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Federaciones a la deriva y sin freno

Seis años después, varios federativos modificaron sus estatutos, buscando perpetuarse, manejando los selectivos a conveniencia, entre otras cosas que van en detrimento de la estructura deportiva del país
13/09/2019
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Anteriormente, las Federaciones Deportivas Mexicanas se regían bajo un esquema de control, que —si bien no era perfecto— por lo menos vigilaba sus actividades, registro de afiliados, selectivos y procesos de elección, entre otras cosas.

Esta vigilancia la hacía la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme), institución a la que le fueron retiradas las funciones y atribuciones que la Ley General de Cultura Física y Deporte le confería, siendo otorgadas a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), a través de una Ley aprobada por el Congreso en fast track, desde el 7 de junio de 2013, fecha en la que las federaciones quedaron sin una autoridad que les pusiera freno.

Seis años después, varios federativos modificaron sus estatutos, buscando perpetuarse, manejando los selectivos a conveniencia, entre otras cosas que van en detrimento de la estructura deportiva del país.

Como muestra de ello, el artículo 59 de dicha Ley prevé que los procesos electorales de las federaciones serían vigilados por la Conade, a través del Consejo de Vigilancia Electoral Deportiva (Coved), que estaría adscrito orgánicamente a la Comisión y velaría por el ajuste a derecho de los procesos electorales y representación de las Asociaciones Deportivas, y estaría encargado de vigilar el cumplimiento de los principios de legalidad, transparencia e igualdad de oportunidades, dentro del marco de los principios democráticos. Sin embargo, a la fecha, el Coved no está en funciones, por lo que hay federativos que siguen perpetuándose en el cargo, removiendo a conveniencia y discreción a los presidentes de asociación estatales, sin alguien que ponga orden.

Otro ejemplo, no menos preocupante, lo encontramos en el artículo 78, que reconoce a la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), cuyo objeto es resolver el recurso de apelación en los casos y términos previstos en la Ley, así como coadyuvar en las conciliaciones respecto de las controversias de naturaleza jurídica deportiva. Desde el pasado 25 de abril, la CAAD se encuentra acéfala y no está en funciones, lo que es lamentable.

Estos vacíos e inaplicaciones de la ley han sido bien aprovechados por diferentes personajes que han cambiado los estatutos, nombrado comisiones de reorganización ilegales en asociaciones estatales que no les son afines, removiendo a presidentes, castigando a quienes tratan de hacer un cambio para mejorar, manipulando selectivos, sirviéndose en todo momento del organismo que está a su cargo, solamente para su beneficio y enquistándose en el puesto por años.

Es urgente regular las actividades de las federaciones, sus procesos de elección, así como la normatividad que las rige de manera interna, a efecto de frenar —de una vez por todas— excesos y abusos. En lo personal, deseo no tener que esperar otros seis años para ver cómo estos personajes y prácticas son erradicados permanentemente con la aplicación de la ley. 

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