Instagram, el espejo indiscreto

Octavio Islas

Cambiar el nombre del corporativo -de Facebook a Meta- y haber decretado el fin de la edad de las redes sociodigitales para dar inicio a la era del metaverso, no fue suficiente para amortiguar la severa crisis reputacional que enfrentan Mark Zuckerberg y su imperio, tras las comprometedoras revelaciones de Frances Haugen, referidas como Facebook Papers o Facebook Files en un amplio número de medios informativos en el mundo. 
  
El capital simbólico de Zuckerberg y de su imperio digital no atraviesa por los mejores momentos. Miles de documentos internos de Facebook, sustraidos por Haugen, revelan la objetable responsabilidad social de Zuckerberg, hoy uno de los 10 hombres más ricos del mundo, según Forbes. 
 
La semana pasada, fiscales generales de los estados de California, Colorado, Florida, Nebraska, Kentucky, Nueva Jersey, Nueva York, Tennessee y Vermont anunciaron la apertura de una investigación conjunta para establecer si en Meta efectivamente tenían conocimiento de los efectos nocivos que Instagram produce en la salud física y mental de los menores. 
 
A mediados de septiembre, en un artículo publicado por The Wall Street Journal fue abordado el tema. Instagram -destacó el artículo- agudiza los problemas de salud mental y corporal entre niñas y adolescentes. 
 
De acuerdo con lo asentado en la referida nota, en una presentación de diapositivas que fue publicada en un tablero de mensajes interno en Facebook, se informó de los resultados que arrojó un estudio sobre el impacto de Instagram en niñas y adolescentes. 

Durante los tres años recientes Facebook ha estado realizando estudios sobre cómo su aplicación para compartir fotos afecta a sus millones de usuarios jóvenes. En repetidas ocasiones, los investigadores de la empresa descubrieron que Instagram es perjudicial para un porcentaje considerable de ellos, sobre todo las adolescentes. Hacemos que los problemas de imagen corporal empeoren en una de cada tres adolescentes”, dijo una diapositiva de 2019, que resume la investigación sobre las adolescentes que experimentan estos problemas. Los adolescentes culpan a Instagram por los aumentos en la tasa de ansiedad y depresión", dijo otra diapositiva. "Esta reacción fue espontánea y consistente en todos los grupos". 

Haugen señala en su perfil en Instagram que uno de los estudios internos de Facebook -hoy Meta-, destacó que 13.5 por ciento de las adolescentes entrevistadas considera que las ideas de suicidio aumentaron. Además, 17 por ciento señaló que empeoraron los problemas en su alimentación. 
 
El uso de Instagram, denuncia Haugen, está asociado a riesgos y daños a la salud física y mental de los niños y jóvenes, e incluye depresión, trastornos en la alimentación e incluso el suicidio.  
 
En el mes de octubre, durante su comparecencia ante una comisión del Senado de Estados Unidos, Haugen no solo ratificó los referidos señalamientos. Además, destacó que Zuckerberg y altos directivos de Instagram conocen los negativos efectos que esta red sociodigital produce en niños y adolescentes; sin embargo, no les interesa realizar las correcciones pertinentes.  
 
En Facebook -hoy Meta- saben que cualquier modificación a los algoritmos, para hacer las redes sociodigitales más seguras, iría en detrimento del tiempo que los usuarios dedican a ellas. Menor número de clics a los anuncios representa menores ingresos.  
 
Haugen sostiene que Zuckerberg y directivos de Instagram conocen las cualidades adictivas de esa red sociodigital. Sin embargo, actúan como lo han hecho las grandes empresas de la industria tabacalera, promoviendo las acciones necesarias para que los menores se enganchen a Instagram, como ocurre con los cigarrillos. 
 
Como la penetración de Facebook desde hace una década se ha estancado entre los niños y jóvenes, Instagram se ha convertido en asunto prioritario en Meta. Más del 40% de los usuarios de Instagram son menores de 23 años.  
 
En Estados Unidos, 22 millones de adolescentes inician su sesión en Internet desde Instagram; solo 5 lo hacen desde Facebook. Además, los usuarios de Instagram pasan 50% más tiempo en línea en esa red social que los usuarios de Facebook en Facebook.  
 
Las comparaciones en la estética del cuerpo de niñas y adolescentes en Instagram que, de acuerdo com The Wall Street Journal, “pueden cambiar la forma en que las jóvenes mujeres se ven y describen a sí mismas”, inevitablemente remiten al tipo de comparaciones que realizó Zuckerberg en la primera red sociodigital que publicó en Internet -Facemash.com-, en 2003, cuando fue estudiante de Harvard.  
 
Zuckerberg desarrolló Facemash.com dos años antes de introducir Facebook. Zuckerberg obtuvo indebidamente las fotografías de servidores de Harvard y de anuarios, y publicó las fotografías en su primera red sociodigital, sin contar con la autorización de las estudiantes.  
 
En Facemash, la pantalla desplegaba las fotografías de dos estudiantes de Harvard y solicitaba el voto del usuario de la plataforma, a partir de una sencilla pregunta: “Who’s Hotter? Click to Choose” -en castellano: ¿Quién es más atractiva? Haz clic para elegir- 
 
Zuckerberg fue sancionado por directivos de Harvard, por considerar que había incurrido en violaciones a la seguridad, los derechos de autor y la privacidad individual con Facemash.com. Por ello fue obligado a cerrar su primera red sociodigital de forma definitiva.  
 
Sin embargo, siguió trabajando para generar una red sociodigital capaz de conseguir que los usuarios compartieran la mayor cantidad posible de información, por voluntad propia. El panóptico digital perfecto. La trampa esperada para los servicios de inteligencia y seguridad nacional de Estados Unidos. 
 
Sin embargo, con el paso de los años, los excesos de Zuckerberg le han convertido en un gran problema hasta la clase política estadounidense. 
 
Haugen advierte que Zuckerberg ha demostrado ser incapaz de autorregularse. Por ello, la ex trabajadora de Facebook ha compartido sus preocupaciones y cuestionamientos con miembros del Congreso de Estados Unidos, el Parlamento británico y el Parlamento Europeo.  
 
Haugen además propone tres grandes pautas para corregir el comportamiento de Zuckerberg-Meta: 1. Transparencia obligatoria de Facebook-Meta, consciente de la privacidad; 2.- Reconocimiento de los peligros de la clasificación basada en el compromiso; 3.- Soluciones no basadas en contenido para estos problemas: necesitamos herramientas distintas a la censura para seguir el rumbo de un mundo seguro. 
 
Si efectivamente existe voluntad política en el gobierno de Estados Unidos, la investigación que han emprendido los fiscales generales de varios estados de la Unión Americana podría derivar en las acciones necesarias para impedir la posible transformación del imperio Zuckerberg en un preocupante universo digital alterno. 

 

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