La lucha en la alberca y el sueño olímpico

Nelson Vargas

Los nadadores mexicanos que tanto éxito han tenido en este ciclo olímpico, con el triunfo histórico en los Centroamericanos de Barranquilla 2018 con 43 medallas (15 de oro), y los 6 bronces en los Panamericanos de Lima 2019, siguen con el calvario en que se ha convertido el buscar dar marcas para JO.

A la Federación Mexicana de Natación y a las autoridades del deporte mexicanas no les ha importado lo que han padecido para obtener recursos. Estos muchachos han estado participando en eventos para dar esas marcas sin ningún apoyo y sin ningún interés de la FMN. Hace unos días en EL UNIVERSAL Deportes se publicó una lista de los récords mexicanos que se han impuesto en las últimas semanas y que han pasado desapercibidos para los federativos.

Ayer, por ejemplo, Ángel Martínez rompió récord mexicano en 200 combinado individual; ese es tan solo uno de los ejemplos de estos chicos que están haciendo buenas cosas, un ejemplo del gran esfuerzo que es parte de la formación de estos jóvenes que están luchando por su sueño sin ninguna palmada en la espalda de parte de nadie, más que sus padres y entrenadores.

La última oportunidad que tendrán para dar la marca será en Europa, con el Mare Nostrum en sus tres paradas. En estas competencias está confirmada la participación de Melissa Rodríguez, Gabriel Castaño, Miguel de Lara , María Mata Coco, Jorge Iga y la juvenil Celia Pulido. Posiblemente se sumen al grupo Héctor Ruvalcaba y el ya mencionado Ángel Martínez.

En medio de este olvido por parte de la FMN, me gustaría compartir la historia de Gabriel Castaño, uno de los tantos jóvenes que no han claudicado en su lucha deportiva, superando incluso obstáculos que le ha puesto la vida.

Gabriel está a centésimas de dar la marca para los Juegos Olímpicos Tokio 2020 en los 50 metros libres; está a 18 centésimas en esta prueba que tiene como tiempo para clasificar 20:02 y este muchacho ha hecho 22:20. Pero para llegar a ello ha tenido que pasar muchas cosas. El año pasado, le operaron en tres partes. Primero le repararon un menisco que estaba parcialmente roto, después le sacaron el tendón plica sinovial y finalmente le cortaron parte del tendón retináculo lateral. Eso fue julio 27 de 2020 y regresó a entrenar hasta enero de este 2021.

Pero cuando todo parecía marchar bien, dio positivo en Covid-19 en febrero y quedó fuera por semanas. Logró recuperarse aunque en sus competencias universitarias la pasó difícil. Sin embargo y como es una costumbre en estos atletas, no se rindió y desde abril comenzó a prepararse fuerte en busca de dar marca A, de cumplir el sueño olímpico. Ahora está muy cerca y ojalá pueda lograrlo como parte de su historia de superación a pesar de las adversidades.

Como Gabriel hay muchos otros nadadores, deportistas, etc. Jóvenes que no se detienen ante nada y eso es muy importante para el futuro de nuestro país: Gente que no necesita que le den, ni solamente sabe estirar la mano para perseguir sus sueños, a pesar del abandono de quienes deberían apoyarlos.
 

Profesor

 

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