El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer la cifra de inflación con la variación porcentual del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). Si bien la cifra en tasa anual fue de 4.42% en marzo, ligeramente superior a 4.40% de febrero, la variación anual de la segunda quincena de marzo muestra una mejoría, puesto que registró 4.37% respecto a 4.48% de la primera quincena, por lo que retomó la tendencia de baja que había presentado desde la segunda quincena de enero.

El componente subyacente en marzo presentó una tasa anual de 4.55%. De nueva cuenta, el corte más fino de las variaciones anuales por quincenas aporta una mejor perspectiva, ya que para la primera y segunda quincena del mes fueron respectivamente de 4.69% y 4.41%, regresando a la trayectoria de baja interrumpida hace dos quincenas, luego de que en la primera de febrero había llegado a 4.63%.

Cabe recordar que la inflación subyacente no considera los productos agropecuarios, ni a los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, puesto que tiene un comportamiento muy volátil, ocasionado por cambios de clima, de temporada o por decisiones de la autoridad, por lo que en ocasiones las variaciones de los precios no corresponden al comportamiento de los mercados. Por ese motivo, los bancos centrales basan más sus decisiones de política monetaria considerando la evolución del índice subyacente.

La buena noticia es que todos los componentes generales de la inflación subyacente en las variaciones quincenales anuales continuaron con su trayectoria descendente, lo que alienta la expectativa de menor inflación a futuro. Sin embargo, no hay que echar las campanas al vuelo porque en el rubro de educación (colegiaturas) fue de 6.36%, así como otros servicios, de 6.46%, que incluyen loncherías, fondas y taquerías, restaurantes y similares, servicio de telefonía móvil, mantenimiento de automóvil, consulta médica, servicios turísticos en paquete, entre otros, siguen siendo más elevadas que la inflación general de marzo (4.42%).

Sin embargo, las señales de alerta más preocupantes provinieron de la inflación no subyacente, que si bien en variación anual se ubicó en 4.03% en marzo, de manera quincenal rebotó desde 3.42% en la segunda quincena de febrero a 4.23% en la segunda de marzo. Se confirmaron los temores de que la sequía extrema que ha azotado al país y otras partes del mundo pudiera causar un repunte, que se muestra en el alza del componente de frutas y verduras, que luego de llegar a 11.74% en la primera quincena de marzo en variación anual, subió a 12.76%, a pesar de que entre los principales genéricos cuyas variaciones de precios destacaron por su incidencia sobre la inflación general en marzo estuvieron importantes productos agropecuarios.

Cabe comentar que la variación del precio de los energéticos llegó en la segunda quincena a 3.52%, que si bien todavía resulta moderada comparada con la inflación general, ha venido presentado una tendencia ascendente desde principios de año.

Recuérdese que la inflación no subyacente se redujo en un pasado reciente apoyada por los subsidios a la gasolina otorgados por el gobierno y que ello contribuyó a la reducción de la inflación general. Sin embargo, la tendencia al alza que continuará en el componente agropecuario, sobre todo de frutas y verduras, ocasionará que disminuya más lentamente o llegue a presentar algunos rebotes en los próximos meses.

Si bien no hay señales de alarma en la inflación al productor, hay algunas alertas particulares importantes, como fue que el genérico de «Aves», registró un alza mensual de 29.76 por ciento en marzo, al parecer asociado con algunos casos de gripe aviar.

Por su parte, el tipo de cambio ha contribuido a la reducción de la inflación abaratando los bienes de consumo o los componentes importados para la producción al interior del país reflejándose en una variación anual en marzo de 2.53% de las mercancías no alimenticias.

El Banco de México ha destacado que existen ciertas presiones de demanda que se reflejan en que el componente de servicios del INPC en marzo fue de 5.37% en variación anual. Además, tendría que considerar que la inflación promedio del primer trimestre de 2024 observada (4.57%) estuvo por debajo de su última estimación de 4.7%, difundida el 29 de febrero en su informe trimestral.

A pesar de los riesgos de inflación al alza, estimo que cerrará en 3.67 en diciembre, trayectoria que no estará exenta de altibajos en los siguientes meses, sobre todo por la incertidumbre que se presentará por el cambio de gobierno en México, los efectos de las afectaciones climáticas y la profundización de los conflictos geopolíticos, y de manera muy especial la posible victoria de Donald Trump y sus amenazas proteccionistas. Si no se concretaran estos y otros riesgos, como el impacto de una consolidación fiscal, la inflación en 2025 podría terminar en 3.30%.

ADENDA

1. El salto de la inflación al consumidor de 3.2% en febrero a 3.5% en marzo en Estados Unidos generó la expectativa de que la Reserva Federal (Fed) retrasará más la baja de la tasa de interés de referencia, lo que ocasionó un fuerte impacto en los mercados financieros. La batalla contra los precios está resultando bastante complicada.

2. Buenos datos de la Encuesta de Viajeros Internacionales de febrero. Continúa la racha positiva de la entrada del turismo internacional a México, a pesar de la fortaleza del peso. Los empresarios del ramo la padecen porque los márgenes de ganancia se reducen mucho.

3. Luego de escuchar las propuestas de campaña, queda claro que el dicho de “prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila”, está más vigente que nunca.

4. El tipo de cambio, en niveles no vistos desde 2015. Estas borracheras pueden terminar mal. Cautela, pues.

5. Comienza la temporada de reportes del primer trimestre de 2024.

Catedrático de la EST-IPN

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