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La joven tripulación que salva vidas en una ambulancia

Rodrigo, Michael y David son la tripulación más joven de su empresa a bordo de una ambulancia. La adrenalina es parte de su oficio, para salvar vidas se enfrentan a la velocidad, la inseguridad y ahora al Covid-19
Ambulancia
23/05/2020
00:10
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Por: Ariana Paredes Rivas
Fotos: David Adrián Sánchez/EL UNIVERSAL

Con las manos al volante y concentrado en hacer el menor tiempo para llegar a su destino, sin causar accidentes, Rodrigo Zaldivar García maneja una ambulancia para atender el llamado de emergencia en una escuela primaria.

En menos de 10 minutos, Rodrigo y sus compañeros llegan al lugar de los hechos pero, en esta ocasión, otros colegas llegaron primero, por lo que regresan a rondar las calles mientras esperan el siguiente llamado.

Rodrigo Zaldivar, Michael González y David Becerril son los responsables de salvar vidas a bordo de una ambulancia. Rodrigo y Michael tienen 19 años, David, 21; se trata de la tripulación más joven de la empresa Health System que opera en calles de la Ciudad de México. 

Todos los días muy temprano, estos tres jóvenes comienzan su jornada laboral en la que pasan entre 14 y 16 horas. Si su itinerario no indica que realicen un traslado, permanecen en su base hasta que la radio que se encuentra en su vehículo de trabajo comienza a emitir una alerta y es entonces cuando la sirena de la ambulancia suena y la velocidad se convierte en un factor decisivo para salvar vidas. 

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Aunque reciben una comisión por cada traslado, Rodrigo, Michael y David coinciden en que lo que más les gusta es recibir llamados para “coberturas de calle”, o lo que es lo mismo: asistir a personas en la vía pública.

Hace ocho meses, Rodrigo obtuvo la responsabilidad por parte de la empresa donde trabaja de manejar la ambulancia en la que ahora viajan los tres jóvenes. El es el jefe de operaciones.

El interés por atender emergencias empezó cuando Rodrigo tenía 13 años y acompañaba a su padre al trabajo, Óscar Saldívar, quien era integrante del grupo de protección civil de la hoy alcaldía Cuauhtémoc.

Acudía con su papá a eventos masivos como peregrinaciones o coberturas de fiestas patrias a bordo de una unidad de primer contacto, es decir, una camioneta adaptada para atender incendios o lesionados, así fue como Rodrigo se vio atraído por tener mayor acercamiento para ayudar a personas. 

No pasó mucho tiempo cuando se presentó la oportunidad de hacer sus propias coberturas en la misma alcaldía, motivo por el cual acudió a cursos de primeros auxilios en el área de capacitación de protección civil, posteriormente en el Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) para poder asistir a los servicios de emergencia; sin embargo, aunque fue enviado por dicha alcaldía, tuvo dificultades al no tener la mayoría de edad. 

Decidido a recibir la capacitación, Rodrigo se hizo pasar por mayor de edad, pues su estatura y apariencia lo ayudaron, y así fue como logró continuar con los cursos pertinentes para obtener los conocimientos que le permitirían participar en servicios de emergencias.
 
A sus catorce años, ya viajaba en ambulancias para atender emergencias. Posteriormente, su amigo Juan, de 20 años, le enseñó a conducir el vehículo y así fue como hace seis meses le otorgaron la responsabilidad de tripular su primera ambulancia. 

“No vas a aprender más en la escuela que en la calle. La calle es la que te forja”. Así fue como Rodrigo aprendió que aunque los cursos le proporcionaron las bases para poder desarrollar sus habilidades en los primeros auxilios, el verdadero reto lo encontró cuando se presentaron sus primeras emergencias, pues debía contar con la pericia para atender a los pacientes. 

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Con las manos al volante, concentrado en hacer el menor tiempo, Rodrigo es el jefe de operaciones y es quien maneja la ambulancia para atender traslados y los llamados de emergencias.
 

La pasión de ayudar los llevó a formar un equipo

La historia de cómo Rodrigo, Michael y David formaron el escuadrón más jóven de la empresa Health System comenzó hace año y medio. 

Michael y Rodrigo se conocieron cuando estudiaban el bachillerato. Ambos tomaban materias enfocadas en ciencias de la salud, por lo que Rodrigo invitó a Michael a incursionar en el ámbito de ayudar a las personas. Michael pensó que era una buena idea porque también compartía el mismo interés.

A los 18 años, Michael comenzó su primer curso de primeros auxilios, el cual duró un año y posteriormente obtuvo una constancia para ejercer y acompañar a Rodrigo en la ambulancia. Ahora ocupa el cargo de paramédico.

David Becerril, amigo de Rodrigo Zaldivar desde la infancia, se dio cuenta que también le llamaba la atención el subir a una ambulancia y atender emergencias. Al igual que Michael, David se enfocó en tomar diversos cursos de primeros auxilios y fue así como pasó a formar parte del equipo. David es socorrista, es decir, apoya a Michael en lo que él le solicite. 

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Todos los días muy temprano, estos tres jóvenes comienzan su jornada laboral en la que pasan entre 14 y 16 horas. Si su itinerario no indica que realicen un traslado, permanecen en su base hasta que la radio comienza a emitir una alerta y es entonces cuando la sirena de la ambulancia suena y la velocidad se convierte en un factor decisivo para salvar vidas.

A bordo de la ambulancia, Michael explica cómo es atender emergencias en la metrópoli y sus alrededores: “Llegando al lugar de los acontecimientos, quien hace la primera atención es Rodrigo. Al subir a la ambulancia, yo voy atrás y atiendo al paciente; a veces Rodrigo me hace un comentario o una sugerencia y si requiero de su ayuda, David me apoya”.   

“Los protocolos están para romperse”

Los peligros a los que el trío de jóvenes se enfrentan a bordo de la ambulancia son diversos. La velocidad implementada para llegar a tiempo, el caos vial, las causas de las emergencias y la inseguridad del sector que abarcan, mismo que comprende las zonas de Tacuba, Anzures, Pencil y 5 de mayo, son factores que los colocan en riesgo.

Rodrigo comenta que los puntos marcados como zona roja o zona de peligro en su sector se encuentran en las colonias Morelos, 20 de noviembre, Doctores o lugares ubicados como puntos de venta o tráfico de droga.

Y, aunque el protocolo establece que no se debe entrar en acción cuando no hay una patrulla de por medio, Rodrigo Zaldívar comenta que “hay veces que llegas a un punto rojo y ya está muerta la persona y te la suben [a la ambulancia] a punta de pistola”.
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En medio de la pandemia, a veces se han encontrado hospitales tanto de instituciones privadas como públicas que no tienen lugar para pacientes accidentados que no tienen Covid19. Rodrigo dice sentir desesperación pues el tiempo de atención es fundamental. 

La estabilidad de la ambulancia es otro factor en contra con el que Rodrigo, como conductor designado, tiene que lidiar para evitar ocasionar un accidente, pues comenta que debe tener destreza para dar las vueltas en las calles y no volcarse debido al peso de la parte trasera del vehículo. 

Viajar en la parte trasera de una ambulancia cuando se lleva a un paciente no es algo fácil, ya que con la unidad en movimiento y la responsabilidad de salvar la vida, Michael y David luchan contra la velocidad que Rodrigo provoca al manejar, pues todo es importante, tanto darle la atención adecuada al paciente como llegar a tiempo al hospital, así paramédico y socorrista deben tener la habilidad de viajar y enfocarse en el paciente aún en estas circunstancias.

Desde amenazas hasta personas muy agradecidas

En algunas ocasiones, los familiares de los pacientes son prepotentes y se niegan a pagar los servicios de la ambulancia una vez que la persona que recibió la atención se encuentra en manos de los médicos

Pero Rodrigo, Michael y David coinciden en que estas situaciones se minimizan cuando, contrariamente, atienden una urgencia y reciben el agradecimiento de las personas, pues la satisfacción que sienten por realizar su trabajo y que sea reconocido de esta manera, los deja satisfechos. 

Los servicios que estos tres chicos ofrecen como son traslados sencillos, urgentes o con servicios de terapia intensiva e intermedia son dados a conocer mediante tarjetas de presentación, en su página web y en la página oficial de Facebook de la empresa.

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Aunque les pagan una comisión por cada traslado, Rodrigo, Michael y David coinciden en que lo que más les gusta es recibir llamados para “coberturas de calle”, o lo que es lo mismo: asistir a personas en la vía pública. 

Cuando las frecuencias de radio o los avisos de policías acerca de alguna emergencia  les llaman a la acción, los tres emprenden lo más pronto posible el viaje, pues la adrenalina de atender un hecho imprevisto y poder ayudar a quien lo requiera es un reto y una responsabilidad que a su corta edad están dispuestos a asumir. Siempre se hace todo por llegar primero, pues la mayor competencia está en la calle. 

Apoyo incondicional

Michael y Rodrigo no tienen novia, pero David sí, dice que su relación no interviene con sus actividades a bordo de la ambulancia, pues su novia entiende el trabajo que desarrolla y la responsabilidad que conlleva, por lo que siempre lo apoya. 

Aunque el padre de Rodrigo fue quien lo acercó al ambiente y a las tareas de protección civil, no estuvo de acuerdo cuando el joven tomó la decisión de hacerse cargo de una ambulancia; sin embargo, poco tiempo después comprendió que era la pasión de su hijo y junto con la mamá de Rodrigo lo apoyaron en esta nueva etapa.

La familia de Michael también entró en conflicto debido a los horarios, pero tras tener una charla y plantearles lo que él deseaba, Michael pudo continuar haciendo lo que más le gusta: ser paramédico de la ambulancia. 

Para David, la situación de explicarles a sus papás que se quería dedicar a salvar vidas fue más fácil, pues lo entendieron desde el principio y siempre contó con el apoyo de ellos.

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David tiene 21 años y es socorrista. Estudia Soporte Vital Básico, más adelante quiere ser Técnico Superior Universitario en Urgencias Médicas. Cuenta con el apoyo de sus padres y de su novia para realizar la labor que le apasiona.

Aunque sus metas están enfocadas en ser médicos, tanto Michael como Rodrigo no piensan dejar de abordar la ambulancia.

Rodrigo y Michael quieren cursar la carrera en Medicina. David estudia Soporte Vital Básico y más adelante quiere ser Técnico Superior Universitario en Urgencias Médicas.

Hechos que marcan vidas

Aunque el camino recorrido por estos tres jóvenes en el ámbito de las emergencias aún es breve, las experiencias que han vivido a su corta edad van dejando una importante huella que los motiva cada día a continuar con su labor. 

Michael y David mencionan que, si bien las primeras emergencias que tuvieron que atender los pudieron llegar a impactar, aún no han pasado por circunstancias que les hayan afectado anímicamente. Pero no es el caso de Rodrigo, ya que pocos meses después de que comenzó a atender emergencias, vivió un deceso que aún recuerda muy bien. 

El radio por el cual reciben los llamados emitió una alerta, Rodrigo la atendió y de inmediato se dirigió al domicilio donde eran requeridos sus servicios. La encomienda: auxiliar a un niño de 12 años al que su hermana encontró colgado. Michael y David aún no eran sus compañeros de trabajo, por lo que él se desempeñaba como paramédico, así que le tocó entrar a la vivienda del pequeño. 

Aunque la ambulancia llegó al lugar en menos tiempo de lo previsto, ya era muy tarde. El niño tenía cuatro horas de haber fallecido, por lo que ya no había nada qué hacer. Rodrigo y sus compañeros de aquel entonces se retiraron con la camilla vacía y una experiencia que los conmocionó. 

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El interés por ayudar a la gente en emergencias empezó cuando Rodrigo Zaldívar García tenía 13 años y acompañaba al trabajo a su padre, Óscar Zaldívar, quien era integrante del grupo de protección civil de la hoy alcaldía Cuauhtémoc. Hoy desea ser médico.