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Los anuncios espectaculares, el bombardeo visual de los años 70

Desde su aparición, en la década de los años 70, los anuncios espectaculares han formado parte del paisaje de la Ciudad de México y, en algunos casos, fueron referentes de calles. Hoy relatamos una brevísima historia de este tipo de publicidad
Edificio Ermita
19/02/2020
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Texto: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Fotografía actual:
Ruth Gómez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica

Ya sea de una forma discreta o explícita, los anuncios publicitarios son parte de nuestra vida diaria: están en el transporte público, en la calle, en los edificios, en las aplicaciones móviles, en los medios de comunicación o en el internet. A pesar de su actual cotidianidad, fue apenas en los años sesenta del siglo pasado que se vivió el auge entre la relación de las marcas, sus productos y el consumidor, llamada la “Edad de Oro de la Publicidad”.

Fue en esos años que los productos empezaron a verse continuamente en los medios de comunicación o en la calle y, de acuerdo al relacionista comercial Arturo Trejo, de esta forma “la imaginación del publicista comenzaba a volar, para hacer volar la nuestra”.

El “espectacular” nació en la década de los setenta y con él vino el “bombardeo” visual con textos, colores, canciones o frases con las que el consumidor llegaría a distinguir a un producto a lo largo del tiempo.

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Aspectos del Monumento a la Revolución donde sobresale la publicidad que solía rodearlo en la segunda mitad del siglo XX. Colección Villasana - Torres.

En el caso particular de México, nos explica Arturo Trejo, las primeras agencias de publicidad fueron creadas por hombres que idearon el posicionamiento de muchas de las marcas que aún siguen en el imaginario colectivo.

Las agencias estaban compuestas por un departamento “creativo” que se encargaba de trabajar con las ideas alrededor de un producto y a partir de ello, crear su identidad y ya con ese conocimiento, generar campañas publicitarias dedicadas al público para el que estaba creado el producto.

“Eran estudios completos – continuó –, se hacía una imagen que aparecía en las revistas o periódicos, se hacía una canción, que llamaron jingle, se hacía una idea, frase o slogan, con la que identificabas siempre el producto; podría ser pregunta, afirmación e incluso, algo que pudiera ser considerado como chistoso”.

Un ejemplo de jingle famoso fue el de Al mundo entero quiero dar un mensaje de paz, de una refresquera estadounidense, que apareció en la década de los setenta cuando había grandes movimientos y la marca aprovechó para sumarse y dar ese mensaje al mundo. La misma marca creó el slogan de ¿Quién es la chispa de la vida?

“Si hiciéramos un ejercicio de decir ciertas frases, casi de inmediato sabríamos de qué producto se trata: a que no puedes comer solo una, aromatiza, limpia y desinfecta, dice Trejo quien además comparte que poetas y escritores también han llegado a participar en la creación de la publicidad, a personajes como Gabriel García Márquez se le atribuye la frase de una marca de pañuelos, a Salvador Novo Remoje, exprima y tienda, a Xavier Villaurrutia Mejor, mejora, Mejoral o a Salvador Dalí, con la imagen de las paletas Chupa Chups.

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Algunos de los anuncios que circulaban en el siglo XX, que se destacan por su uso del sentido del humor para poder acercarse al consumidor. Colección Villasana - Torres.

Pero los anuncios publicitarios no se limitaron a los medios de comunicación o a las paredes, varios edificios de la Ciudad de México eran identificados por tener grandes espectaculares que los distinguieron por años, tal fue el caso de los anuncios de Coca - Cola en la Glorieta de los Insurgentes o sobre la Avenida Revolución. Igual de impresionantes eran los anuncios de la zapatería Canadá, sobre todo el que estaba ubicado en la Avenida de los Insurgentes 300, que por las noches se iluminaba. 
 

Para Trejo, la publicidad se ha transformado en todo sentido y considera que el centro de atención ya no son las calles, sino los dispositivos digitales: “ahora pagamos por tener radio o música sin anuncios, creo que ahora somos más impacientes y vamos corriendo como para detenernos a ver algo que está impreso”.

Nos acercamos a un trabajador de una agencia publicitaria actual, Mauricio R., para que nos contara cómo percibe los cambios en la forma que las agencias transmiten un mensaje publicitario:

El primer cambio es la plataforma, ahora los mensajes buscan tener mayor presencia en el mundo digital; el segundo es apegarse a las necesidades de los productos, es decir, hoy en día las marcas ya no suelen conectar con el consumidor a través de un mensaje “amigable” o “chistoso” -como lo hacían las campañas de los años sesenta o setenta-, esto se reserva a productos que realmente lo necesite y tercero, es que se rigen por tendencias, últimamente las marcas buscan “verse reales, que su producto no se vea montado, que no se vea falso, tratan de conectar con el público a través de la naturalidad del producto, afirma Mauricio R.

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La esquina de Bucareli y Avenida Paseo de la Reforma en el siglo XX. Colección Villasana - Torres.

El creativo publicitario comparte con El Gran Diario de México que el mundo digital ha marcado un “cambio gigantesco” para el sector, ya que día con día se van creando nuevas plataformas y por ende, nuevos canales de comunicación -videos, galerías de imágenes, filtros o gifs- cada uno con sus múltiples formas de dirigir el anuncio tomando en cuenta la edad, el sexo o la zona en la que se desenvuelven.

Aún con estos cambios, la publicidad impresa sigue siendo importante y hay edificios cuya ubicación es considerada estratégica para la comunicación de un mensaje publicitario. De acuerdo a Mauricio los productos impresos suelen ser importantes para los clientes (las marcas); sin embargo, no tienen la misma precisión que los anuncios digitales, ya que no cuentan con las herramientas de segmentación que te ofrece el mundo digital.

A inicios del 2020, el gobierno de la Ciudad de México informó que durante este año el Congreso capitalino discutirá la Ley de Publicidad Exterior en la urbe, que tendría como objetivo evitar la contaminación visual y los riesgos que generan los espectaculares, que suelen estar en azoteas. Una vez que la ley se publique, podríamos tener una nueva forma de percibir la ciudad.

Fotografía antigua: Colección Villasana - Torres.
Entrevistas a

  • Arturo Trejo Laudo, licenciado en Relaciones Comerciales y Creador de Crónicas de Banqueta y
  • Mauricio R., creativo publicitario.