Preparación de deportistas a los Juegos de Tokio

Nelson Vargas

Es evidente y sabido por todos, que los países que han ganado mayor número de medallas olímpicas a lo largo de la historia, son aquellos que tienen una buena estructura administrativa y técnica, aquellos cuyos deportistas cuentan no solamente con el apoyo de su gobierno, comités olímpicos y federaciones nacionales, sino que además, gozan del trabajo de planeación ideal de todos esos organismos que han sabido trabajar para un mismo fin, el de ganar.

Los países que tienen el mayor número de medallas son los que están mejor organizados en todos los aspectos. Un ejemplo claro es Estados Unidos, que además trabaja bajo una estructura para conseguir apoyo de los patrocinadores privados quienes siempre están detrás sus historias de éxitos a través de los recursos que inyectan a las diferentes federaciones.

En cuanto al apoyo personal a los deportistas, hay que decir que es mínimo. Como en el caso del histórico de la natación Michael Phelps, quien no pasaba de los 2 mil dólares mensuales en cuanto al apoyo económico oficial que le daban, aunque ya con los éxitos alcanzó otros números con los patrocinios personales.

Si comparamos esos 2 mil dólares con el recurso que tiene un medallista olímpico en México, resulta que lo que percibía Phelps es tres veces menor (insisto sin los patrocinios personales, que esa es otra historia y que aplica para las grandes estrellas).

En nuestro país, hay deportistas que no pueden quejarse porque el apoyo del gobierno es bueno; hay algunos que tienen a un equipo multidisciplinario y una cantidad al mes, con becas vitalicias por medalla, con una plaza a través de la Secretaría de la Defensa, también reciben por su estado y por su municipio, y qué bueno por ellos aunque queda claro que se necesita una reforma en la manera de repartir esos apoyos, para que sea equitativo en algunos puntos.

Sin embargo, lo que también es claro es que la planeación para que lleguen en su mejor forma a Juegos Olímpicos no está bien hecha. Hay federaciones que se preocupan porque trabajen como deben, pero muchas otras no. Ahora, se piensa en hacer una burbuja en los Centros de Alto Rendimiento, sí, apenas hasta ahora cuando en otras partes del mundo hicieron eso desde el año pasado, incluso con el anuncio de la postergación de los Juegos.

Aquí son la mayoría de los deportistas o sus familias quienes están más preocupados por su preparación. Se apoyan en sus entrenadores y en aquellas federaciones que sí hacen su trabajo porque las instituciones poco hacen.

Hay que recordar que el mayor logro de México en medallas olímpicas fue en 1968, algo que solamente duró unos Juegos (cuando se ganaron 3 oros, 3 platas y 3 bronces). Al ser locales en dicha edición, las autoridades hicieron un buen plan de preparación y seguimiento con equipos multidisciplinarios. Pero eso fue hace más de 50 años y no se ha repetido algo parecido, ni siquiera cerca como para pensar en gozar de un éxito similar y lo dejan todo a la casualidad, así como a la entrega y tesón de los deportistas.

Deben de entender que no solo es el apoyo económico sino de logística. Hay un padrón de más de mil personas que reciben dinero mes con mes, pero no solamente es eso sino es darle seguimiento a sus entrenamientos, desarrollo, competencias, etc.; creen que darles el dinero directo ya es cumplir y que con ello se quitan el compromiso.

Desafortunadamente hoy pareciera que lo que esperan las autoridades deportivas del país para salir bien librados del mal trabajo que han hecho de cara a Tokio 2020, es que no haya Juegos Olímpicos. Ojalá me equivoque y ojalá se dieran las diez medallas que dijeron los directivos, pero siendo realistas, el tiempo que perdieron para pensar en esa burbuja para los atletas les puede afectar y mucho en las aspiraciones. OJALÁ NO SEA TARDE.
 

Profesor.
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