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Con pintura, niña retrata a su comunidad

Entre la ola de violencia, inseguridad y pobreza que hay en Guerrero, Osbelit encontró en el arte una manera de rescatar su cultura
Con pintura, niña retrata a su comunidad
07/09/2019
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Por: Patricia Ramírez y Aline Espinosa Gutierrez
Fotos: Cortesía

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Osbelit García está sentada en un rincón de su cocina. Tiene la mirada perdida en el paisaje de la ventana: calles de terracería y animales a montón; se estira un poco y toma un lápiz, porque “Los detalles—señala mientras sonríe— son importantes en las pinturas”.

Tiene 14 años y en los últimos meses realizó una colección de cinco cuadros hiperrealistas a los cuales tituló: “Las Manos de mi Bisabuela”, “Ajos”, “Mariposa”, “Maracuyá” y “Papá en el Campo”. 

Hija de Álvaro García y Dominga Morales, Osbelit decidió convertir en pinceladas y trazos la esencia de su comunidad Coaquimixco, en Chilapa de Álvarez, Guerrero.

Parte de su trabajo se ha expuesto en ayuntamientos, centros de arte, casas culturales así como plazas públicas de diversas ciudades del estado.

"Pinto porque me gusta y quiero transmitir lo que realmente somos. Nuestra cultura que está en la siembra y en la artesanía", señaló Osbelit en entrevista con EL UNIVERSAL

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Las primeras pinceladas

A los ocho años, Osbelit comenzó a dibujar en sus cuadernos de la escuela las imágenes que se le quedaban grabadas: comida, paisajes, objetos o su papá trabajando en el campo. En poco tiempo, sin darse cuenta, llenó libretas enteras con retratos de las personas que la rodeaban y la cultura de su comunidad.

Sin saberlo, sus lienzos se inclinaron por el género denominado costumbrismo, el cual es una corriente característica de la época colonial que retrataba los hábitos de aquel México y que el pintor poblano Juan Cordero popularizó años después.

En un afán por mejorar sus habilidades, Osbelit buscó cursos de dibujo. Sin embargo, en ninguna escuela cerca de su casa iban más allá de rellenar figuras con colores. 

Entonces, decidió pintar por sí sola. A veces en los recreos, otras en la cocina de su hogar, y muy pocas cuando sus compañeros de la escuela le pedían dibujar algo para ellos. “Me di cuenta de que me gustaba eso, preferí pintar que jugar”, asegura la menor.

Se inició en el arte cuando cursaba el quinto año en la primaria “Mariano Matamoros”, en 2016. En ese entonces, el profesor Saúl Meza García, doctor en Artes Plásticas, llegó a la  comunidad para impartir un curso llamado “Pintura y Grabado”

El talento de Osbelit explotó a partir de ese momento: “Su avance ha sido demasiado rápido y sorprendente. Cuando la conocí me di cuenta de que tenía la habilidad, pero no estaba desarrollada. Así que por su alto nivel y capacidad empezamos a trabajar diferente”, narra el maestro.

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A los 11 años fue elegida por su escuela para dibujar un mural en honor al sacerdote Mariano Matamoros. En ese tiempo ya destacaba por poder reproducir una fotografía en un lienzo. Después aprendió la técnica de gis pastel seco, con la cual realizó los cinco cuadros más conocidos de su obra.

Actualmente Osbelit tiene 14 años, cursa el tercer grado en una telesecundaria y no abandonó las clases con Saúl. Todas las tardes entre semana camina 20 minutos para llegar a su antigua primaria y  allí junto con 12 niños más continúa practicando sus habilidades.

“Me gustaría estudiar arte”, dice emocionada, en contraste con la seriedad que caracteriza su voz. Sin embargo, sabe que su pasión tiene obstáculos como la falta de recursos para conseguir material y en un futuro, acceder a la universidad.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Guerrero el promedio de escolaridad de la población de 15 años es del primer año de secundaria. Y de cada 100 personas, 54 no tienen la educación básica terminada.

El profesor Saúl Meza explicó que en el estado, la docencia se limita a enseñar lo básico: español y matemáticas. Por lo que si los niños desean aprender arte, tendrían que viajar en camión por dos horas y gastar aproximadamente 400 pesos en un día para adquirir nuevos utensilios, tomar clases o buscar una beca. 

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Saúl forma parte del Grupo 43 Artes, un colectivo que surgió en 2014 tras la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Actualmente apoyan a 60 niños separados en dos clases. Pese a las donaciones que reciben, no es suficiente para cubrir los casi 10 mil pesos que invierten en la educación artística de los menores.

Meza García afirmó que el colectivo seguirá esforzándose por continuar, porque son conscientes de que mientras los guerrerenses apoyen su trabajo, no importan los gastos o la falta de apoyo gubernamental a sus actividades.

Además, expresó que en Coaquimixco no hay infraestructura óptima para los pobladores: las calles no tienen pavimento, el transporte es limitado, carecen de servicio de comunicación o internet. Esto limita a los profesores a explorar nuevas formas de enseñanza dentro de las aulas o mostrar a los alumnos que su vida no se restringe al campo. 


La pintura entre violencia 

"No hacemos cuadros de protesta debido a la inseguridad y el miedo, Guerrero no es para hacer ese tipo de actividad por el riesgo de ser desaparecido tú o tu familia. Las pinturas están más encaminadas a lo cultural, a lo que hace, piensa y siente nuestra gente", describe el profesor Meza. 

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Entre la ola de inseguridad y violencia que caracteriza a Guerrero, los cuadros de Osbelit comenzaron a visibilizarse en las redes sociales del Grupo 43 Artes. La primera exposición del colectivo fueron cuadros con los rostros de cada uno de los estudiantes normalistas para exigir justicia mediante el arte y que, posteriormente, entregaron a los padres de los desaparecidos

"Pintamos para luchar, vivir, educar, experimentar y promover el arte en nuestra lastimada sociedad", así se describen los artistas que integran el colectivo. Tras sus primeras exhibiciones, Saúl y sus compañeros comenzaron los talleres para promover el arte como una alternativa para niñas, niños y adolescentes.

Con el objetivo de brindar a los menores un espacio de convivencia que permita expresar la manera en que perciben sus comunidades más allá de la violencia e inseguridad en la que están inmersos. 

De acuerdo con cifras de la organización México Evalúa, de 2015 a 2018, la tasa de personas asesinadas en Guerrero superó 195% la media nacional. Chilapa se encuentra entre los tres municipios más violentos. Se cometen 4.24 asesinatos al día

En ese contexto, durante los primeros siete meses del año actual, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró 946 homicidios cometidos en la entidad.

En cuanto al municipio de Chilapa, de donde es originaria Osbelit; el SESNSP indica que de enero a julio de 2019 se tiene reporte de 50 muertes causadas por la violencia, con una tasa promedio de 4.24 asesinatos por día.

La cifra de 2019 es la más baja de los últimos cinco años, en dicho periodo. En 2015, año en que comienza el conteo del SESNSP se contabilizaron 61 homicidios; en 2016, 64; 2017 fue el punto más alto en la estadística con 121 y 2018 tuvo 66 casos.


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“Hay más como yo”

Hasta ahora, Osbelit ha vendido dos de sus cinco cuadros, no obstante su favorito “Papá en el Campo”, es el único que desea conservar y colocar en la sala de su hogar. “Es mi papá, me ha apoyado en todo momento”, menciona.

Añade que en su última exposición, en el Centro Cultural de Acapulco, dos visitantes le encargaron pintar para ellos una niña y un frutero. Las ganancias de dichos cuadros, dijo, las destinará para sus futuros traslados a exposiciones, debido a que su papás no cuentan con un trabajo estable. 

En años anteriores, la niña ha podido pintar gracias a donaciones económicas y de  materiales.Personas cercanas a ella aseguran que necesita una beca que garantice su educación en el arte.

Osbelit espera recibir el apoyo suficiente para que menores como ella y sus hermanos, María y Juan David, puedan desarrollar sus talentos, porque sabe que un niño sólo necesita de alguien para que su arte sea “un escape de la violencia en la que viven”.

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