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Las noticias falsas (fake news en inglés) no nacieron en internet. Sin embargo, las redes socio digitales son uno de los ambientes propicios para su cultivo, pues permiten que su propagación sea inmediata.

Las noticias falsas parecen verdaderas. En ello radica la gran trampa. Suelen ser presentadas como noticias de alto impacto y aspiran a la viralidad. Se trata de un recurso propagandístico que responde al propósito de desinformar y manipular el ánimo de la opinión pública.

Las noticias falsas también son la expresión de un ecosistema de información muy complejo, en el cual es posible ensayar acciones relámpago, principalmente a través de las redes sociales, para deteriorar, en cuestión de segundos, la reputación de personas, marcas, causas e instituciones.

El lunes 5 de agosto, Julen Rementeria, senador del PAN en Veracruz, detonó el #longanizagate en las redes al publicar dos tuits con información sobre los exorbitantes precios de algunos alimentos que supuestamente fueron contemplados en la despensa del Presidente López Obrador.

En el primer tuit, emitido desde su cuenta oficial en Twitter (@julenrementeria), el senador partió de la siguiente afirmación “¡Esta despensa no la tiene ni Obama!”, y enseguida destacó los abultados precios de un kilo de jamón de pavo (3 mil 13 pesos), un kilo de longaniza (16 mil 789 pesos), una caja con 200 cerillos (mil 296 pesos), una lata de refresco (336 pesos).

En su segundo tuit, Rementeria incluyó los precios de un paquete de 500 servilletas (295 pesos), una caja de endulzante para café (6 mil 758 pesos), un kilo de polvo para gelatina (3 mil 763 pesos), un clavo para madera de 2 pulgadas (mil dos pesos) y uno de 3 pulgadas (mil dos pesos).

En ambos tuits el senador cuidó incluir links a un documento del Programa Anual de Adquisiciones, Arrendatarios y Servicios del Sector Público 2019, de la Oficina de la Presidencia de la República, destacando las páginas 47, 53, 62, 64, 66 y 67.

Detractores y enemigos del Presidente López Obrador se encargaron de propagar los tuits por considerar que representaban una gran oportunidad para exhibir la incongruencia del discurso de austeridad republicana de la Cuarta Transformación.

En redes sociales, los simpatizantes del Presidente destacaron que los tuits no

correspondían a gastos ejercidos, sino a lo que se pretende licitar, como indicó Jael Hernández Hernández, Director General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Oficina de la Presidencia quien además señaló que el documento al que remiten los tuits es “una previsión del gasto elaborado en el gobierno anterior”, el cual fue usado como referencia.

Más allá de los argumentos que ofrece Hernández, la publicación de los precios de los referidos alimentos y productos en en el Programa Anual de Adquisiciones, Arrendatarios y Servicios del Sector Público 2019 resulta un gravísimo descuido.

Efectivamente, los gastos que documenta en sus tuits el senador Rementeria no han sido realizados. Sin embargo, el personal de la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Oficina de la Presidencia debió realizar una rigurosa revisión de ese presupuesto el cual no precisamente se distinguió por su austeridad y honradez.

El Presidente afirmó que aquellos que difundieron el #longanizagate deberían disculparse. Y, con una dosis de buen humor restó importancia al tema: “No nos confundan, yo no como chorizo”.

Las noticias falsas pueden tener algo de verdad y sus efectos no necesariamente se presentan a corto plazo pueden minar poco a poco la credibilidad y reputación.

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