno de los aspectos más esperados de este documento, es el Marco Macroeconómico 2024-2025, que no solo sirve como referencia para el diseño del presupuesto, sino porque establece las proyecciones y metas del gobierno. En sólo cinco páginas se resumen los aspectos relevantes y en una de ellas los riesgos a la baja y al alza, destacándose factores externos. Ni por asomo se aceptan los problemas internos que generan la inseguridad, la corrupción, la falta de un estado de derecho, o temas conexos con la gobernanza destacados por el sector privado, ni mucho menos la problemática relación con Estados Unidos (EU).

Comparados con los CGPE 2024, se revisa el precio de la mezcla mexicana para 2024 de 56.7 a 71.3 dólares por barril, así como al alza las proyecciones del PIB de México y EU apostando a que la relocalización (nearshoring) impulsará la inversión y el fuerte vínculo entre las dos economías, así como al dinamismo del mercado interno, apoyado por mejores remuneraciones reales en un escenario de menor inflación y con tasas de interés más bajas. Sin embargo, los factores de incertidumbre por elecciones y el cambio de gobierno no se mencionan, aunque sea el enorme elefante en medio de la sala que todos vemos.

Para 2025, los indicadores macroeconómicos proyectan una ligera desaceleración con un crecimiento de 2.5% del PIB, una inflación que cierra en 3.3% y un tipo de cambio que seguirá estable, promediando 17.9 pesos por dólar, muy similar al promedio estimado para 2024, de 17.6. Evidentemente, el escenario es muy optimista y contradice la historia de lo que ha pasado en los primeros años de ésta y las pasadas administraciones.

En la parte de las finanzas públicas, primero se presenta una revisión de las estimaciones de 2024 respecto a las aprobadas para este año. Aquí se prendieron señales de alarma, la deuda pública representada por el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) pasó de 46.8% del PIB en 2023 a 50.2% en un revisado para 2024, cuando se había aprobado 48.8%; en términos nominales de 14,865.5 miles de millones de pesos (mmp) en 2023 (cifra que no se reporta en el documento), se aprobaron 16,787.9 mmp en 2024, revisándose a 17,047.3 mmp, es decir, esta deuda en términos del PIB subiría en un solo año 3.4%.

El correlato de lo anterior es que el déficit público amplio medido por los RFSP pasaría de -4.3% del PIB en 2023 a -5.9% en 2024, cuando se había aprobado -5.4%. La SHCP justifica el incremento señalando que se explica por la culminación de obras prioritarias y que su efecto es de una sola vez, que es un nivel de deuda pública sostenible y que la posición fiscal se compara favorablemente con otras economías emergentes de América Latina.

Sin embargo, la tendencia es preocupante y por ello la propia autoridad propone una consolidación fiscal para 2025, básicamente a efectuarse con un recorte de 12.1% del gasto programable, esto es de 578.4 mmp, sin especificarse en qué rubros, pero seguramente se reflejará en una menor inversión física y en ajustes al gasto corriente, que no afecten los programas sociales preferidos del gobierno, pero que perjudicarán los de salud, educación, infraestructura, cultura y medio ambiente.

De esta forma se plantea una mejoría de los RFSP a -3.0% del PIB, con lo que se prevé que el SHRFSP se mantenga en 50.2% del PIB en 2025, aunque en términos absolutos seguirá aumentando a 18,155.1 mmp creciendo 2.5% en términos reales respecto a 2024. Con estas cifras, las autoridades tratan de tranquilizar a las calificadoras internacionales de riesgo. Lograr estos resultados además de que es poco probable, le hereda un alto costo político al próximo gobierno por el elevado impacto social que tendrá el fuerte ajuste.

El gasto público además de que tiene un comportamiento muy inercial, contiene cargas crecientes como son las obligaciones que se han generado en el pasado, considerando los diferentes tipos de pensiones, las operaciones deficitarias de las empresas estatales, tanto de Pemex, con su mayor apuesta a la refinación de gasolina, como de los nuevos proyectos y empresas, el Tren Maya, el AIFA, Mexicana, entre otros, que implican acumulación de pérdidas, a lo que habría que sumar otros pasivos contingentes y el impacto presupuestario que tendrán las nuevas reformas y promesas de campaña.

En conclusión, se heredarán unas finanzas públicas con graves problemas, por lo que la consolidación fiscal no podrá hacerse nada más por el lado del gasto, sino que será necesario llevar a cabo una reforma hacendaria en 2025, que se implementaría hasta 2026. Misma que el actual gobierno prometió realizar en la mitad del sexenio, pero que simplemente decidió no hacerla porque ya no la consideraba necesaria. Lo malo es que no se puede seguir pateando el bote todo el tiempo, y menos cuando ya no se tiene margen de maniobra ni se cuenta con los enormes recursos petroleros que las administraciones pasadas desperdiciaron.

Adenda

1. La declaración de Donald Trump de no le voy a dar ni 10 centavos a México por el tema migrante, fue la respuesta al presidente mexicano en sus declaraciones al Programa 60 minutos. Que vaya a la cabeza en seis de los siete estados clave en la encuesta de WSJ, resulta preocupante.

2. El asesinato de candidatas/os a nivel local ha sido un golpe de realidad y confirmó los temores de que las experiencias de las elecciones federales pasadas podrían presentarse de nuevo.

3. Se acerca la reunión de primavera del FMI y con ello las cifras de las Perspectivas Económicas Mundiales. La guerra comercial entre EU y China está llevando a un menor crecimiento mundial; aunque algunos países como México podrían seguirse beneficiando en el corto plazo.

Economista, catedrático de la Maestría en Administración e Innovación del Turismo de la EST-IPN

Email:

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Google News

TEMAS RELACIONADOS