Revisando el ranking mundial de natación , en la categoría junior, con los 100 mejores tiempos de cada prueba en edades entre 18 años o menos, podemos observar un importante número de atletas nacionales en ese cuadro de honor. Hay que tomar en cuenta lo difícil que es estar en estos puestos, en natación o cualquier deporte.

Lo preocupantes es que, ante la falta de apoyo de la Federación Mexicana de Natación, todos corren el peligro de perderse, como ha ocurrido, desafortunadamente, con otras generaciones.

En la rama femenil, tres jóvenes competidoras logran lugares que, por la calidad de sus tiempos, en cinco pruebas se mueven entre los sitios 37 y 88.

Nadadores juveniles, en peligro de perderse
Nadadores juveniles, en peligro de perderse

En los varones, la situación mejora, duplicando a las mujeres, logrando seis ingresar al club de los 100 mundialistas en 11 pruebas.

Nadadores juveniles, en peligro de perderse
Nadadores juveniles, en peligro de perderse

Si comparamos a México con otro país latinoamericano, sólo Brasil nos supera en competidores en edades juveniles. Ahora bien, la pregunta es ¿con nueve nadadores jóvenes entre los 100 mejores del mundo se puede aspirar a futuro a mejores posiciones? Las aspiraciones siempre son parte del ser humano; por tanto, sí se puede aspirar. Ahora, una respuesta conduce a otras interrogantes que son también muy importantes y complementarias. Aquí algunas de mucha importancia:

1. Mejorar el nivel de rendimientos en el mundo es algo serio, pues requiere de una inversión y proyecciones sostenidas que cuestan caras. ¿Quién las financiará? ¿La familia? ¿La CONADE? ¿La Federación Mexicana de Natación? A la fecha nadie tiene planes para apoyar coherentemente a este grupo de jóvenes, como no sea su propia familia y las puertas que

en el exterior le abren sus resultados.

2. Para mejorar marcas y ascender en el escalafón mundial, se requiere implementar desde edades juveniles la especialización del nadador en determinadas pruebas y distancias y complementar esa tesis con los contenidos de su entrenamiento, pero las tendencias en la natación mexicana son otras, que van en dirección contraria, permitiendo que los nadadores se inscriban en 8 y hasta 10 pruebas, lo cual Michael Phelps en sus mejores momentos. ¿Por qué sucede esto? Para que ingrese más dinero a las arcas de la Federación y también a las Asociaciones. Con ello no solo le sacan más recursos a cada nadador, a cada familia, sino, lo que es peor, retrasan su especialización y, además, en la mayoría de casos los agotan innecesariamente.

3. Ese es el cuadro que se observa en la masificación a la que se orienta el trabajo, pensando que automáticamente, de la masificación sale la calidad. Pero no, la calidad requiere atención e inversión. Y de eso la natación mexicana está lejos. Si así fuera debiéramos tener el doble y hasta el triple de nadadores entre esos 100 mejores del mundo en las edades juveniles.

4. El sistema de premiaciones que lo complementa también conduce a la no especialización. Tener nadadores en cada prueba para que aporten unos pocos puntos es muy importante, puedes ganar un trofeo y exhibirlo ante los padres como el entrenador más eficiente, lo cual tiene su rédito. ¡Pero es falso! Este sistema de premiaciones, que otra vez inicia en la

Federación y así sigue en las asociaciones y en los clubes, premiando todo el año la masificación y con ello, indirectamente, los ingresos a entidades que lo utilizan a discreción, en lo que mejor entiendan, pero casi nunca en apoyos para el nadador.

Con estos cuatro hechos argumentados en la práctica es suficiente para predecir que:

• La natación mexicana necesita un esquema competitivo y de organización técnica de mayor rigor metodológico.

• ¿Cómo es posible que los campeonatos más importantes del año se sucedan uno tras otro, en tres meses, sin reflexionar siquiera en el tiempo de regeneración que se necesita entre uno y otro evento? Así sucedió en 2019 y así está previsto este año 2020.

• La natación mexicana tiene que cambiar el sistema de premiaciones y que en ello prevalezca la calidad de nadadores, no la cantidad.

• No se debiera permitir que en un campeonato nacional un atleta compita en más de 6 pruebas individuales.

• No menos importante es la organización de selecciones a competencias internacionales, que no es transparente, afectando con ello buenos nadadores, como sucede en este minuto con la selección a la Copa Uana en Lima.

• Sin el respaldo necesario de las entidades rectoras, estos 9 nadadores tendrán muchas dificultades para continuar progresando, como pudieran, pues las políticas de apoyo son dispersas, se desconocen y en muchos casos son dirigidas por puros intereses personales, de lo cual se pueden citar ejemplos.

deportes@eluniversal.com.mx

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