Lo que aprendimos de la Influenza Española

Mochilazo en el tiempo

Los archivos históricos resguardan conocimientos acerca de las epidemias pasadas, como fue el caso del estado de Oaxaca. Conocerlos es útil para enfrentar y comprender contingencias como la actual

Texto: Elisa Villa Román

El 27 de octubre de 1918 el médico Guillermo Cerqueda envió una carta desde Tamaulipas al gobernador de Oaxaca con instrucciones precisas para combatir una enfermedad que iniciaba con catarro, dolor de garganta, tos, dolor de cabeza y articulaciones:

“Señor Gobernador del Estado Juan Jiménez Méndez: en el periódico El Regional, que se edita en esa ciudad (Tamaulipas), he visto que han tenido algunas dificultades para reunir al cuerpo médico y tomar las medidas de defensa, tan importantes como oportunas, contra la influenza española, en el desgraciado evento de que los visitara”, escribió.

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Carta del doctor Cerqueda al gobernador de Oaxaca Juan Jiménez en octubre de 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

Como médico, Cerqueda fue uno de los responsables de poner en operación el primer convoy sanitario del mundo en 1912 que consistía en trenes-hospital, idea que fue adoptada durante la Primera Guerra Mundial por ejércitos de otros países, de acuerdo con el artículo La medicina militar en México de Antonio Moreno-Guzmán.

Para 1918 Cerqueda fungía como Delegado Sanitario del Departamento de Salubridad General de la República (equivalente a la Secretaría de Salud actual) y ejercía su puesto desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, una de las primeras ciudades afectadas por la epidemia que se propagó desde el norte del país.
 

Traslado de personas enfermas a principios del siglo XX. Créditos: Mediateca INAH, colección Casasola (1918) y Sáshenka Gutiérrez (2020). En la fotografía actual se observa una cápsula especial para trasladar a personas infectadas por el virus SARS Cov2 causante de la Covid19.

En las cartas enviadas por el doctor Cerqueda se detallan los primeros síntomas de la epidemia cuando apenas llegaba a México. La influenza española se desarrolló entre los años 1918 y 1919 en distintos países. Su nombre surgió porque España, como nación neutral durante la Primera Guerra Mundial, decidió informar de la enfermedad y sus consecuencias, según Sandra Pulido en La Gripe Española: la pandemia de 1918 que no comenzó en España.

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“Lávese las manos antes de comer y cuantas veces haya manejado objetos sucios y sobre todo, los que sospechan que han estado en contacto con algún enfermo”, decían los boletines de información de la época. Imagen: boletín de prevención de la Gripe Española. Archivo General del Estado de Oaxaca.

Se calcula que murieron entre 20 y 50 millones de personas en todo el mundo a causa de esta enfermedad que tuvo tres oleadas: la primera a mediados de mayo de 1918. Después un segundo brote que se extendió de septiembre de ese año hasta febrero de 1919 y un tercero a finales de mayo de 1919.

En México la que tuvo mayores consecuencias fue la segunda oleada, que golpeó con más fuerza en octubre de 1918 en medio de la inestabilidad política y social que atravesaba la población después de la Revolución. En el caso de Oaxaca se tienen registros de que a finales de ese año hubo 21 mil muertos a causa de la “influenza española”.

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Aviso sobre la influenza española del Dr. G. Cerqueda a la población, 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

“Probablemente no se imaginan los horribles estragos que hace (la influenza española) y el pánico que siembra su presencia, donde quiera que llega. Tengo el gusto de enviarle, por si las estima útiles, algunas de las disposiciones que por mi indicación se tomaron durante el desarrollo de la repentina influenza en esta ciudad”, dice la carta enviada por el médico Cerqueda.

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Seis de cada 10 personas que murieron por influenza española en el Centro de Oaxaca eran indígenas. Imágenes de comerciantes zapotecas y mixes a inicios del siglo XX; la imagen se tomó del libro Breve reseña histórica y geográfica del estado de Oaxaca. Smithsonian Libraries.

Así la población siguió indicaciones de salubridad como hacerse lavados de boca con agua oxigenada, tomar Bromo-Quinina y aplicación de sudoríficos, medidas ya rebasadas, pero que en su momento fueron muy difundidas.

También se recomendaba aislarse en las habitaciones, no dar la mano para saludar, utilizar aceite mentolado en las fosas nasales, poner creolina en las escupideras de los enfermos, hervir los trapos o pañuelos usados para limpiarse la nariz, quemar azufre en las habitaciones y no abusar de las aspirinas porque provocaban efectos secundarios en las personas enfermas.

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El 5 de noviembre de 1918 mandaron a imprimir 5 mil carteles para comunicar a la población de Oaxaca sobre las medidas sanitarias. Un anuncio de la época dice: “Importante al público: la epidemia de grippe (sic) o influenza española, que actualmente se ha desarrollado de manera alarmante en esta población, aun cuando aparentemente no es grave, sí puede volverse de suma gravedad y producir la muerte (...) cuando se desatiende en su principio”.

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“Ciudadano Jefe de los Talleres de la Imprenta del Estado. URGENTE: Sírvase usted ordenar que desde luego se impriman 5,000 ejemplares de las instrucciones que le adjunto”. Memorándum del 4 de noviembre de 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

Los comunicados a la población advertían que si bien algunos de los primeros síntomas no necesariamente postraban a las personas en cama, sí era necesario que se aislaran para no agravar su condición. Incluso se advertía de complicaciones como neumonía y accidentes cerebrales, en cuyo caso se pedía acudir al hospital.

También se solicitó dejar de escupir, pues notaron que las expectoraciones producían más contagios. La recomendación fue cubrir con cal los pisos de las casas para evitar la propagación del virus.

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Registro de muertos durante tres días de noviembre de 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

La lección se repite

Hace poco, el antropólogo Jorge González Galdamez, del Archivo General del Estado de Oaxaca, realizó una extensiva búsqueda que arrojó nuevos datos sobre los efectos de la influenza española en esa entidad. Su informe se basa en las actas de defunción de los juzgados del estado entre los meses de octubre, noviembre y diciembre de 1918, meses más crudos en la propagación de la pandemia en Oaxaca.

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Distintos aspectos de las tradiciones y cultura oaxaqueña a inicios de los años 20. Archivo/EL UNIVERSAL ILUSTRADO.

Los archivos relacionados con la pandemia de influenza española en el estado de Oaxaca dan a conocer qué tipo de medidas a nivel administrativo se llevaron a cabo por parte del gobierno para atender la emergencia sanitaria.

Uno de los documentos encontrados es una lista de las personas fallecidas sólo entre los días 11 al 13 de noviembre de ese año. En la hoja se alcanzan a contar 33 fallecidos, entre ellos: Alfonso Cortés de 2 meses de edad, Plácido Blanco de 86 años, María Rodríguez de 7 meses, Eduviges García de 93 años y Felipa Castro de 30.

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Solicitud de medicamentos para combatir la epidemia. Documento de 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

En el informe de próxima publicación Las cifras de la influenza española en Oaxaca de Juárez y Huajuapan de León, González resalta las dificultades de la época para contabilizar el número de casos activos y decesos por la epidemia.

“El manejo de las cifras de muertos e infectados en una epidemia, en distintos episodios históricos ha estado siempre sujeto a la decisión de las autoridades que en muchos casos han privilegiado un manejo equilibrado entre contener y combatir la epidemia y no generar alarma en la población”, dice el texto.

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"Ya dictaminé disposiciones encaminadas a combatir la epidemia. El secretario del despacho del Ejecutivo, A. Lazcano", telegrama del 10 de diciembre de 1918. Archivo General del Estado de Oaxaca.

En uno de los documentos antiguos se lee como primera recomendación evitar sitios aglomerados como teatros, cines o iglesias, “pues en ellos es muy fácil ponerse en contacto con personas que llevan el microbio y por otra parte, la salida de estos sitios expone a enfriamientos”.

A las personas enfermas se les pedía salir de su habitación lo menos posible y estornudar o toser cubriéndose la nariz y boca con un pañuelo. “Evite ponerse enfrente de personas que estornudan o tosen sin voltear la cara. Los pañuelos después de usados deben lavarse y hervirse, es mejor usar lienzos pequeños que puedan destruirse por el fuego, también pueden emplearse pañuelos de papel que una vez usados deberán quemarse”, se lee en el histórico papel.

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Este diario publicó el lunes 23 de febrero de 1920 que sí era influenza española la que se encontraba afectando a la población en México; una nota secundaria añadía que ya se había comprobado científicamente.

Entre otras medidas similares a las actuales, las autoridades recomendaban el lavado de manos, la desinfección de cubiertos y otros objetos de uso común: “Las personas que atiendan al enfermo deberán proveerse de mascarillas que gratuitamente proporcionará el Departamento de Salubridad. No abandone la cama hasta no estar completamente sano. Permanezca recluido en su habitación hasta una semana después de que la enfermedad haya pasado o hasta que el médico le indique que ya puede salir”, dice un boletín de 1918.

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Una de las principales dificultades era el conteo de defunciones, pues en ese entonces no estaban homogenizados los criterios para determinar que alguien había fallecido por influenza española. Así que cada región llevaba su registro según sus posibilidades.

Por ejemplo, de octubre a noviembre de 1918, en el distrito del Centro de Oaxaca no figura la influenza española como causa de defunción. En su lugar estaban otros criterios como: “influenza” (común), “gripa”, “pulmonía”, “tosferina”, “fiebre intermitente”, “neumonía gripal” y “bronquitis capilar”. Estas causas no siempre fueron determinadas por personal médico, según consta en los archivos.

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Danzante oaxaqueño de la Pluma a inicios del siglo XX. Foto tomada del libro Breve reseña histórica y geográfica del estado de Oaxaca. Smithsonian Libraries.

Sin embargo en otro distrito, el de Huajuapan de León, sí colocaban a la influenza española como causa de muerte en las actas de defunción. “Como suele ocurrir al día de hoy, las estadísticas que reflejan el impacto de una epidemia no dejan de tener sesgos en la información. Sin embargo, es con lo que contamos para acercarnos un poco más a lo que realmente sucedió en 1918”, dice González.

El antropólogo explica que el brote de mayor magnitud ocurrió entre octubre y noviembre de 1918, pero hubo rebrotes importantes como el de enero a marzo de 1919 donde se contabilizaron más muertes, y más adelante en septiembre. Incluso señala que 1923 se volvieron a presentar casos.

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El personal de salud frente a la pandemia de Covid-19. Foto de Alfredo Estrella/AFP.

“En la actualidad todos nos preocupamos por cuándo va a acabar o cuándo se aplanará la curva [de la pandemia por Covid-19], pero los registros documentales nos dicen que duran años. No hay que pensar que podemos pasar esto como si nada. La ventaja es que hoy tenemos la posibilidad de una vacuna, lo que antes [hace un siglo] no se tenía”, concluye.

De las epidemias pasadas se puede obtener información útil para hacerles frente. Archivistas de la institución señalan en entrevista que sus investigaciones pretenden llamar la atención del público para realizar sus propias búsquedas y aportar nueva información a temas poco explorados.

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Equipo de protección del personal de salud. Foto de Alfredo Estrella/AFP.

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Para Jorge Álvarez Fuentes, director del archivo, el objetivo de esta búsqueda en equipo fue encontrar información valiosa en el pasado de Oaxaca con relación a la pandemia de hace cien años.

“Lo interesante es que en toda epidemia, y más en una pandemia, necesitas medir. Cuando mides algo puedes actuar sobre esa realidad. Creo que este informe puede resultar atractivo para ver con una perspectiva histórica que hay cosas que debemos aprender de aquella experiencia. Es un primer ejercicio, pero ayuda a estimular la curiosidad”, dice.

La imagen principal es de la calle Portal de Flores de Oaxaca a inicios del siglo XX tomada del libro Breve reseña histórica y geográfica del estado de Oaxaca.

Fuentes:
Artículo: Las cifras de la influenza española en Oaxaca de Juárez y Huajuapan de León, de Jorge González Galdamez.
Entrevistas a la unidad de investigación, conservación y difusión del Archivo General del Estado de Oaxaca:

  • Verónica Allier García
  • Jorge Álvarez Fuentes
  • Jacobo Babines López
  • Jorge González Galdamez

Archivos digitalizados de la colección “La influenza Española de 1918 a 1922 en Oaxaca”, disponibles en: https://www.oaxaca.gob.mx/ageo/la-influenza-espanola-de-1918-a-1922-en-o...
Hemeroteca EL UNIVERSAL
Artículo "La medicina militar en México en 1915" de Antonio Moreno-Guzmán. Gaceta Médica de México, 2016.
Artículo "La Gripe Española: la pandemia de 1918 que no comenzó en España" de Sandra Pulido. Gaceta Médica, enero 2018.
Fotografía principal corresponde a la calle Portal de Flores, en Oaxaca, y fue tomada del libro "Breve reseña histórica y geográfica del estado de Oaxaca”. Disponible en: https://archive.org/details/brevereseahistri00belm

 

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