Un año de contrastes, donde se hablará según a cada quien le fue en la fiesta. Comencemos con lo bueno, después seguiremos con lo malo, para concluir con lo feo, aunque estos dos se confunden a veces y alguna cosas buenas traen consigo sus contrapartidas. Se trata de un vistazo rápido y seguramente algunas cuestiones quedarán fuera.

LO BUENO

La distribución de las vacunas en todo el mundo y en México, permitió que la tercera ola no pegara tan fuerte y que actividades de servicios y comercio se reactivaran, salvo el caso de India. En Estados Unidos (EU), sobre todo, hubo un repunte importante. En el caso de México, ello permitió que sus residentes viajaran con más seguridad y confianza a algunos destinos como Cancún, y se vieron beneficiados de la política de cielos abiertos. Si bien no se recuperaron los niveles de 2019, la mejoría respecto al año pasado fue relevante.

Luego de una fuerte campaña sanitaria y de vacunación en Estados Unidos, la administración Biden continuó con paquetes económicos para seguir estimulando la recuperación, dándole impulso a la infraestructura. Por su parte, la política monetaria continuó siendo muy acomodaticia y, apenas hace dos semanas, la Reserva Federal dejó entrever que los estímulos monetarios se eliminarán en marzo y que será hasta el segundo trimestre cuando comenzarán a subir las tasas de interés de referencia.

El elevado crecimiento del PIB de EU impulsó las exportaciones de México, la reactivación de la economía mundial mejoró radicalmente el precio del petróleo, así como el de las matarías primas e insumos intermedios. Aunque el PIB en México creció 6.1% en los primeros nueves meses del año, la tendencia a la desaceleración lleva a que en el año crezca sólo 5%.

La aprobación de las reformas que prohíben la subcontratación generó un incremento significativo de trabajadores asegurados del IMSS, con lo que más trabajadores tendrán servicios de salud y antigüedad laboral, y el fisco evitó que las empresas eludan obligaciones tributarias y laborales, pero el alza se dio más en el rubro de eventuales; en contrapartida, los sueldos promedio se redujeron porque las empresas absorbieron el costo de la afiliación, el PIB de servicios profesionales cayó significativamente en el tercer trimestre, y mayores costos serán trasladados a los consumidores.

El salario mínimo se ha seguido recuperando, pero en la estructura salarial ha habido una pérdida importante, porque esta reactivación ha sido acompañada con menores ingresos, por lo que la recuperación del mercado interno ha sido limitada por el cierre de negocios permanente y la menor calidad del empleo.

LO MALO

La inflación se disparó en México y en el mundo. Cerrará cerca de 8% en el país. Si bien mucha de la inflación es importada y el gobierno ha intentado contener el precio de los energéticos, la tentación de recurrir a controles de precios para contener el alza podría generar desequilibrios a la larga. El subgobernador Jonathan Heath ya emitió algunas alertas al respecto.

El empleo sigue recuperándose, pero con elevados porcentajes de informalidad y subocupación, y con menores salarios en promedio. Por su parte, los indicadores de productividad recientemente anunciados por Inegi muestran señales preocupantes.

El desabasto de medicamentos y los cuellos de botella en el sector salud, así como el incremento en la carencia de salud por la supresión del Seguro Popular y el deficiente traslado al Insabi han generado el alza del gasto de bolsillo.

El cuello de botella por la escasez de chips y semiconductores dañó gravemente a la industria automotriz, que ve su futuro amenazado por el proteccionismo, la reconfiguración del negocio por el desaliento del uso de las energías fósiles, y por la condicionalidad cruzada de los acuerdos de libre comercio. General Motors ya mandó una señal al respecto.

La inseguridad, la falta de un Estado de derecho sigue siendo una advertencia que Banco de México ha seguido reflejando tanto en las Encuestas de Expectativas del sector privado, como en los informes trimestrales de inflación. La recuperación relativa que ha tenido la formación bruta de capital fijo no alcanza a compensar la caída registrada desde el segundo trimestre de 2018.

LO FEO

La tres reformas constitucionales anunciadas por el Ejecutivo: integración de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional; reforma eléctrica y reforma electoral, podrían alterar la perspectiva de país y ser contraproducentes a pesar de la intención de recuperar la independencia y soberanía nacional.

En el caso de la reforma eléctrica, fue una respuesta a los amparos en contra de los decretos y la recién aprobada ley eléctrica que implica reformas constitucionales: se requieren dos tercios de los votos. El presidente ha presionado al PRI para que se apruebe su propuesta.

En el mismo sentido de los amparos que han detenido los proyectos estratégicos, se emitió un decreto que los anula y que exime por un año al gobierno federal de cumplir los requisitos legales. Lo más penoso es que se le niegue a la minoría que supera el requisito de 33% del Senado el derecho a que sea la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien determine el asunto.

Pero lo más feo es que se quiera destituir a los seis consejeros del INE que se atrevieron a determinar la posposición de la elección de revocación de mandato por falta de presupuesto, cuando quienes consiguieron las firmas buscan la ratificación. La captura de los organismos autónomos y, en particular, del INE, puede marcar un antes y un después.
 

ADENDA

1) Si todavía le queda un tiempo libre, lea ‘La casa de las contradicciones’, de Jesús Silva Herzog.
2) ¡Feliz Año Nuevo!

 

Catedrático de la EST-IPN
Email: [email protected]

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