El 2025 fue, sin duda, un año complejo. Difícil en muchos sentidos, con altibajos que nos tocaron a todos los que vivimos en este gran país. Hubo logros, sí, pero también obstáculos que frenaron el progreso y pusieron a prueba la paciencia, la resiliencia y la fe.
En el ámbito del deporte nacional quedan señales alentadoras: atletas mexicanos de gran nivel levantaron la mano y hoy parecen encaminados a oportunidades reales rumbo a Los Ángeles 2028, una luz entre tantas sacudidas.
En lo personal y profesional, solo puedo hablar desde el agradecimiento. Como empresario, la vida me ha dado oportunidades valiosas, crecimiento y la posibilidad de seguir adelante. Estoy satisfecho con lo construido durante el año.
Los últimos diez días de 2025 los pasé en Acapulco, disfrutando con mi familia y con amigos, haciendo ejercicio, nadando y recargando energía, con la ilusión de llegar en forma a un 2026 que, estoy seguro, será de mucho trabajo.
No tengo lamentos, pero sí una anécdota que marcó mi año. Después del huracán Otis, mis consuegros me convencieron de cumplir un sueño de toda la vida: comprar un departamento en Acapulco. Para mucha gente resultará contradictorio que tomara esa decisión justo después de una tragedia tan fuerte. Aun así, lo hice en un noveno piso y no me arrepiento en absoluto.
Recientemente pasé ahí unos días con mi familia, mi hermano y su esposa, agradeciendo el trabajo, la dedicación y los nuevos proyectos que vienen, incluida la búsqueda de una nueva sucursal en Polanco.
Pero el día 2 de enero, al despertar, un estruendo impresionante sacudió todo. El noveno piso se movió de forma brutal. Sentí un pánico que nunca antes había experimentado. No me asustan los temblores; vivo en un edificio alto y los he sentido fuertes, pero lo de Acapulco fue distinto.
Quizá por el recuerdo de Otis, quizá por la intensidad. Hubo réplicas. Fue impactante. Al final, todo se calmó. Y ahí entendí que, más allá del fuerte susto, lo verdaderamente importante es agradecer que seguimos aquí, un año más, buscando progreso y superación junto a nuestras familias.
Aprovecho este espacio para agradecer a los lectores por el apoyo y la confianza. Deseo que 2026 sea un año de trabajo, de búsqueda de objetivos, de inquietudes productivas y de colaboración. Que gobierno y sociedad caminemos en armonía, sin enconos ni confrontaciones, ya que solo así se avanza.
Feliz Año Nuevo a todos.

