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Daltonismo social en tiempos de la era digital

Observatorio Nacional Ciudadano

Por: Israel Salomón Huerta Manzano

Un fenómeno que ha existido desde siempre, pero que se ha vislumbrado en los últimos años a nivel global, y que por lo menos en México ha tenido una aparición notable desde mediados de la primera década de este siglo, ha sido la polarización. La sociedad mexicana adolece de daltonismo social, pues la mayor parte de las veces observa y juzga de manera monocromática, detrás de un cristal cuyo color es aquel que les identifica política o ideológicamente.

Esta polarización es el resultado de una búsqueda constante por consolidar una identidad, y durante este proceso, uno de los aspectos que juega un papel de suma relevancia es el consumo de información.

Durante muchos años fue la televisión, la fuente por excelencia para notificarnos sobre el acontecer diario, formando generaciones completas, sin embargo, ahora esta responsabilidad es compartida en gran medida con el internet. Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en 2019 a nivel nacional el 92.9% de los hogares contaban con televisión, el 47.3% con televisión de paga y el 52% con conexión a internet, y desde 2017 la tendencia de la televisión de paga ha ido en decremento, sucediendo lo contrario con el uso de internet, que tiene una tendencia al alza.

Una de las causas por las cuales la televisión ha perdido terreno en la batalla de ser el medio de comunicación por excelencia es que, mientras en ésta la audiencia se debe ajustar a una programación establecida de contenido específico, en internet, el público decide qué, cuándo y dónde apreciar contenido ilimitado, originando un espacio donde pueden converger las diferentes perspectivas sobre diversos temas, convirtiéndose sin lugar a dudas en el medio más democrático de todos, aunque esto último, sólo quede plasmado en la teoría, porque en la práctica no es tan romántico como se pinta. El activista estadounidense Eli Pariser nos da aviso sobre este fenómeno.

Pariser nos advierte sobre el consumo de ideas en internet, y la existencia de lo que él llama, un filtro burbuja. Al realizar una búsqueda en algún motor de búsqueda, portal o red social asumimos que las sugerencias o resultados lanzados serán los mismos para todos los usuarios, pero esto dista mucho de la realidad.

Cuando navegamos en la web realizamos acciones tan básicas como interactuar con ciertas personas, comentar y reaccionar a publicaciones, hacer transacciones, revelar nuestra ubicación, visitar y dedicar tiempo a portales de nuestro interés, entre otras; y sin saberlo, estamos nutriendo de valiosa información sobre nosotros a un algoritmo, que a la postre, nos va a mostrar resultados o sugerencias afines a nuestros intereses e idiosincrasia, aislándonos en ecosistemas culturales e ideológicos totalmente personalizados.

Esto implica que con cada clic (o tap) que damos, nos vamos apartando paulatinamente de aquellos usuarios y resultados no alineados con nuestra forma de pensar, observando una sola parte de la realidad, pues lo que no se ve difícilmente se consume, y es así que casi imperceptiblemente, los espacios destinados al debate se transforman en espacios de intolerancia y ataque a quien no coincide con nuestra visión de las cosas.

¿Por qué no buscar más información más allá de la que se nos ha mostrado y nos ha complacido para así poder tener un juicio equilibrado? Esto se debe principalmente al llamado sesgo de confirmación. Desde la década de los 60’s, el psicólogo inglés Peter C. Wason en su estudio titulado On the failure to eliminate hypotheses in a conceptual task, sin acuñar el término como tal, demostró la tendencia e insistencia que tienen las personas a prestar más atención a aquellas cosas que confirmen sus creencias antes de buscar información que las desestimen. Este último proceso ayuda a minimizar la disonancia cognitiva, o sea, la tensión o desarmonía generada cuando percibimos pensamientos incompatibles con nuestras emociones o actitudes.

Respecto a lo que nos compete hablar, que es la Seguridad Pública, la información unilateral de la cual nos alimentamos, puede abrir una brecha incongruente entre lo que es la percepción (la sensación de inseguridad) y lo que es la realidad (la incidencia delictiva sin dejar a un lado la cifra negra). Es por ello por lo que para mitigar los efectos del filtro burbuja y el sesgo cognitivo en el ámbito de la seguridad, la clave se encuentra en el consumo responsable de la información en los medios digitales.

Paradójicamente, la solución no se encuentra en atiborrarnos de publicaciones de personas o grupos que no compartan nuestras mismas ideas para luego formar un juicio, después de todo no queremos pasar un mal rato leyendo o escuchando a alguien atacando nuestra percepción del mundo; lo recomendable es buscar fuentes confiables e imparciales que transmitan de forma objetiva la información, como lo pueden ser el ámbito académico, algunos medios electrónicos e impresos y varios Observatorios de Violencia; paralelo a esto, verifiquemos la información y el reflexionemos sobre el contexto bajo el cual se hizo o dijo, además, evitemos encabezados amarillistas, y a autores polarizadores, que en la práctica, son fácilmente rastreables, pues son aquellos que en todo momento buscan defender o justificar acciones o políticas públicas aunque no estén funcionando o también aquellos, quienes buscan desacreditar y desprestigiarlas a pesar de que van en buen camino y sólo requieren tiempo para ver cambios positivos.

Para concluir, aludo a la alegoría platónica de La Caverna. Reconozcámonos como aquel prisionero que es liberado de la cueva y que al salir de ella identifica nuevas formas y colores, descubriendo que el mundo no es conformado sólo de sombras. Para juzgar inteligentemente las decisiones y prácticas públicas que rigen el destino de nuestro país, y sin temor a errar, necesitamos ver más allá de lo que se nos presenta y que en incontables ocasiones tomamos como verdad, rompiendo el cristal monocromo que nos impide distinguir los matices que hay en todas las palabras y acciones.

Investigador del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia
@CCSJPuebla

 

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