Palabras de terror: fuga de capitales

Néstor Ojeda

En su nota principal de ayer, nuestra casa EL UNIVERSAL da cuenta de que inversionistas y empresarios sacaron de México seis mil 939 millones de dólares en el segundo trimestre del año (abril-junio) en una nota firmada por la reportera Leonor Flores que registra que según el Banco de México esto tiene origen en el incremento de la inflación y la tercera ola de Covid-19. Y al leerla a mi cabeza llegaron palabras terroríficas: ¡FUGA DE CAPITALES!

Y son terroríficas porque viví mi infancia y adolescencia oyendo las palabras de los resultados económicos de los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo, fallos económicos que tuvo que enfrentar Miguel de la Madrid, quien junto con Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y su maldecido neoliberalismo construyó y sentó las bases de la estabilidad que vivimos los mexicanos durante tres décadas.

CRISIS, CARESTÍA, FUGA DE CAPITALES, INFLACIÓN, DESEMPLEO… Esas eran las palabras que escuchaba todos los días en la televisión y la radio y leía en los puestos de periódicos cuando caminaba de mi amada escuela primaria pública Plan de Ayutla y cruzaba la colonia Romero Rubio para llegar a la casa de mi tabasqueña abuela en mi también amada y odiada Ciudad de México.

Fueron tiempos terribles, cuando por ejemplo en mi caso un buen día se definía porque mi madre podía poner un huevo frito sobre mi arroz con frijoles y tortillitas. Tiempos en que no había dinero para comprar zapatos y veía a mi vieja llorar de miedo, angustia y frustración.

Y es que las cosas no van bien por más que nuestro Presidente diga que es el suyo el mejor gobierno de la historia. Y las cifras no mienten aunque diga que el tiene otros datos.

Por ejemplo, especialistas laborales han advertido que la inflación es un factor para las empresas que se encuentran negociando salarios en sus contratos colectivos de trabajo, pues el índice se ha proyectado en 5.81% -a julio 2021-. En lo que va de 2021 se han resuelto 2,859 revisiones salariales que involucraron a 966,616 trabajadores, quienes tuvieron incrementos promedio de 4.7% en términos nominales pero de -0.2% en términos reales.

Otro dato, hasta el mes de agosto, 2.5 millones de trabajadores de un total de 5 millones que laboraban en empresas de subcontratación, han dejado el outsourcing para pasar a sus patrones reales. De ellos, el salario subió de 471 pesos a 528 pesos en promedio, un incremento de 12%, esto se va a impuestos. Sin embargo, el 23% de esos trabajadores fueron migrados a un salario menor.

Presume AMLO qué hay nuevos trabajos, qué hay inversión y así nos recuperamos, pero el caso es que en México, según la ENOE del INEGI la recuperación del empleo se está dando a costa de reducir las prestaciones laborales, disminuir la protección social y emplear sin contrato escrito.

La salida de casi siete mil millones de dólares de empresarios e inversores y la caída en términos reales del salario de los mexicanos son dos signos de alerta que nos acercan a los escenarios del terror económico del populismo de los años 70, ese que hoy habita en Palacio Nacional.

Un día escuché que no hay nada más cobarde que un millón de dólares, y sí. Afortunados los que pueden sacar su dinero a un país con un gobierno estable y confiable. El resto nos quedamos más pobres y por desgracia no se puede comer de otros datos.
 

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