Texto: Carlos Villasana

En las primeras décadas del siglo XX, antes de la llegada masiva de la televisión, la industria cinematográfica de Hollywood se vendía a través de fotografías distribuidas en revistas y periódicos para incitar a los consumidores a comprar entradas de cine.

Con el surgimiento de las revistas especializadas de cine y sus estrellas se abrió un nuevo espacio para fotógrafos reconocidos, muchos de ellos con cierta trayectoria en el ámbito teatral.

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Un reconocido actor mexicano y que debe haber figurado en sinnúmero de stills fue Ignacio López Tarso, quien aparece en este still de "Los Albañiles". Colección Carlos Villasana.
Un reconocido actor mexicano y que debe haber figurado en sinnúmero de stills fue Ignacio López Tarso, quien aparece en este still de "Los Albañiles". Colección Carlos Villasana.

Dichos fotógrafos frecuentaban los estudios cinematográficos y hacían sesiones de retratos de los actores en distintas situaciones. Podían ser en forma de retrato individual o grupal, detrás de cámaras, o bien, mientras ensayaban o filmaban una escena.

Los estudios vieron el potencial publicitario y en poco tiempo encargaron grandes cantidades de copias de los trabajos de los cinefotógrafos, o stillman, para enviarlas a revistas y periódicos creando una nueva expectación entre los amantes del cine previo al estreno de las películas.

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Los propios estudios empleaban fotogramas de los actores y algunas escenas de cierto impacto visual para generar interés y expectación sobre el siguiente estreno en pantalla, con la esperanza de atraer a los cinéfilos a las salas.

Los fotógrafos captaban retratos de estrellas para usarlos como pósters en las salas de cine o para venderlos o regalarlos a fans en formato de tarjeta postal, o bien, trabajos especiales solicitados por revistas especializadas en el mundo del cine.

La productora, el título de la película y los nombres de sus estrellas eran datos que se imprimían en el still como toque publicitario. Aquí el still de la cinta "No te ofendas Beatriz", con el actor Manolo Fábregas. Colección Carlos Villasana.
La productora, el título de la película y los nombres de sus estrellas eran datos que se imprimían en el still como toque publicitario. Aquí el still de la cinta "No te ofendas Beatriz", con el actor Manolo Fábregas. Colección Carlos Villasana.

Así nacieron los fotogramas de escenas y los stills, presentándose en grupos de ocho imágenes por título de película, que adornaban los escaparates, pasillos y vestíbulos de los cines a modo de avance de los estrenos.

Los estudios en general tomaron millones de fotografías de actores, ejecutivos, escenas y acción detrás de cámaras, que luego distribuían sin costo a revistas y periódicos, con un pie de foto (texto) escrito a máquina o pegado al dorso que describía a la persona, la película o el acontecimiento.

A menudo, estas imágenes iban acompañadas de una carta que proporcionaba más detalles sobre la persona o la película.

Un still es como tener un “recuerdito” coleccionable del cine clásico

Durante más de 50 años, las imágenes fotográficas fijas fueron la herramienta publicitaria más potente de los estudios cinematográficos para promocionar nuevas producciones y estrellas.

Para conocer más acerca de este tema en nuestro país, entrevistamos a Liliana Luna Montiel, catalogadora de archivos fotográficos. Al preguntarle la definición de un still o foto fija, nos comenta que es una fotografía que contiene escenas de las películas, la cual se capturaba durante una filmación o en poses previas o posteriores a su rodaje.

Este still de "Río Escondido", con María Félix, cuenta con una escena que bien pudo haber hecho las veces de póster. Colección Villasana.
Este still de "Río Escondido", con María Félix, cuenta con una escena que bien pudo haber hecho las veces de póster. Colección Villasana.

A veces, se nota la postura fija y/o un encuadre algo diferente del que vemos en pantalla. También puede extraerse de un fotograma, pero éstos suelen ser de menor calidad.

Para reconocer las diferencias entre un póster (cartel cinematográfico) y una Lobby Card, la licenciada Luna Montiel explica que hay que fijarse en el formato, así como en la ubicación y función dentro del proceso de promoción de una película.

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“El póster o cartel cinematográfico es un anuncio publicitario impreso en formatos grandes (70 x 100 cm aproximadamente); se colocaban en fachadas de los cines, marquesinas, vitrinas, así como en algunos muros o diversos espacios publicitarios urbanos. Su función ha sido atraer al público y promocionar la película antes y durante su estreno.

“En cambio, las lobby cards, haciendo alusión a su exhibición en los vestíbulos y entradas de los cines, son impresiones de menor tamaño (11 x 14 pulgadas, o 28 x 36 cm aproximadamente), como fotomontajes; se colocaban en el lobby de los cines y su función era llamar la atención del público mientras hacía fila en taquilla, o esperaba la función”, detalla la experta.

Investigadores y exposiciones los han revivido

Incluso nos platica la catalogadora que, dentro del mundo del coleccionismo, estos objetos cada vez son más buscados y relevantes por su formato, diseño, técnicas de impresión y autores.

No es difícil imaginar que, décadas atrás, las jóvenes hayan conservado un still en formato postal de alguna película romántica, como este de "María Candelaria" con Dolores del Río y Pedro Armendáriz. Colección Carlos Villasana.
No es difícil imaginar que, décadas atrás, las jóvenes hayan conservado un still en formato postal de alguna película romántica, como este de "María Candelaria" con Dolores del Río y Pedro Armendáriz. Colección Carlos Villasana.

Añade que algunas versiones originales han cobrado relevancia por el hallazgo de elementos, fotogramas o composiciones que no aparecen en las versiones finales de las películas, o en los carteles oficiales.

Al preguntarle si los stills son reconocidos en el mundo del arte, nos dice que su apreciación formal se encuentra en proceso y va en aumento:

“En los últimos años se han desarrollado investigaciones, exposiciones y publicaciones que los han revalorizado como medio de expresión artística. Este reconocimiento radica en aspectos como la composición, iluminación y encuadre diseñados para lograr mayor impacto visual", dice.

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También señala que “estos documentos son una muestra de los modelos de belleza y la estética comercial de cada época, convirtiéndose en artefactos visuales donde confluyen fotografía, arte gráfico e imaginario cinematográfico”.

Este still de "Lola Torbellino", con Luis Aguilar, Abel Salazár y Lola Flores hace gala de la iluminación y la composición que capturaban los stillman. Colección Villasana.
Este still de "Lola Torbellino", con Luis Aguilar, Abel Salazár y Lola Flores hace gala de la iluminación y la composición que capturaban los stillman. Colección Villasana.

Luna Montiel recuerda que la tarea de estos fotógrafos, stillman o fotógrafos de fijas, estaba encaminada a la promoción y documentación de las películas; captaron escenas de la película, durante la misma filmación o con los actores posando, registraron diversos aspectos del rodaje de inicio a fin, así como las locaciones, los sets (con o sin actores), el director y los equipos de producción.

Uno de los objetivos centrales era realizar una serie de imágenes que anticiparan al espectador lo que vería en pantalla, sin revelar la trama.

Al preguntarle si eran los mismos fotógrafos mexicanos los que trabajaban en los estudios cinematográficos, que en las exitosas fotonovelas de antaño, la licenciada nos dice que no solían ser los mismos.

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Menciona que los fotógrafos de fijas trabajaban en el set de filmación, realizando una serie de tomas de las escenas desde diferentes ángulos, con diferentes objetivos.

Aunque no son lo mismo que las telenovelas, algunos stills se escogían tan bien que recordaban la esencia de una trama, como en esta foto fija de "Ahí está el detalle", con Cantinflas. Colección Carlos Villasana.
Aunque no son lo mismo que las telenovelas, algunos stills se escogían tan bien que recordaban la esencia de una trama, como en esta foto fija de "Ahí está el detalle", con Cantinflas. Colección Carlos Villasana.

Los fotógrafos de fotonovelas trabajaban de forma similar a un equipo de cine o televisión, pero produciendo una historia narrativa en imágenes fijas que luego se publicaban en revistas, mezclando edición de escenas, diálogos, viñetas, etc.

Las fotos fijas son tan fascinantes como históricas

Acerca de si existen historiadores o investigadores que estudien el tema, señala que sí, “entre los principales investigadores de habla hispana se pueden mencionar por ejemplo a Elisa Lozano, Rafael Aviña, Emilio García Riera, Rogelio Agrasánchez Jr., Héctor Orozco, Julia Tuñón, Aurelio de los Reyes, Rebeca Fernández Mellado (carteles)”.

La bibliotecóloga comparte que para cualquier aficionado o lector que esté interesado en este tema y desee conocer más, existen acervos fílmicos, tanto institucionales como personales que ofrecen acceso a estos materiales.

Entre los primeros se encuentran la Cineteca Nacional, Filmoteca UNAM, Fototeca Nacional INAH, División Fílmica de Fundación Televisa, el Archivo General de la Nación, el Archivo Agrasánchez (albergado en la Universidad de Texas en Austin), o el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM (Colección Luis Márquez).

En el caso de cintas tan premiadas como "El castillo de la pureza", se entiende que un still bien conservado es un tesoro para la memoria del cine nacional. Colección Carlos Villasana.
En el caso de cintas tan premiadas como "El castillo de la pureza", se entiende que un still bien conservado es un tesoro para la memoria del cine nacional. Colección Carlos Villasana.

Entre las colecciones personales destacan la Colección Fotofija de Francisco Montellano, la Colección Gustavo Amézaga, el Archivo Familia Jiménez (Agustín Jiménez), la Colección Alfonso Morales y la Colección Mil nubes de Roberto Fiesco, entre otras.

Del mismo modo nuestra entrevistada considera que el tema de la fotografía promocional en el cine es una expresión artística que debe conocerse más.

“Su naturaleza ofrece una amplia gama de aristas sobre las cuales se pueden abordar ejercicios ya sea de apreciación estética, composiciones cinematográficas, o incluso considerarse como fuentes de investigación, para identificación de agentes tales como actores y personal que ha participado en las producciones cinematográficas...”, señala Luna Montiel.

Lo que ayer servía como publicidad para el cine, hoy puede ser desde una obra de arte "de bolsillo" hasta una fuente de información. Colección Carlos Villasana.
Lo que ayer servía como publicidad para el cine, hoy puede ser desde una obra de arte "de bolsillo" hasta una fuente de información. Colección Carlos Villasana.

Sobre sus stills preferidos, ella aprecia mucho los que corresponden a producciones de las décadas de 1940 y 1950.

“Es una maravilla apreciar la iconografía y elementos contextuales como la moda, accesorios, automóviles, escenarios, etc. Respecto a la autoría, destaca el trabajo de Agustín Jiménez, Manuel Álvarez Bravo, Gabriel Figueroa, Ángel Corona Villa, Rafael García Jiménez, Leonardo Jiménez Espinosa, Gilberto y Raúl Martínez Solares".

Los elementos que más llaman su atención en un still son la composición, la iluminación, el encuadre y en general el sentido fotográfico del stillman; en el caso de los carteles, suele haber elementos de diseño muy relevantes, como el uso de tipografías, emblemas y técnicas de coloreado.

Para cerrar la entrevista, Luna Montiel hace hincapié en que los documentos de publicidad cinematográfica (stills, carteles, lobby cards) constituyen un valioso legado cultural. Han conformado una memoria visual muy peculiar, dice, que permite conocer y estudiar una serie de expresiones culturales, artísticas y sociales, las cuales hacen necesario contemplar aspectos específicos, más allá de los que se han establecido en el resto de los archivos.

La magia de los stills de cine puede ser que no pierden su vigencia: ayer por asegurar la venta de boletos y hoy por atrapar a los coleccionistas. Colección Carlos Villasana.
La magia de los stills de cine puede ser que no pierden su vigencia: ayer por asegurar la venta de boletos y hoy por atrapar a los coleccionistas. Colección Carlos Villasana.

Poco a poco, nuevos medios de comunicación, como la televisión y, luego el internet, se convirtieron en los principales canales de publicidad para estudios y productoras. El desarrollo de las redes sociales permitió a los actores eludir el control del estudio y dirigirse directo a sus fans o promocionar sus propios proyectos.

Las propias estrellas comenzaron a crear su material publicitario a través de selfies y artículos promocionales compartidos en Twitter, Facebook, Instagram y otras redes sociales, a menudo excluyendo por completo al estudio o la productora del proceso.

Irónicamente, la publicidad contemporánea está volviendo a la época de autopromoción, como en los inicios de la industria cinematográfica.

  • Entrevista:
  • Liliana Luna Montiel, licenciada en Informática por la UNAM, con estudios de Maestría en Bibliotecología. Tiene experiencia en catalogación y diseño de bases de datos para gestión de acervos fotográficos, fílmicos, documentales y bibliográficos en Fundación Televisa y Secretaría de Cultura, entre otros.
  • Fuente adicional:
  • Hollywood at Play: The History and Use of Publicity Stills. (2017).

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