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Con diseño mexicano, jóvenes apoyan a artesanos

Con diseño mexicano, jóvenes apoyan a artesanos
02/05/2020
00:20
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Texto: Cynthia Villalón
Fotos: Cortesía

Alfredo Fonseca, un joven ingeniero mexicano es heredero de una técnica que ha estado decenas de años en manos de artesanos. Desde que era adolescente, su padrino le enseñó a modelar con sus propias manos el barro rojo, y trabajarlo con detalle para que cada pieza fuera única. Esta fue la inspiración que lo llevó a preservar las costumbres de la comunidad y a elaborar productos mexicanos con calidad profesional.

Alfredo Fonseca y Mónica Camacho crearon la Cosita Chula, una empresa de diseño mexicano que combina técnicas tradicionales con innovación. Además,  apoyan a artesanos brindando condiciones laborales dignas e impulsando sus comunidades. Con su start up, los dos jóvenes llevan piezas hechas con manos mexicanas a todo el mundo.

Ambos se conocieron mientras trabajaban promocionando empresas extranjeras dentro de México. Una de sus tareas era importar piezas de diseño a nuestro país, que en ocasiones era más valorado por los clientes mexicanos que los propios productos nacionales. 
 

Artículo

The young Mexicans supporting artisans with innovative design

La Cosita Chula is a Mexican design company that combines traditional techniques with innovation
The young Mexicans supporting artisans with innovative designThe young Mexicans supporting artisans with innovative design

 “Fue cuando sentí que debía ser parte de la solución y no del problema” recuerda Alfredo.

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Mónica Camacho, cofundadora de la Cosita Chula

Así surgió la idea de crear una startup que elaborara diseños innovadores mientras retoma técnicas tradicionales usadas en la artesanía popular mexicana. 

Los artesanos elaboran piezas únicas de talavera, piedra y plata en distintos puntos del país. 

Esta iniciativa los llevó a visitar la Semana del Diseño en Italia y a ganar el premio de Pequeño Emprendedor de Walmart en 2017, pero además los llevó a mejorar las condiciones de trabajo de artesanos de siete estados de la República.  

La Cosita Chula ha generado más de cien empleos con un modelo que apoya directamente a los artesanos para desarrollar sus talleres y capacitarlos mientras ellos obtienen prestaciones de ley, un derecho al que pocas personas en este ramo tienen acceso. 

Impulsando pequeños talleres 

El reto de inicio comenzó hace cinco años, luego de haber tomado la decisión de comenzar con La Cosita Chula,  Mónica y Alfredo viajaron personalmente por el estado de Jalisco para conocer a trabajadores que continúan usando técnicas tradicionales en diferentes estados.
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En  San Pablo del Monte, Tlaxcala conocieron a Oscar Mastranzo, uno de los artesanos que elaboran piezas para la startup. Recuerda que una tarde los dos jóvenes mexicanos llegaron a su local de artesanías y le ofrecieron trabajar juntos para crear piezas que combinan la innovación con las costumbres. 

“Fueron agarrando confianza, ellos me hicieron pedidos y de ahí se fue platicando el proyecto que ellos tenían de la Cosita Chula” recuerda. Ese fue el día que comenzaron a colaborar, y la relación entre ambas partes fue de colaboración y amistad. 

Desde entonces, el taller ubicado en el Barrio de Jesús,  a solo dos horas de la Ciudad de México, se convirtió en un punto clave de producción de talavera . Ahí trabajan otras cinco personas que forman parte del equipo. Una de ellas es Nayelli, una joven artesana que elabora piezas para generar ingresos y sostener a su familia. 

“Hacemos un estudio de las cualidades, habilidades y fortalezas que tienen los talleres, de esta manera creamos un plan de desarrollo para buscar ese nivel de calidad y el nivel innovación que se requiere” explica Alfredo.

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En México las actividades dedicadas a la cultura son un importante ingreso para las familias. La Cuenta Satélite de Cultura en México, presentada en 2018 reveló que estas actividades dieron empleo a 1 millón 384 mil 161 personas, lo que representó el 3.2% de la ocupación total del país. Este es uno de los sectores que comienzan a ver los efectos de la pandemia por Covid-19. 

Aunque Oscar  se ha dedicado toda su vida a la elaboración de artesanía en su natal Tlaxcala, admite que colaborar con la Cosita Chula fue una experiencia que le cambió la vida.  “Podría decirse que nos fuimos profesionalizando en la producción de artesanías, el cambio de poder vender a otros lugares, ya no vender localmente” detalla Oscar. 

Alfredo recuerda que este fue el primer taller con el que decidió comenzar, después comenzó a integrar disferentes técnicas. 

“Esta alianza trajo algo diferente para nosotros: trabajar como equipo” explica Mastranzo. 

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En el 2018 a partir de que ganaron el premio Pequeño Productor, las piezas elaboradas en el taller de Oscar fueron seleccionadas para venderse junto a proveedores en maza y eso significó conocer una nueva forma de trabajar a un volumen distinto.

Piezas únicas contra la piratería

Entre los productos que ofrecen se encuentran postreras, tazas y jarras de talavera; morteros, salseras y molcajetes de piedra; paneras y vajillas de plata. Todos ellos con una calidad superior a las piezas que se encuentran en tiendas de conveniencia. 

Ambos jóvenes mexicanos se dicen preocupados por la expansión de piezas de origen asiático que son introducidas al mercado mexicano, pues los compradores no siente encuentran diferencias entre ambos productos, aunque esto desplaza las artesanías mexicanas.

“Desgraciadamente a veces el mismo mexicano desconoce lo que hay en México, lo que hacemos es más reconocido a nivel mundial” expresa Oscar

En ocasiones los consumidores eligen comprar piezas de origen extranjero porque son más baratas que aquellas elaboradas por artesanos mexicanos que son de mejor calidad.
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Pero la piratería no es el único obstáculo al que se enfrentan los artesanos mexicanos. La falta de condiciones labores y el pago por un valor inferior a sus mercancías merman la producción de nuevas piezas. 

Por esta razón, el modelo de negocio de La Cosita Chula consiste en trabajar mano a mano con los artesanos que dominan técnicas como la piedra, el cobre y la talavera, invertir en sus talleres mientras ellos trabajan en su técnica para producir diseños únicos. 

A diferencia de las piezas fabricadas con otros materiales, el artesano explica que las piezas que se elaboran en su taller tienen un sello personal, en vez de ser objetos similares a otros, cada uno contiene la dedicación, cuidado y técnica de cada artista. 

Los productos desarrollados por La Cosita Chula alcanzaron una certificación por fabricar productos de grado alimenticio, esto es que el procedimiento y materiales utilizados garantizan al consumidor buena calidad y seguridad alimentaria. 

Oscar dice que le tomó más de dos años perfeccionar la técnica hasta que se convirtió en lo que actualmente se comercializa, con más cuidado y detalle. 

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Aunque él tenía experiencia fabricando artesanía, tuvo que cambiar la calidad de su producto para adecuarse a los estándares que solicitan las tiendas departamentales para las que elabora piezas. 
 

Más cerámica, menos plástico

Los dos creadores de la Cosita Chula son parte de un colectivo italiano que busca concientizar sobre el uso responsable de plástico y dar prioridad a materiales como la cerámica, que son reciclables y tienen un impacto positivo en el medio ambiente. 

“Formamos parte de ‘Menos plástico más cerámica’ que es un movimiento mundial que busca reducir el uso de plásticos de un solo uso y trasladarlo al uso de la cerámica dado que este material junto con el el barro y todas nuestras artes los podemos reciclar” explica Alfredo

Como parte de esta alianza viajaron al Design week de Milán, Italia en donde tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias con otros artistas. 
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“En el Design week de México fuimos parte del movimiento llevando productos mexicanos que cumplen no solo con las normas nacionales sino también internacionales para dar certeza al consumidor de que esos productos son productos originales y son productos realmente mexicanos.”  comenta Alfredo Fonseca. 

 

La innovación como sello

Esa es una de las grandes metas de ambos emprendedores, que el trabajo mexicano se conozca en países remotos. Los jóvenes mexicanos esperan continuar desarrollando el proyecto para incorporar piezas y técnicas únicas. 

Las piezas de la Cosita Chula, además de ser únicas, llevan tradición mexicana a los hogares, con calidad superior.Por ejemplo, Alfredo ha comenzado a  diseñar  artículos de  uso diario a partir de la cerámica, además de fabricar electrónicos con este material. 

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Los jóvenes recuerdan que un amigo de ambos viajó a  República Checa y ahí encontró una de las piezas: un tequilero con forma de calaverita a la venta. La pieza tenía la firma característica de la Cosita Chula y que fue elaborada en Tlaxcala.  

“A veces el extranjero que viene son los que les llama más la atención lo que hacemos.el mexicano conoce muy poco lo que tiene su propio país. por eso nuestro trabajo es más valorado afuera que aquí mismo.” admite Oscar Mastranzo.    
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