Que regrese la natación

Nelson Vargas

En distintas partes del mundo, las albercas ya están abiertas y trabajan las escuelas; en México siguen sin dar el ava

Dentro de esta nueva normalidad que vivimos en México, las escuelas de natación se unen en una sola voz... Y se unen porque desafortunadamente las han dejado al final de los  semáforos, argumentando que la mayor parte de un listado de cinco mil, se desarrolla en  espacios cerrados; sin embargo, no se han puesto a considerar lo que dice la OMS y los científicos acerca de las albercas coloradas.

En distintas partes del mundo, las albercas ya están abiertas y trabajan las escuelas; en México siguen sin dar el aval, cuando además, se ha elaborado un protocolo para el regreso a la actividad buscando el menor riesgo, como lo han hecho en prácticamente todas las industrias.

En un documento enviado a las autoridades, se estableció que “además de los beneficios en salud física y mental y seguridad que proporciona a prácticamente todos los rangos de edad desde infantes hasta adultos de la tercera edad”:

1. El agua de alberca con los correctos niveles de cloración y PH no es un medio de contagio para el Covid-19. Lo que es fundamental reconocer y proteger serán los espacios fuera del agua, que al ser controlados, pueden ser adaptados y modificados implementando nuevas prácticas y protocolos para asegurar la protección de nuestros alumnos y colaboradores.

2. Las escuelas de natación no manejan actividades masivas, no tienen público, no son un deporte de contacto y no requieren el uso de materiales/aparatos que  deban compartirse.  

Las autoridades de este país deben darse cuenta de las grandes ventajas que da tener las escuelas de natación abiertas. La mayor parte empiezan sus proyectos desde los dos años, y muchos, incluso, desde los ocho meses.  Aprender a nadar es un seguro de vida. El ahogamiento es la tercera causa de muerte de infantes en el país. Dar seguridad a tus hijos desde temprana edad con este buen hábito es vital, y para ello, claro, se cumplirá con los protocolos que se necesiten.

No exigimos que nos abran, solamente solicitamos que analicen la posibilidad de regresar. Sabemos que puede haber desconfianza por parte de los padres y es normal, pero aplicando las normas establecidas podemos lograrlo. Las miles de escuelas de natación tienen derecho de ser escuchadas, de que sus empleados no sufran está situación económica, y no sólo  las privadas, sino también de las públicas, y es lo único que pedimos. 

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