La autonomía del Banco de México

Pablo Álvarez Icaza Longoria

Hemos escuchado en muchas ocasiones a funcionarios y políticos declarar que respetarán la autonomía del Banco de México (Banxico); sin embargo, en ocasiones no pasa de ser un recurso retórico, porque en realidad no están conscientes de lo que eso significa. En estos últimos tres años hemos leído y escuchado varios ejemplos de ello.

El 1 de abril de 1994 entró en vigor la reforma al artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mediante la cual se le otorgó autonomía, así lo señala el propio banco. Véase al respecto el apartado que aparece en su portal. Desde mi punto de vista, en realidad ésta se concreta más bien con el decreto de la reforma a la Carta Magna publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de agosto de 1993. A saber:

"El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Su objetivo prioritario será procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento".

El subrayado que hago no deja de ser una alusión a la historia previa, cuando el gobierno federal obligó al Banxico a financiar su creciente déficit público, sobre todo entre 1970 y 1982, lo que contribuyó a una elevada inflación entre 1982 y 1990, provocando fuertes desequilibrios internos y externos. Se ha escrito mucho sobre esta época. Heath, Jonathan (2000), La Maldición de las Crisis Sexenales, Grupo Editorial Iberoamérica, México, DF, es muy recomendable.

La autonomía de Banxico fue aprobada por una enorme mayoría en 1993. Se generó el consenso de que era un elemento fundamental para mantener la inflación baja y estable, que es su objetivo, y había la convicción de que era fundamental dar elementos de confianza al público en general y a los inversionistas en particular.

En Estados Unidos (EU), la Reserva Federal (Fed) tiene a su vez el objetivo de promover el crecimiento y el empleo, que tiene mucho que ver con la experiencia de la Gran Depresión posterior al colapso financiero de 1929, cuando la tasa de desempleo subió hasta un 25%; sin embargo, la Fed no deja de tener un buen balance entre ambos objetivos estableciendo los riesgos para el crecimiento y la inflación, priorizando generalmente este último, pero sin desconocer la importancia del otro.

Persisten muchos mitos sobre si los funcionarios tienen inclinación política. En EU, era un secreto a voces que Alan Greenspan, quien fue presidente de la Fed, era republicano y fue propuesto la primera vez en 1987 por Ronald Reagan; sin embargo, fue reelecto posteriormente durante el mandato de gobiernos demócratas y republicanos hasta su renuncia en enero de 2006.

Ben Bernanke, presidente entre 2006 y 2014, también era de orientación republicana. Janet Yellen (2014-2018) era abiertamente demócrata, por lo que no extraña que actualmente sea la secretaria del Tesoro; incluso, el expresidente Donald Trump no impidió que cumpliera su periodo. El actual presidente, Jerome Powell, es de tendencia republicana. En ocasiones tomaron decisiones que no fueron del agrado de los mandatarios en turno. Ello fue posible por el alto grado de autonomía de la Fed.

El principal instrumento de política monetaria con el que cuentan los bancos centrales es la tasa de interés de referencia. Al elevarla frenan el consumo y la inversión al encarecer los créditos, y con ello afectan el crecimiento más pronto que tarde, pero al reducir las presiones de demanda contribuyen a frenar la inflación. Si se careciera de autonomía, cederían a las presiones del gobierno para no subirla.

En el caso de México, la decisión depende de una Junta de Gobierno integrada por un gobernador y cuatro subgobernadores. Tres de esos últimos han sido propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador: Jonathan Heath, Gerardo Esquivel y Galia Borja, los dos últimos más inclinados hacia la 4T.

Sobre Esquivel había sospechas de su imparcialidad, puesto que originalmente iba a ser subsecretario de Egresos y ha sido asesor de López Obrador. Quienes lo conocemos bien, no dudamos de su objetividad y honestidad profesional. Esquivel fue atacado duramente por el Presidente el mes pasado, cuando en Twitter le aclaró que los DEG no se podían usar para pagar deuda externa. El presidente le pasó la aplanadora, lo calificó de ser muy cuadrado y lamentó que se haya vuelto “ultra tecnócrata”.

Cabe comentar que no es la primera vez que desde el gobierno se ha insinuado usar las reservas externas para financiar inversiones, o utilizarlas para comprar el exceso de dólares de los bancos con ellas. Evidentemente, ante la falta de recursos al haberse agotado los recortes de programas, instituciones, la cancelación de fideicomisos o ahorros forzosos, no ha faltado quien crea que aquéllas son recursos del pueblo de México.

El gobernador saliente, Alejandro Díaz de León, también fue objeto de agresiones del Presidente al ser culpado de no haber permitido que Banxico le transfiriera los supuestos remantes al gobierno federal, como sí lo hizo con el anterior. Desacreditado como un funcionario corrupto cuando dirigió un banco de desarrollo (Bancomext), se le aplicó la máxima de ‘calumnia, que algo queda’ y advirtió que no se le reelegiría para otro periodo. Afortunadamente, alguien convenció al presidente de que un relevo anticipado generaría inestabilidad financiera, por lo que durará en su cargo hasta fin de año.

En conclusión, el problema de fondo es que no se ha entendido que ninguna autoridad puede ni debe ordenar a Banxico a conceder financiamiento al gobierno o a un tercero.

ADENDA

1) El paquete económico 2022 se entregó ayer. Considerando lo que han filtrado los medios, no se esperaban sorpresas. Tal vez el debate más fuerte se dará en el recorte de las participaciones a los estados, lo que implica conflictos políticos.

2) Desde el anuncio de los Precriterios 2022 sabíamos que los proyectos prioritarios y los programas sociales preferentes tendrían una asignación importante de recursos, puesto que el gobierno está decidido a que se inauguren las obras en los próximos dos años. Esto conlleva a un incremento de los costos, como ya lo ha destacado en los últimos días EL UNIVERSAL.

3) Hoy por la mañana Inegi habrá difundido las cifras de inflación de agosto: el foco está en la tendencia al alza que ha presentado la subyacente, puesto que el gobierno ha influido en la no subyacente por la vía de controles de precios.

 
Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]

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