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Los cazadores de ayer y hoy

La cacería es una práctica ancestral cuyo abuso ha provocado la extinción de especies, hoy existen cazadores furtivos y deportivos, algunos defensores de la actividad regulada afirman que contribuyen a la conservación del medio ambiente.
Los cazadores de ayer y hoy
06/06/2020
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Texto: Miguel Ángel Teposteco Rodríguez

En un principio, la caza animal era sólo para la supervivencia de los primeros grupos humanos y para propósitos rituales. Según la UNESCO, aunque no se tienen registros claros de deportes prehistóricos, “es probable” que los primeros eventos deportivos fueran competencias de actividades como la lucha, la guerra y la caza.

Fue hasta la Edad Media cuando se impulsaron las primeras medidas de restricción de esta actividad, como su prohibición en el “bosque” de algunos reyes en Europa.

En México, el primer marco normativo de la caza se estableció en el Código Civil en 1870, aunque sólo contemplaba licencias (incluyendo la caza deportiva) para el aprovechamiento de la fauna silvestre y de protección mediante vedas.

Durante el siglo XX, cazadores deportivos mexicanos contribuyeron a la muerte de especies que hoy están desaparecidas o en peligro de extinción. Por lo menos eso es lo que cuentan textos como el del cronista Aldebaran para EL UNIVERSAL en 1934.

Un grupo de cazadores buscaban jaguares en Tuxtepec, por entretenimiento y bajo el argumento de que “todos los años su feroz actividad arroja un elevado saldo de víctimas, porque, en su insaciable voracidad, destruye rebaños, diezma yeguadas y, sobre todo, mata y ahuyenta la caza”. Sin embargo, se toparon con un tapir, otra especie actualmente amenazada. Lo amararon, organizaron un “jaripeo” con él y dejaron que los perros le destrozaran las patas. El animal murió y fue un “festín babilónico” para los perros.

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“Jaripeo de tapires” durante caza en Tuxtepec, Oaxaca. EL UNIVERSAL ILUSTRADO (17 de mayo de 1934).

En otra crónica publicada por el diario, pero en 1923, se cuentan las andanzas de un cazador: Alfredo Ghichené. Con una pistola automática 6.75 hirió “en los cuartos traseros a un formidable oso grizzly de Durango”.

El testigo explica que el animal, actualmente extinto en México, se le echó encima para atacarlo. Al cazador se le encasquilló la pistola y decidió huir. “Cuando unas horas después me incorporé a mis amigos”, relata, “éstos traían la piel de mi perseguidor. El tiro había sido mortal”.
 

La imagen antigua muestra a cazadores de patos en una laguna de San Luis Potosí. Fotos: Archivo EL UNIVERSAL. Diseño web: Miguel Ángel Garnica.

Una historia similar ocurrió el 24 de junio de 1945. El impacto de piedras y golpes acabaron con la vida de tres lobos silvestres mexicanos, según registró EL UNIVERSAL. El acontecimiento causó “sensación” y muchos cazadores se propusieron ir al lugar para cazar al resto de la jauría silvestre.

Por esos años inició la aniquilación de lobos mexicanos por parte de cazadores, ganaderos y funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos y México. Para la década de los  70 se capturaron los últimos 7 ejemplares en vida silvestre, para dar inicio a un programa de recuperación de la especie, según la SEMARNAT.

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Los lobos mexicanos han podido ser criados en cautiverio para reestablecer sus disminuidas poblaciones desde mediados del siglo pasado por campañas gubernamentales y de empresarios de ganadería en favor del comercio ganadero. Imagen tomada de Wikipedia.

Debido a las laxas leyes de protección a la fauna en México, la caza deportiva contribuyó a campañas de exterminio por parte de gobiernos, ganaderos y cazadores que llevaron al borde de la extinción a especies como el tapir, el jaguar y decenas más. Otros animales, como el oso grizzly mexicano, la foca monje del Caribe y zanate de Lerma se extinguieron. 
 

La caza deportiva y la furtiva

En la actualidad, defensores de la caza deportiva argumentan que el panorama ha cambiado en los últimos 50 años y que sus prácticas están estrictamente reguladas por la Ley General de Vida Silvestre y de la Ley General de Armas de Fuego.

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Imagen de 1919 donde se observan osos grizzly  mexicanos en el Museo Colombino de Chicago. Foto: Wikimedia Commons.

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Oso cazado y exhibido como trofeo. EL UNIVERSAL ILUSTRADO (14 de junio de 1923).

En entrevista, Luciano Segurajáuregui Álvarez, director de la zona centro de la asociación de caza México Armado, explica que para él hay una diferencia entre el cazador deportivo y el furtivo. Apunta que los no deportivos matan ilegalmente, de noche y ayudados con lámparas, “y resulta antiético desde el punto de vista del cazador actual”.

El cazador deportivo contemporáneo, dice, busca animales que por sus características se consideran trofeo: la muerte de los ejemplares más viejos ayuda a que los jóvenes se reproduzcan.

En cuanto al sufrimiento del animal, argumenta que el cazador deportivo tiene la encomienda de : “Entre otras cuestiones, siendo certero al disparar”.

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Ilustración de un cazador en Veracruz publicada en EL UNIVERSAL ILUSTRADO (12 de abril de 1928).

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“Lo que hay que llevar a una cacería”. Publicación de EL UNIVERSAL ILUSTRADO (25 de octubre de 1934).

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Ilustraciones publicadas en EL UNIVERSAL ILUSTRADO (23 de marzo de 1922).

Sin embargo, la caza en México, legal e ilegal, ha sido objeto de crítica por especialistas en fauna silvestre y defensores de los derechos de los animales. Ya en 1985, un reportaje de este diario titulado “Urgen medidas de protección para la fauna” explicaba la necesidad de crear “cotos de caza, santuarios e incluir en todos los programas educativos materias que fomenten conciencia” sobre estos temas, como conclusión del primer Simposium Internacional de Fauna Silvestre, en el IX Congreso Forestal Mundial.

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Foto de foca monje del Caribe. “La foca del Caribe era la única foca de aguas tropicales. Fueron cazadas por su piel y grasa”. Tomada de Wikipedia.

En ese simposio se expuso que ya habían desaparecido especies en México, como la foca monje del Caribe, la cual “se extinguió totalmente” en el país después de un exterminio provocado por la caza.

No obstante, cazadores como Ovidio Garza, conductor del programa “Grandes Trofeos” de Televisa Monterrey, argumentan que la cacería deportiva ayuda a la conservación del medio ambiente y al crecimiento económico de las comunidades rurales.

Explica en entrevista que “muchas personas trabajan en ranchos que se especializan exclusivamente en la cacería”. “Durante la temporada de venado – apunta - basta pasar por pueblos como Villaldama, Lampazo y Anáhuac (en Nuevo León) durante diciembre y enero para ver cómo reviven con tantos cazadores que se detienen a comprar productos o comer en sus puestos y restaurantes”.

Al preguntarle si alguna especie ha desaparecido por la caza deportiva, Ovidio responde que no: “Las especies desaparecen primeramente por la destrucción de hábitats y segundo por cacería furtiva, sobre todo cuando algún descerebrado piensa que del animal puede sacar productos mágicos para su salud”.

Apunta que ambientalistas y especialistas de la conservación admiten el valor de la caza legal y organizada. Agrega que “el ser humano tiene que aprovechar los recursos naturales que nos da la madre tierra para sobrevivir y los animales son parte de estos recursos”. También agrega que él caza por instinto: “Todo niño en algún momento trató de capturar un insecto, un pájaro, una lagartija”.

Sin embargo, las peticiones para acabar con la caza en México existen desde hace décadas. En 1990, EL UNIVERSAL publicó la opinión del entonces subdirector del Instituto de Historia Natural de Chiapas, Ramón Pérez Gil Salcido.

Su preocupación era por la desaparición de la biodiversidad de la Selva Lacandona a causa del cambio climático, de la pérdida de agua de la zona, del tráfico de especies y de la caza furtiva. Y sin hacer diferencia, se pronunció porque la caza se prohibiera definitivamente, deportiva o no, porque roto “el ciclo vital no tendremos bosques, aire puro, agua, fauna, ni suelo, ni vida”. 

Antonio Franyuti, presidente de Animal Heroes, organización sin fines de lucro que defiende de los derechos de los animales, apunta que no hay evidencia de que la cacería deportiva haya terminado con alguna especie en México.

Sin embargo, explica que la caza deportiva ha afectado a especies en peligro de extinción: “A veces se matan animales, por ejemplo un jaguar, (porque) en realidad no se puede diferenciar si se cazó por deporte o se cazó porque se estaba comiendo el ganado", y apunta que esta última práctica ha provocado la muerte de especies como el lobo mexicano o el jaguar.

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Al jaguar se le ha culpado de matar ganado, por lo que hasta los mismos ganaderos lo han perseguido. Actualmente se considera una especie en peligro de extinción. La fotografía es de Notimex.

Menciona que llamarle deporte a la caza “es erróneo”, ya que por lo general en el deporte hay personas que “saben a qué están jugando, deben conocer las reglas para poder ganar o perder y en este caso los animales no las conocen".

“Es un jugador que siente y por lo tanto es un abuso porque se está aprovechando uno de él para obtener lo que uno quiere”. Argumenta que los cazadores suelen justificar diciendo que matan “por el puro gusto de decir que somos cazadores por naturaleza”.

También describe que los practicantes de la cacería deportiva defienden que matando 10 animales se salvan a 100: “Y es real, hay quizá alguna especie, el venado cola blanca, que haya sido ayudado probablemente a su población a través de estas prácticas”.

Sin embargo, Franyuti explica que si se traslada esta práctica a un escenario con humanos, el argumento es cuestionable: "Hay un pueblo de 100 personas que necesita ayuda y llega alguien y dice: dame a 10 personas y las vamos a matar, pero vamos a ayudar a todos los demás”. Franyuti explica que los cazadores suelen decir que buscarían otra solución ante este escenario, durante los debates sobre el tema.

“Perfecto”, les responde Franyuti, "¿y por qué (con los animales) no buscamos otra solución?”

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La caza del zorro en Inglaterra ya se considera prohibida, al igual que la de la ballena. Fotos de EFE.

Nuestra fotografía principal es de un cazador de osos de 1923, tomada de EL UNIVERSAL ILUSTRADO. En tanto que la comparativa antigua es de cazadores de patos de San Luis Potosí del año de 1924, también es de archivo propio.

Fuentes:
Entrevistas con cazadores y activistas a favor del medio ambiente y la protección de los animales.
“México logra importantes avances en la recuperación del Lobo Mexicano”. Documento de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas.
“Lobo Mexicano”, documento de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas.
“Recuperación del lobo mexicano”, Carlos Galindo, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.
Página oficial de México Armado.
Página oficial de la Federación Mexicana de Caza.
Blog “Caza deportiva México”.
Blog “Cazador Mexicano”, historias de caza.
Ley General de Vida Silvestre.
Ley General de Armas de Fuego.
Norma Oficial Mexicana 059.
“USING PARSIMONY ANALYSIS OF ENDEMICITY TO ANALYZE THE DISTRIBUTION OF MEXICAN LAND MAMMALS”, investigación de BioOne Complete.
Página oficial de la UNESCO.
Código Civil mexicano de 1970.