De impedir el secuestro de la CDMX

Óscar Mario Beteta

Confiado en que casi es intocable y en que con ello implícitamente tiene vía libre para hacer y deshacer, el crimen organizado se lanza a la conquista de la plaza más importante para sus actividades. A sangre y fuego, quiere obtener su carta naturalización y establecer su incontrolable fuerza en el centro del poder político de México.

Ese, es el más aterrador mensaje que subyace en el ataque que llevó a cabo la semana pasada contra el titular de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch. Insaciable, irrefrenable, el monstruo ambiciona todo. Va por todo y para conseguirlo, como lo ha dejado sobradamente claro por doquier durante años, no se detendrá ante nada ni ante nadie.

Del atentado contra el hombre que apenas a sus 38 años maneja con notable eficacia y valentía el tercer cuerpo de seguridad más importante del país, después de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional, se infiere que fue perpetrado por los infranqueables principios de su formación y la observancia a su genética familiar de lealtad, honradez y vocación de servicio en la búsqueda de los más altos y nobles ideales.

Como lo han documentado estudiosos del fenómeno y ha sido demostrado históricamente, sobre todo respecto de las administraciones anteriores, los grupos criminales solían coludirse con quienes las manejaban. Ostensiblemente, esta vez fracasaron.

¿Cuántos del pasado no han pactado con criminales para cerrar los ojos y permitir que se hagan de los espacios públicos a base de las prácticas punitivas más deleznables?

Omar García Harfuch ha evitado, en cambio, que la capital, asiento de los Tres Poderes, sea ocupada por grupos delincuenciales. Su mérito es enorme, pues eso conllevaría a la superposición y el secuestro del Estado de Derecho por parte de un Estado Criminal.

De manera inequívoca, la agresión contra el funcionario deja en claro que las “formas correctas”, la invocación de la moral y las buenas costumbres, así como los llamados a enmendar el camino dirigidos a quienes han asumido el delito como forma de vida, no los van a hacer cambiar.

Están y seguirán en lo suyo, movidos por las incuantificables ganancias que les dejan el tráfico de drogas, el homicidio, el secuestro y todas las demás expresiones delictivas.

Y si no van a reconsiderar, aún al costo de los torrentes de sangre que corren por todo el territorio nacional, lo único que queda es apelar a los instrumentos de que dispone el aparato estatal. El dilema es simple: ellos, que son los menos, o el resto de la población, que es la mayoría.

Sotto Voce…

El canciller Marcelo Ebrard, contra la opinión de algunos, sigue dando demostraciones magistrales de política, diplomacia y gestión pública. Cuanta tarea le asigna su jefe, la realiza con rotundo éxito. La reunión de los presidentes de Estados Unidos y de México, seguramente será uno más, en lo que le corresponde. Y si no, ¡al tiempo! La extradición de Emilio Lozoya podría ser el primer gran golpe contra la corrupción del pasado. El gobierno se llenaría de reconocimiento si investiga y lleva ante un juez a Peña, Videgaray, Joaquín y la larga lista de involucrados en los delitos que se imputan al ex director de Pemex…Oaxaca está lista para recibir y cuidar a sus visitantes. Nuestro principal objetivo es proteger su salud tanto como la de los oaxaqueños, dijo el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, al congratularse de que el Consejo Mundial de Viajes y Turismo haya otorgado a la entidad el Sello de Seguridad Global por ser el primer destino colonial y de playa…Julio Menchaca Salazar, presidente de la Comisión de Justicia, se perfila para presidir la Mesa Directiva de la Cámara Alta por su conocimiento y experiencia, y su capacidad de interlocución y diálogo.

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