Las recomendaciones del FMI a México

Pablo Álvarez Icaza Longoria

El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció el 6 de octubre en un comunicado de prensa un resumen de recomendaciones de la Misión por el Artículo IV que recientemente visitó el país. Aunque desde el principio se aclara que se trata del punto de vista del equipo que elaboró el reporte y no refleja la posición de su Consejo Ejecutivo, y de manera muy diplomática al final se agradece a las autoridades mexicanas por su tiempo y las discusiones constructivas, no deja de ser inusual su divulgación y refleja una gran preocupación por la conducción de la política económica de México.

La respuesta del gobierno no se hizo esperar y ese mismo día, por la noche, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público contestó, entre otras cosas, que no estaba de acuerdo en aplicar una reforma fiscal en momentos en que el país está en recesión. El organismo no hacía la recomendación de inmediato, lo que nos muestra que no se da un diálogo constructivo entre ambas partes.

Cabe comentar que el FMI no suele hacer este tipo de comunicados, sino hasta que está el reporte completo en la primera quincena de noviembre de cada año. Además, lo hizo antes de que comience la reunión cumbre de otoño la siguiente semana, por lo que el mensaje de desacuerdo es más que evidente. Comentamos brevemente algunos puntos.

Se comienza señalando que el Covid-19 ha dejado una tragedia humana: 75 mil muertos, aunque extraoficialmente se estiman muchos más; 12 millones de personas perdieron su trabajo, la mayoría en el sector informal, por lo que no contaban con ninguna red de protección, y 4 millones permanecen fuera del mercado laboral, por lo que no se contabilizan como desempleados. El porcentaje de población en pobreza laboral saltó de 36% a 48%. Frente a estos datos duros, extraña que México sólo haya dado apoyos fiscales equivalentes a 0.7% del PIB, muy por abajo del 3% que destinaron los países emergentes.

Revertir los daños al empleo, al ingreso y de pobreza tomará varios años. La recuperación se dará a dos velocidades: por un lado, un fuerte repunte manufacturero conducido por la demanda externa, y uno débil por la demanda interna. En ese sentido, el FMI prevé una contracción de 9% para este año, menor a la de 10.5% prevista en julio, así como un crecimiento de 3.5% para 2021 y de 2.0% hacia adelante, aunque una disponibilidad temprana de la vacuna podría hacer mejorar estas proyecciones.

Se insiste en que debieran darse mayores apoyos fiscales de corto plazo para aliviar las presiones y limitar el daño económico. Una reforma fiscal en el mediano plazo daría margen de maniobra en el corto plazo, reduciría la prima de riesgos, y generaría los recursos necesarios para la inversión pública y el gasto social. Esta es la recomendación que han hecho otros organismos como la Cepal, OCDE, economistas de la UNAM y un largo etc. Por provenir del FMI, la reacción mecánica de la 4T fue de rechazo, como ya lo vimos el mismo día.

El organismo argumenta que una reforma le permitiría al gobierno superar las actuales restricciones y proponer un paquete de políticas macroeconómicas que, acompañadas con una política monetaria más flexible, pues hay espacio para que se reduzca más la tasa de interés de referencia porque las expectativas de inflación están bien ancladas, permitirá elevar el crecimiento a 4% y en el mediano plazo reducir el cociente deuda/PIB.

Se lamenta de que, en lugar de otorgar nuevos préstamos, redirigir algunos gastos, liberar recursos de las pensiones o refinanciar el pago de impuestos (IVA), entre otras medidas, se haya mantenido un presupuesto muy restrictivo para 2021 y se haya limitado la emisión de más deuda. Esto sí es el mundo al revés, el FMI proponiendo una política más expansiva y el gobierno mexicano defendiendo la austeridad para no endeudarse.

Para frenar la declinación económica y la creciente pobreza, se recomienda elevar los apoyos fiscales a entre 2.5% y 3.5% del PIB para aumentar el gasto en salud, ayudas a los hogares y a los negocios. Se insiste en que México cuenta con espacio fiscal para hacerlo y goza de confortable acceso a los mercados para financiar estos apoyos de corto plazo.

También plantea volver a priorizar el gasto público para mejorar la protección social a través de la introducción de un sistema de seguro de desempleo y se reconoce la reciente reforma de pensiones, pero se considera que se requieren reformas complementarias para enfrentar la informalidad e incrementar la inversión pública en al menos 1.5% del PIB. También se hace hincapié en que el gasto de capital de Pemex es muy bajo.

Respecto a Pemex se aconsejó que concentre su producción en campos rentables, que venda activos no estratégicos, que limite los planes para incrementar la refinación y que posponga la construcción de una nueva refinaría hasta que sea rentable, en alusión a Dos Bocas.

Lamentablemente, como las sugerencias provienen del FMI, serán repudiadas o ignoradas en el mejor de los casos. Incluso, muchos economistas de izquierda, algunos dentro del gobierno, ya las hemos hecho en el pasado. Paradojas de la vida.

Adenda

El anuncio del pasado 5 de octubre, donde se acordaron 39 obras por 297 mil 344 millones de pesos (mdp), siete de ellas ya en ejecución con una inversión de 38 mil 149 mdp, fue visto como una buena señal de acercamiento entre el sector privado y el gobierno, buscando limar asperezas.

Lo novedoso fue que por primera vez se incluyeron proyectos conjuntos en el sector energético, por 98 mil 980 mdp, pero el recurso está desgastado, si recordamos que el 26 de noviembre de 2019 se dio a conocer el Programa Nacional de Infraestructura por 859 mil mdp para 2020-2024.

Considero que resulta insuficiente para reactivar la economía y tampoco logra recuperar la confianza entre los inversionistas, para que efectivamente se realicen las inversiones.

Curiosamente, ese día se dio a conocer que la inversión fija bruta de enero a julio de 2020 cayó 23.5% respecto al mismo periodo del año pasado, que si bien creció 11.1% respecto a junio, es 17.9% más baja que la de julio de 2019. El problema viene desde el año pasado, cuando la formación bruta de capital fijo cayó 5.1% a consecuencia de que la privada bajó 4.3% y la pública 9.7%.

 
Catedrático de la EST-IPN
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