La Nueva Estrategia Digital Nacional. El tiempo perdido

Octavio Islas

Hace apenas unas semanas, a punto de transitar al tercer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el coordinador de la Estrategia Digital Nacional de la Oficina de la Presidencia de la República, Carlos Emiliano Calderón Mercado, presentó la Estrategia Digital Nacional para el periodo 2021-2024. 

Hace apenas unas semanas, a punto de transitar al tercer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el coordinador de la Estrategia Digital Nacional de la Oficina de la Presidencia de la República, Carlos Emiliano Calderón Mercado, presentó la Estrategia Digital Nacional para el periodo 2021-2024. 

El Acuerdo por el que se expide la Estrategia Digital Nacional 2021-2024 fue publicado en el sitio web de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria, Conamer.

La Estrategia Digital Nacional, señaló Calderón Mercado, solo representa una hoja de ruta. Tal como se lee en ese documento:

“Que la Estrategia Digital Nacional que se emite mediante el presente, es una hoja de ruta para que las instituciones de la Administración Pública Federal puedan orientar los esfuerzos e iniciativas tecnológicas y de seguridad de la información en una misma dirección y sentido tecnológico, atendiendo sus necesidades internas y aquellas que satisfacen demandas ciudadanas, alineándose a las políticas generales establecidas en el Plan Nacional de Desarrollo 2019- 2024”.

Sorprende reparar en el hecho de que la elaboración de la referida “hoja de ruta” haya tomado tres años, la mitad del sexenio.  

En las consideraciones que incluye el citado documento, se afirma que la Estrategia Digital Nacional 2021-2024 se desprende del Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024, y destaca la importancia que admite la Cobertura de Internet para Todo el País:

“...la Cobertura de Internet para Todo el País, es parte de dicho Plan que, mediante la instalación de Internet inalámbrico en el país ofrecerá a la población conexión a Internet usando carreteras, plazas públicas, centros de salud, hospitales, escuelas y espacios comunitarios, lo cual será fundamental para combatir la marginación y la pobreza y para la integración de las zonas pobres y alejadas”.

La anterior Estrategia Digital Nacional también fue presentada con una sensible demora: casi un año.

La administración del presidente Enrique Peña Nieto dio inicio el primero de diciembre de 2012, y Alejandra Lagunes Soto Ruiz, entonces responsable de la coordinación del Programa de Gobierno Digital, oficialmente presentó la Estrategia Digital Nacional para el periodo 2014-2018, el 25 de noviembre de 2013, en el Museo de Antropología en la Ciudad de México

Resultaría lógico y deseable que las Estrategias Digitales Nacionales fueran presentadas con el Plan Nacional de Desarrollo. Sin embargo, no ha sido así, ni con el gobierno de Peña Nieto ni en tiempos de la Cuarta Transformación.

En el periodo 2019-2021, el cual corresponde a los primeros tres años de gobierno del presidente López Obrador, se careció de una Estrategia Digital Nacional. Prevaleció la inercia y, por supuesto, imperó la incertidumbre.

La nueva Estrategia Digital Nacional decepciona. Comprende un repertorio de buenos propósitos, parece redactada para responder a propósitos políticos. Por ello, omite referir los medios que permitirán asegurar el logro de los nobles y elevados fines que considera. Se puede leer en ella:

“Que la Estrategia Digital Nacional aterriza las capacidades gubernamentales en la prioridad de atender los planteamientos tecnológicos base para la Administración Pública Federal, la mejora de los servicios digitales y la optimización de los procesos en un marco de principios que pondera la austeridad como un principio de bien común, relativo a lograr servicios de alta calidad en el máximo aprovechamiento de recursos y la disminución del gasto; el combate a la corrupción en la vocación de acabar con prácticas injustas, desleales, leoninas y perversas que benefician intereses particulares, perjudicando al Estado o a sus integrantes; la eficiencia de los procesos digitales, traducida en una simplificación operativa con atención focalizada de los procedimientos gubernamentales; la seguridad de la información como un referente de estabilidad, protección y certidumbre de la información generada o resguardada en sistemas o plataformas digitales; y soberanía tecnológica como una atribución única de la nación en la toma de decisiones, sin interferencias externas sobre qué política o estrategia se debe seguir en el ámbito digital y tecnológico”.

La Estrategia Digital Nacional que Lagunes presentó en noviembre de 2013 comprendía cinco objetivos básicos:

1. Transformación Gubernamental. Que establece la creación de una ventanilla única para realizar todos los trámites gubernamentales en línea.

2. Economía Digital. Que busca promover la inclusión de los mercados digitales y la digitalización de empresas.

3. Educación de Calidad. Establece el aumento de los medios tecnológicos en los centros de estudios y entre los profesores y estudiantes.

4. Salud Universal y Efectiva. Establece la creación de un sistema digital sobre datos médicos y trámites ante las instituciones de salud pública.

5. Seguridad Ciudadana. Propone el uso de las nuevas tecnologías en materias de seguridad pública y protección civil. 

Si bien los resultados que arrojó la gestión de Lagunes resultan tan deplorables como indefendibles, su “hoja de ruta” por lo menos resultaba pertinente a los tiempos y circunstancias. 

La EDN que presentó Calderón Mercado se basa en cinco principios: austeridad, combate a la corrupción, eficiencia de los procesos digitales, seguridad de la información y soberanía tecnológica. 

Sus objetivos específicos son: 

1. Mejorar y armonizar el marco normativo de la política digital de la Administración Pública Federal, APF, a través de una articulación integral y simplificada de las directrices tecnológicas para el país, que permitan lograr eficiencia técnica y económica.

2. Estandarizar las compras de Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, a través de acciones transparentes, austeras y efectivas que generen ahorros y maximicen el ejercicio responsable de los recursos públicos.

3. Promover la autonomía e independencia tecnológicas para establecer la rectoría del Estado en la definición de sus TIC.

4. Obtener el máximo aprovechamiento de aplicativos de cómputo e infraestructura mediante el intercambio de información y colaboración tecnológica.

5. Promover una cultura de seguridad de la información que genere certeza y confianza a las personas usuarias de los servicios tecnológicos institucionales y gubernamentales.

6. Promover la continuidad y mejora de proyectos y programas a partir de la integración de información estructurada disponible en la Institución.

7. Impulsar la integración e iluminación de la fibra óptica en posesión de las instancias públicas para el transporte de señales y la reducción de la brecha digital en el país.

8. Promover el despliegue de Internet a todas las zonas sin cobertura, para lograr la cobertura universal de Internet a la población.

9. Mejorar la calidad de los programas sociales mediante soluciones tecnológicas que faciliten y acompañen las acciones encaminadas al bienestar de la población.

Un gravísimo error en la EDN de Calderón Mercado radica en haber omitido a la educación, tema que, por lo menos aparecía como prioritario en la iniciativa que Lagunes presentó en 2013 -y por el cual, en realidad, se ocupó muy poco-.

La misión de la nueva Estrategia Digital Nacional es, según se señala en el referido documento: 

“Promover e impulsar que las y los mexicanos gocen y se beneficien del acceso a las tecnologías de la información y comunicación; así como de los servicios de banda ancha e Internet y su potencial transformador para el desarrollo social, cultural y económico”. 

Es importante señalar que, en México, los promedios de velocidad de la banda ancha móvil y fija se ubican muy abajo del promedio mundial. 

Sería interesante saber qué hará la coordinación de la Estrategia Digital Nacional de la Oficina de la Presidencia de la República, para asegurar que los promedios de velocidad de la banda ancha móvil y fija por lo menos se ubiquen a la par del promedio mundial. 

Hasta ahora, la introducción de 5G no parece representar un asunto prioritario para los proveedores de servicios de Internet y tampoco parece importar mucho a las autoridades. Carlos Slim parece dispuesto a introducir redes 5G en Croacia, no en México.

El término 5G, quizá por entenderse como un indeseable tecnicismo, ni siquiera figura en el documento en el cual Calderón Mercado introduce y fundamenta la Estrategia Digital Nacional del gobierno de la Cuarta Transformación. Tampoco es mencionado el término “espectro”. 

La nueva Estrategia Nacional parece concebida para responder a las exigencias de un mundo muy anterior a la IV Revolución Industrial. 

La nueva Estrategia Nacional omite ocuparse -y preocuparse- de temas como la inteligencia artificial, la computación cuántica, Big Data, Internet de las cosas

Quizá los estrategas de la Cuarta Transformación consideran tales asuntos como temas propios de la ciencia ficción, o tan remotos que, si siquiera vale la pena ocuparse.

 

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