Balance de 2020, el año que vivimos en peligro

Pablo Álvarez Icaza Longoria

En este artículo pretendo hacer un balance del año y en el próximo, si no sale algún tema relevante en la coyuntura, abordaré mis perspectivas para 2021.

Comencemos con el producto interno bruto (PIB). El pasado jueves, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que cayó 9.6% en los primeros tres trimestres de 2020 con relación al mismo periodo del año pasado, esto con cifras originales. Es decir que si cayera 4.5% en el cuarto trimestre a tasa anual, el PIB disminuiría 8.3% en 2020, en el mejor de los casos, y si no se revisan las cifras preliminares de los trimestres previos. Como punto de comparación, los expertos del sector privado de la encuesta más reciente del Banco de México (Banxico) estimaban en promedio una contracción de 9.0%, mientras que el propio Banxico en su escenario central calcula un retroceso de 8.9%.

Lamentablemente, esta fuerte caída, que es la peor desde 1932, fue ocasionada en gran parte por el limitado apoyo fiscal que dio el gobierno federal a las empresas y a los hogares para amortiguar el golpe. Esto ha sido ampliamente documentado por el FMI, la Cepal y el Banco de México. No llegó ni a 1% del PIB, cuando el promedio para los mercados emergentes fue de 6% y para los países en vías de desarrollo de 1.8%. Incluso, en sus recomendaciones en el Artículo IV del mes pasado, el FMI señaló que el país tenía margen de maniobra para endeudarse y así enfrentar la crisis, y que urgía aplicar una política económica contracíclica.

Evidentemente, los efectos de la pandemia fueron determinantes en ese desplome, y aunque Banxico pretendió hacer su parte, no se pudieron concretar los apoyos crediticios que potencialmente representaban 3.3% del PIB. Sin embargo, su papel fue destacado en lograr la estabilidad financiera, en lograr que la inflación a la primera quincena de noviembre sea de 3.43% y que el tipo de cambio spot al cierre del 2 de diciembre sea de 20.054, cuando en los peores momentos de volatilidad (marzo-abril) llegó a situarse por arriba de 25 por dólar.

Considerando los sectores de la economía, el crecimiento de los primeros nueve meses del año solo fue positivo en las actividades primarias (0.8%), servicios de salud y de asistencia social (0.3%), así como en el sector 93 de actividades gubernamentales (3.3%). Esto último con una fuerte reasignación del gasto público hacia programas prioritarios de la actual administración.

Siguiendo con los aspectos positivos, están la recuperación del salario mínimo, que permite ir recuperando paulatinamente el ingreso real de los trabajadores y que contribuye a reducir los niveles de pobreza extrema. También la propuesta de reforma al sistema de pensiones consensuada con el sector privado en julio, que contribuirá a que quienes no han cotizado en toda su vida laboral por diversas razones (maternidad, trabajar en el sector informal, etc.) puedan recibir una jubilación.

En el ámbito externo, la firma del T-MEC es un gran logro que reduce la incertidumbre que afectó a la economía desde que comenzaron las negociaciones en 2017. La duda es si la firma de la adenda exigida por los demócratas estadounidenses para su aprobación no dejará abierta la posibilidad de que se apliquen medidas proteccionistas en contra de México por cuestiones ambientales y laborales.

Los elevados aranceles que Estados Unidos ha impuesto a China han contribuido a que algunas exportaciones mexicanas hayan tenido un favorable repunte y sea ahora su principal socio comercial. Sin embargo, las nuevas reglas de origen hacia la industria automotriz y los certificados de origen que se tendrán que comprobar en todos los sectores de la economía son aspectos de los cuales la autoridad no quiere hablar, y podrían restringir el flujo de las exportaciones.

La situación de Petróleos Mexicanos (Pemex) fue otro punto crítico en el año. El desplome de los precios, producción y exportaciones afectó los resultados de la empresa este año. La pérdida del grado de inversión por dos de las tres principales calificadoras encareció su deuda externa, que ya rebasa 105 mil millones de dólares. Además, las cuentas por pagar a empresas privadas han llevado a la quiebra a muchas empresas y ha hundido en una profunda depresión a las regiones petroleras del país. El FMI volvió a cuestionar la viabilidad y rentabilidad de la refinería que se construye en Dos Bocas, Tabasco. Las intensas lluvias que aquejaron la zona, de nueva cuenta cuestionaron esa decisión.

El desencuentro de la 4T con el sector privado se agudizó en el año. Destacan el desprecio a la propuesta de un programa de emergencia, la cancelación de la planta cervecera en Mexicali que ya llevaba un gran avance mediante una consulta, el cambio de las reglas del juego en energías renovables y con el conflicto internacional que ello va a generar, así como el rechazo a incluso dialogar otras opciones. A pesar de los anuncios de grandes proyectos con el sector privado, las cifras de inversión siguen cayendo, por lo que la realidad se sigue imponiendo.

La crisis que ha experimentado la economía mexicana se refleja en un fuerte crecimiento de la pobreza laboral, como lo acaban de mostrar las cifras de ingreso laboral de Coneval. A pesar de la recuperación relativa de trabajadores asegurados y de las cifras de población ocupada de la ENOE, la pérdida de empleos este año fue muy grave. No en balde en la situación de la economía, el gobierno sale mal evaluado en las encuestas.

ADENDA

El lunes pasado se reunieron los dirigentes de los organismos empresariales con el gobierno federal en Palacio Nacional y se pactó eliminar la subcontratación. Se acordó prohibir el insourcing, es decir el esquema basado en una empresa dentro de un mismo grupo para la administración de la nómina.

Los puntos en los que no se había llegado a acuerdo eran el tope al reparto de utilidades y la entrada en vigor de la ley, puesto que los empresarios proponen que sea hasta el 1 de enero de 2022. Hoy se llegará a un acuerdo.

El punto fino es cómo se definen los servicios especializados a otras empresas y si los variados esquemas de subcontratación caen en esta figura.

Insisto, la iniciativa tiene una buena intención, al buscar que México deje de apostar a una competitividad basada en bajos salarios, mejorando la distribución del ingreso, pero eliminar todas las formas de subcontratación, aunque ahora se definan como servicios especializados, puede ocasionar menores inversiones.

 
Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]
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