Se encuentra usted aquí

Pavimento que se regenera solo

Israel Briseño es el primer mexicano que crea un asfalto ecológico y económico; podría ser una esperanza para mejorar la movilidad en el país
Israel Briseño es el primer mexicano que crea un pavimento que se regenera a base de agua
26/10/2019
03:46
-A +A
Texto: Guadalupe Jimarez Martínez
Fotos:Cortesía

La historia de Israel Briseño, el primer mexicano en crear un concreto capaz de renovarse, se define con una frase: “Después de la tormenta, viene la calma”. Ya sea en el sentido figurado o de forma literal, pues las lluvias que en 2015 azotaron a su natal Torreón, Coahuila, le hicieron cuestionarse algo que le cambiaría la vida: ¿Por qué, cada vez que llueve, se generan baches?

Israel se define como una persona que lucha por lo que quiere. Entre sus metas está  ayudar a las personas. Por eso que creó Paflec, un pavimento hecho a base de caucho que se regenera con agua y espera que sirva  para mejorar la movilidad en el país.

 La Junta de Mejoras Materiales de Torreón diagnosticó que las precipitaciones de ese entonces  dañaron el 75% del suelo de la ciudad y, según el alcalde de ese año, Miguel Riquelme Solís, se necesitaban 80 millones de pesos para reparar los deterioros. 

Conforme pasó el tiempo, ese cuestionamiento llevó a Israel a investigar. “Descubrí que cada vez que llueve, se filtra el agua en la primera capa del concreto; poco a poco se crea una falla estructural y cuando pasa un auto, se genera el socavón”, explica. 

Briseño comenta que el asperger que tiene de nacimiento no ha sido un impedimento en su vida. Estudió Ingeniería Civil por la Universidad Autónoma de Coahuila. A partir del quinto semestre  comenzó a crear un tipo de concreto con el objetivo inicial de titularse. Experimentó durante el 2018 en los laboratorios de su alma máter, pero algo no lo convencía. 

paflec3.jpg

Al ver posibilidades de éxito en su proyecto, platicó con varias constructoras para hallar aliados; sin embargo, le dijeron que era muy costoso; ahí es cuando en enero de este año, una idea le “taladró” la mente: usar neumáticos como parte de la mezcla. 

“Isra” comenta: “Pensé en el gran problema de contaminación por el almacenamiento de llantas que tienen la mayoría de las ciudades”. Así, el joven de 23 años, comenzó a experimentar con algunas llantas olvidadas de la calle donde vive.

Lo novedoso de este proyecto es la capacidad de renovación de esta clase de asfalto. “Quise convertir al agua en un elemento necesario para mi invención”, comenta Israel, pues este líquido aumenta el tiempo de vida útil de este material. 
 

Propuesta sobre ruedas

Protección Civil de Coahuila informó que la temporada de precipitaciones en Torreón comprende los meses de agosto hasta octubre. Aquellas que causan afectaciones en el suelo registran una acumulación de 12 milímetros cada 24 horas y debido a la planicie del terreno, aumentan las irregularidades en el suelo. 

En meses pasados, EL UNIVERSAL señaló que los baches causan daños en la suspensión y carrocería de autos así como deterioros en rines que dificultan manejar. 
paflec6.jpg
De  acuerdo con la Secretaría de Administración y Finanzas, se registraron desde el 2013 hasta la fecha, seis mil 242 quejas de usuarios por afectaciones a sus vehículos por baches en la CDMX. Para pagarlos, el gobierno destinó 8 millones 503 mil 228 pesos.

Las lluvias no son las únicas problemáticas que México enfrenta. La contaminación por acumulación de caucho es otra de ellas. 

De acuerdo con la asociación civil, Reciclallantas, en México, se desechan 32 millones de neumáticos al año. Cada una se compone por 70% de caucho, lo cual las vuelve casi indestructibles. 

Esta característica se ha vuelto una ventana de oportunidad para Israel, pues, Tom Gravalos, expresidente de la Cámara Nacional de la Industria Hulera , afirmó que para el 2020, la demanda de estos  aumentarán 35% en el país y con base en cálculos de Briseño, se necesitan 86 kilos de caucho por cada metro cúbico de esta mezcla. 

Se trata de una solución con múltiples beneficios. Uno de ellos es la facilidad con la que se obtienen estos artefactos. “No es difícil conseguirlas. Hablé con autoridades de Torreón y me dijeron ´si quieres hacer hasta una calle con llantas, te las damos gratis’”, menciona Israel.

En palabras de Briseño,   el costo de Paflec será de mil 300 pesos por metro cúbico frente a los 2 mil que cuesta la misma cantidad en el concreto convencional. 
 

Un proceso de mucha fe

“Entré a esta licenciatura porque me gustan las matemáticas y siempre quise saber cómo se   aplican en construcciones altas. Casi todos entran con el sueño de hacer un gran edificio, pero conmigo no fue así, la curiosidad me llevó a crear  un pavimento”.

Gracias a esas ganas de conocer, Paflec es posible, pues de enero a mayo del 2019, probó con diversos elementos hasta determinar que con este plástico lograba su objetivo: hacer una masa más resistente que  otras.

Israel Briseño dice que es útil toda clase de neumático en la elaboración de este asfalto. “Entre más grande, mejor. Solo se necesita el caucho y mucha fe”, dice entre risas. 

paflec13.jpg

También son necesarios algunos aditivos en esta producción. Son sustancias añadidas con el fin de mejorar las propiedades de este tipo de goma elástica. El procedimiento de elaboración de Paflec es casi como el del concreto común:

Primero la grava se calienta en un depósito. Luego se mezcla con el plástico extraído de las llantas por medio de un pulidor y se le agregan tres diferentes aditivos. 

Finalmente, el producto combinado se coloca en un contenedor a una temperatura de 150 grados centígrados. A partir de ese momento, puede pasar a la máquina pavimentadora que la aplicará a la calle.

La capacidad de regeneración por medio de agua es posible por la mezcla de los tres aditivos y el caucho, que en conjunto forman una masilla que en contacto con la humedad, libera propiedades continuamente que posibilitan la renovación de este concreto.

“Se hace una especie de híbrido cuya principal función es permitir la flexibilidad, lo cual, posibilita que no se rompa fácilmente”, revela Israel. De ahí el nombre Paflec: Pavimento Flexible de Caucho. 

Briseño afirma que el agua ha dejado de ser enemigo del pavimento, pues triplica su duración : “De 10 a 15 años, mientras que el concreto normal tiene 5 años o menos”. 

Asimismo, Paflec absorbe una cantidad exacta de líquido pues  no acepta excedentes. Un kilo de este elemento necesita 100 mililitros de agua, asegura el coahuilense. 

Este experimento aún no ha sido probado en las calles. Sin embargo, Israel comenta que el pavimento ha tenido buenos resultados al ser evaluado mediante los parámetros de la Asociación Americana de Oficiales de Carreteras Estatales y Transportes.  

Además, el ingeniero confirma que, de  acuerdo con dichas pruebas, este tipo de concreto es apto para todo tipo de ciudades, ya que se adapta a suelos arenosos hasta arcillosos porque tiene una composición capaz de soportar grandes cargas de peso como un pavimento común.
 

Los baches del camino

A Israel le gusta trabajar solo y es autodidacta. Tiene habilidad para las matemáticas y disfruta ver a los edificios de varios metros de alto mientras camina. Jamás se imaginó que su objetivo de vida lo encontraría entre socavones y chubascos. 

Aunque disfrutó mucho su estadía en la licenciatura, el ahora egresado piensa: “A pesar de que estudié ingeniería civil, me faltaron conocimientos para este proyecto, pues, en mi carrera, nos enfocamos más en la construcción de edificaciones. De materiales para construcción, sólo tuve una clase. Todo lo demás, lo aprendí por mi cuenta”. 

paflec10.jpg

En un inicio, Briseño no lograba que los elementos se mezclaran. Tuvo que investigar y pasar horas enteras frente a su computadora tratando de averiguar el componente faltante. Hasta que lo logró.

Además de la falta de información, “Isra” se ha enfrentado a la negativa de diversas constructoras para colaborar con él. “Me dicen que les voy a quitar la chamba; pero, como se trabaja por medio de licitaciones, el gobierno es el cliente a quien debo convencer”, opina Briseño.

Para persuadir a ese comprador, es necesario certificar a Paflec ante el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción (ONCE). Este proceso es de mínimo, tres meses. 

Una vez avalado ante el ONCE, el siguiente paso será el “visto bueno” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. A pesar de haber patentado en 2018 a su invento, Israel teme que su idea sea reproducida por otros sin obtener ganancia alguna. “En esta clase de invenciones, es común que suceda”. 
 

Más fuerte que el caucho

Briseño recuerda: “al inicio  decía que esto no iba a funcionar, me preguntaba ¿qué estoy haciendo con mi vida? Ahora, me gustaría viajar al pasado y decirme: sí va a funcionar, confía en ti. No te des por vencido”.

“Estoy seguro de la eficacia de mi proyecto”, confirma “Isra”, quien tiene esta certidumbre desde hace cinco meses, cuando vio que su mezcla empezó a tener resultados.
paflec1.jpg
De igual forma, “Isra” se muestra optimista ante la posible aceptación de su proyecto en el ámbito gubernamental: “Pienso que quieren una solución económica y duradera a una problemática que nadie había intentado resolver de esta manera, y eso es Paflec”.
 
En un futuro, el amante de los rascacielos y las ciudades, trabajará para obtener una certificación de su proyecto en Europa. “Ahí hay una gran oportunidad debido a que están usando diversas tecnologías a base de plástico”, específica. 

El ingeniero reflexiona: “De niño, nunca supe que quería ser. No había pensado en alguna carrera; sin embargo, siempre quise ayudar a las personas y con este asfalto, puedo hacerlo”.