Juan José Hernández López

Las tomas clandestinas en ductos de hidrocarburo no solo se asocian a una actividad ilícita, los derrames que ocasionan contaminan suelos y corrientes de agua, provocan riesgos en la salud de las personas, afectan el ecosistema y generan emisiones a la atmósfera que no son controladas ni cuantificadas.

¿Existe una relación directa entre el número de tomas clandestinas y el número de sitios identificados con derrame de hidrocarburo por tomas clandestinas? Desde luego que sí, aunque no existe una justificación técnica que valide la diferencia de registros entre uno y otro.

Veámos, del 2012 a 2019 se registraron[1] 58,101 tomas clandestinas en el país, de las cuales, solo 7,987 sitios (13.68%) fueron identificados con derrame de hidrocarburo, destacando los estados de Guanajuato, Puebla, Veracruz, Hidalgo, México y Tabasco. Ahora bien, del total de sitios contaminados por derrame, solo se cuantificó una superficie total equivalente de 276.90 hectáreas primordialmente en terrenos con vocación agrícola y pecuaria.

Esto resulta aún más preocupante porque se desconoce la profundidad real que alcanzó la contaminación al filtrarse en el suelo o el alcance que pudo tener al dispersarse en alguna corriente de agua superficial o subterránea. Según los registros oficiales, del 2015 al 2019 fueron afectados 61 cuerpos de agua; sin embargo, analizando los datos, el posible daño ambiental abarcó 192 corrientes de agua de tipo intermitente, 43 de tipo perenne y 28 canales de agua en este mismo período.

Cabe señalar que de los 7,987 sitios identificados con derrame de hidrocarburo por tomas clandestinas, 4,794 no cuantificaron su superficie afectada. Es decir, en el 60.02% del total de los sitios identificados con derrame se desconoce el grado de contaminación superficial y subterránea.

¿Y todas las tomas clandestinas se han denunciado?

Este es otro indicador muy complejo, ya que aunque existe una correlación, no es posible identificarla en los registros. Por ejemplo, en 2019 se identificaron 13,053 tomas clandestinas de hidrocarburo en ductos a nivel nacional, de las cuáles la Fiscalía General de la República (FGR) indicó que se presentaron 5,015 denuncias por este delito, y solo se identificaron 379 sitios con derrame de hidrocarburo.

En lo que respecta a las responsabilidades y la perspectiva legal, ¿quién es el responsable del control y remediación del sitio contaminado por el derrame de hidrocarburo provocado por tomas clandestinas?

Ninguna dependencia federal, estatal y municipal realiza un seguimiento puntual que los obligue a la restauración, remediación o descontaminación de los predios afectados por este delito. Incluso no hay resoluciones judiciales que obligue a compensar la afectación al ecosistema.

Aunque el artículo 70 de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, señala que: Los propietarios o poseedores de predios de dominio privado y los titulares de áreas concesionadas, cuyos suelos se encuentren contaminados, serán responsables solidarios de llevar a cabo las acciones de remediación que resulten necesarias, sin perjuicio del derecho a repetir en contra del causante de la contaminación, las resoluciones de los amparos interpuestos contra Petróleos Mexicanos (PEMEX) por terceros afectados en sus predios, indican que no existe responsabilidad por parte de este.

Ello nos deja claro que cuando el derrame de hidrocarburo es ocasionado por una toma clandestina en los ductos de PEMEX por un hecho ilícito, queda justificado con el supuesto contenido en el artículo 15, fracción I, inciso c), de la Ley Reglamentaria del artículo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo, que PEMEX no puede ser declarado como responsable de la contaminación del sitio y que bajo la normativa ambiental no existe responsabilidad alguna cuando el daño al ambiente tenga como causa exclusiva un caso fortuito o fuerza mayor, como es el caso delas tomas clandestinas.

Lo anterior exhibe dificultades para la trazabilidad del delito de robo de hidrocarburo, para el seguimiento de las afectaciones que provocan los derrames de las tomas clandestinas y la confusa responsabilidad para su atención. Es importante analizar este hecho ilícito desde una perspectiva integral, ya que no se atiende el daño cumulativo que genera en el medio ambiente y nuestra salud, trayendo consecuencias económicas, sociales, energéticas, alimentarias, y jurídicas.

El tema es complejo, sobre todo cuando se desconoce lo que realmente se ha contaminado. Consulta nuestro estudio El robo de hidrocarburo en ductos:

Un delito enemigo del medio ambiente en:

http://igavim.org/Documentos%20Generados/Reportes/2020%20RoboHidrocarburo.pdf

Presidente IGAVIM Observatorio Ciudadano 
Twitter: @IGAVIM 
www.igavim.org 

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