No conozco personalmente a la Dra. María Elena Álvarez-Buylla , directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ( Conacyt ). En dos ocasiones le solicité una entrevista por escrito, pero desafortunadamente no tuve respuesta. La primera vez fue hace como un año y la segunda fue la semana pasada a raíz de los acontecimientos recientes y que son del conocimiento público.

“Un despropósito e inconcebible, la acusación de asociación delictuosa contra académicos”. Enrique Graue, rector de la UNAM, 21 de septiembre de 2021, sobre la solicitud de la Fiscalía General de la República de aprehender a 31 científicos y académicos y encerrarlos
en una cárcel federal de máxima seguridad

Treinta y un personas –muchas de ellas reconocidos científicos y académicos– fueron acusadas de peculado, uso ilícito de atribuciones y facultades, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Diez mujeres y 21 hombres a los que parece no habérseles respetado la presunción de inocencia y cuyas reputaciones han sido lastimadas. La Fiscalía General de la República (FGR) solicitó a un juez que se les encarcele en el penal federal de máxima seguridad “El Altiplano” en el Estado de México, el mismo en donde han estado y están presos algunos de los delincuentes más peligrosos de México.

Que yo sepa, algo así jamás había ocurrido antes en un país democrático.

Varias universidades e instituciones académicas públicas y privadas –entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Iberoamericana y el Tecnológico de Monterrey (ITESM), mi alma mater– se han pronunciado con indignación rechazando lo que, sin duda, quedará como el episodio más vergonzoso sobre política y ciencia en México.

Aún prominentes miembros de Morena criticaron semejante despropósito: Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México y el senador Ricardo Monreal, líder parlamentario de Morena en el Senado de la República.

Mi interés de entrevistar a la directora del CONACYT era (y continúa siendo) entablar un diálogo respetuoso y de cara a la sociedad–como los diálogos que he tenido con otros altos funcionarios de esta administración y que publicó EL UNIVERSAL el año pasado: Víctor Toledo, anterior secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales y Martha Delgado, subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores

Quería preguntarle a la Dra. Álvarez-Buylla sobre su visión del Conacyt, la ciencia y sobre los logros, oportunidades y desafíos de su gestión. Y, por supuesto, sobre su papel en la acusación contra 31 científicos y académicos relacionados con el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, un órgano autónomo de consulta permanente de la Junta de Gobierno del Conacyt desde 2002.

El Conacyt establece las políticas públicas en humanidades, ciencia, tecnología e innovación y su misión es desarrollar y fortalecer las capacidades en esos ámbitos a través de proyectos vinculados con la investigación y formación de académicos e investigadores. Tiene una red de 26 centros públicos de investigación y otorga anualmente más de 85,000 becas para maestría, doctorado, posdoctorado y especialidades en México y el extranjero. El Conacyt también alienta (con estímulos financieros) el trabajo científico de más de 30,000 investigadores y cuenta con una comunidad de 2,000 jóvenes investigadores que trabajan en instituciones públicas de todo el país.

El Conacyt es, sin duda, la institución gubernamental más importante para apoyar la ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación en México.

Pero ¿quién era la Dra. Álvarez-Buylla antes de ser nombrada directora del Conacyt? Sintetizo algunos aspectos relevantes de su trayectoria profesional (sacados de la página web del Instituto de Ecología de la UNAM, en donde trabajaba antes y a donde presumiblemente regresará después de dejar el gobierno) y que contrastan radicalmente con algunas de las decisiones más desafortunadas de su gestión–abordo algunas de estas en las preguntas que al final de este artículo hago a la directora del Conacyt.

La Dra. Álvarez-Buylla ha trabajado por muchos años en genética molecular y ecología evolutiva del desarrollo. Obtuvo una licenciatura en biología (1982) y maestría en ciencias (1985) en la UNAM, y un doctorado en botánica y postdoctorado (1986-1992, 1999) en la Universidad de California en Berkeley y La Jolla, Estados Unidos. En 1992 se incorporó al Instituto de Ecología de la UNAM en donde es investigadora titular “C” de tiempo completo (actualmente ella tiene permiso sin goce de sueldo). Desde 2001 tiene el nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores y el nivel máximo (D) en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo de la UNAM.

La Dra. Álvarez-Buylla ha viajado extensamente impartiendo conferencias en más de 139 reuniones científicas, congresos y simposios, nacionales e internacionales (y ha participado en la organización de muchos de ellos). Ha contribuido a la formación de nuevos investigadores dirigiendo a estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado e impartido cursos de licenciatura y posgrado. Muchos de sus estudiantes y colaboradores han obtenido becas posdoctorales o son investigadores en prestigiosas universidades fuera de México. Y ha sido reconocida con premios y becas, incluyendo el Premio Nacional de Ciencias 2017.

Es entonces en el contexto de su larga y distinguida trayectoria científica y académica, de su gestión al frente del Conacyt y de los inverosímiles acontecimientos de las últimas dos semanas que respetuosamente le planteo algunas preguntas a la directora del Conacyt:

1. ¿Cuáles son los logros y desafíos más importantes del Conacyt después de tres años de su gestión? ¿Qué funcionó, qué no y por qué? ¿Qué legado espera dejarle a su sucesor(a)?

2. ¿Cuál es su visión de la ciencia y a qué exactamente se refiere cuando habla incesantemente de la “ciencia neoliberal”, culpándola de mucho de lo que no funciona en México?

3. ¿Cómo se ve reincorporándose a sus actividades científicas y académicas el día después de que haya dejado la posición privilegiada desde donde descalificó a científicos y académicos que no pensaban como usted? ¿Qué les dirá a sus pares si le reclaman haber debilitado al Conacyt, polarizándolo y enfrentándolo con la comunidad científica mexicana?

4. ¿Cómo justificará ante sus colegas y estudiantes de la UNAM y otras universidades, y ante los mexicanos, haber promovido la extinción de fideicomisos y programas que apoyaban la investigación científica y tecnológica; reducido o eliminado muchas de las becas y apoyos económicos para estudiantes mexicanos en el extranjero; y disminuido drásticamente los apoyos a académicos de todo el país para participar en congresos y simposios, componentes importantes del quehacer científico?

5. ¿Y qué les responderá a sus alumnos, pasados y futuros, cuando le pregunten –y seguramente lo harán– por el papel que, según los medios, el Conacyt presumiblemente desempeñó en el intento de encerrar en una cárcel de máxima seguridad a 31 de sus colegas científicos y académicos?

Científico y ambientalista

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