La casa morisca con dos pistas de skate

Un abogado de prestigio inició el proyecto de lo que sería una casa de campo en las afueras de la ciudad, hace más de cien años. El resultado: una de las residencias más vistosas en su época y ,desde el inicio del siglo XXI, un centro vanguardista de eventos en la colonia Mixcoac

La Casa Serralde en una toma de los años setenta. El inmueble data de 1903 y ha fungido como casa familiar y centro de eventos. Cortesía Fototeca Reyes Valerio.
13/01/2022 21:27 Actualizada 07:18
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La Casa Serralde en una toma de los años setenta. El inmueble data de 1903 y ha fungido como casa familiar y centro de eventos. Cortesía Fototeca Reyes Valerio.

Texto: Ruth Gómez y Carlos Villasana

En Mochilazos anteriores hemos comentado que diferentes zonas de la capital fuera de lo que hoy conocemos como el Centro Histórico eran consideradas las “afueras” de la Ciudad de México. Entre ellas estaban la gran mayoría de las colonias de las actuales alcaldías o colonias como Tlalpan, Tacubaya o Mixcoac.

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Mixcoac, al igual que Tacubaya, tenía casonas espectaculares e instituciones públicas que lo dieron a conocer entre la población citadina, como el Manicomio General de La Castañeda, inaugurado por Porfirio Díaz en 1910 y que fue destruido en la década de 1960; la casa de la familia Scherer —demolida para la ampliación de Av. Revolución—;  la casa de la familia Limantour —el actual Colegio Williams—; entre otros.

El escritor Ignacio Manuel Altamirano describió a Mixcoac de la siguiente manera: “Hermosísima aldea, callada, fresca, sombría, que se esconde entre los bosques como un nido de alondras, y que encierra en su seno preciosas casitas”.

En la esquina de la actual Avenida Revolución y Rubens, está la casa que el abogado Francisco Serralde Martínez mandó a construir para su familia, inaugurada en 1903. La propiedad contaba con un terreno de casi 10 mil metros cuadrados y contó con el diseño del arquitecto Enrique Olaeta.

En esta zona, tanto la casa de los Limantour como la de Serralde tenían motivos arquitectónicos arabescos, pero sólo a la de Serralde se le llamaba “Casa Morisca” o la “Casa Árabe”.

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“Desde el jardín, es indudable que los elementos sobresalientes del conjunto [...] serían el espigado “Minarete” y el pabellón que con sus ocho ventanas perimetrales rematadas con arco de herradura”. Texto e imagen: Rafael Fierro Gossman.

Francisco Serralde Martínez fue un abogado muy exitoso nacido el 4 de octubre de 1855 en la capital. Entre sus defendidos más famosos estuvo el periodista Jesús Flores Magón y Timoteo Andrade, un policía del porfiriato que fue acusado de matar a su hijo.

Para este caso, Serralde ocupó una “defensa gráfica” para lograr exculpar a su cliente, la cual consistió en presentar ante el juez una serie de fotografías donde se pudiera explicar la situación.

Su éxito como abogado lo llevó a estar cerca de la aristocracia del Porfiriato, de empresarios cuyas fortunas estaban empezando a crecer, como los involucrados en la implementación del ferrocarril en México, o la milicia.

En lo familiar, Serralde contrajo matrimonio a los 19 años de edad con Guadalupe Acosta García, con quien tuvo 12 hijos.

La familia vivía en Santa María la Ribera, pero adquirieron un terreno de una hectárea en la zona de Nonoalco- Mixcoac después de que Serralde ganara un juicio a favor de Ignacio Torres Aladid.

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Francisco Serralde y su esposa, Guadalupe Acosta, en las primeras décadas del siglo XX. Cortesía Rafael Fierro Gossman

Adquirieron el terreno para edificar una casa de campo de la familia, pero, al ver qué tipo de casas había alrededor, el abogado optó por construir el inmueble que existe hasta el día de hoy.

Aunado a ello, la zona de Mixcoac estaba a punto de cambiar ya que estaba por llegar el tranvía eléctrico —y la ruta Tacubaya-Mixcoac-San Ángel— lo que dotaría a la zona de electricidad.

Este hecho, hizo que el abogado decidiera mudarse con su familia de la Santa María la Ribera, al interior de la Ciudad de México, a la lejana villa de Mixcoac.

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“Arriba, en un plano que pertenece a la Mapoteca Orozco y Berra (N°2553), aparece “Croquis de la Municipalidad de Mixcoac mandado a construir por el Ayuntamiento de México en 1891”; aparece marcada con líneas rojas, la parte considerada del municipio y en la zona que corresponde a Nonoalco –que aún pertenecía a Tacubaya pero que por decreto de 1899 pasó a incorporarse a Mixcoac–, he marcado con una estrella el sitio aproximado donde se edificó la casa Serralde/Acosta”. Imagen y texto: Rafael Fierro Gossman.

Rafael Fierro Gossman explica que para finales del siglo XVIII y principios del XX, por la zona ya circulaban los siguientes tranvías: “el tranvía eléctrico del “Ferrocarril del Distrito de México a San Ángel”, inaugurado en 1900 y corría en lo que hoy es Avenida Revolución.

Sobre lo que hoy es Avenida Patriotismo, marchaba el “Ferrocarril del Valle de México” y que llevaba directamente al Zócalo –como ampliación de la ruta Zócalo-Tacubaya– en los lujosos y novedosos carros “Tranvía” eléctricos de la serie Brill para 24 pasajeros”.

Para la construcción de su casa, Serralde contrató en 1898 a su cuñado y arquitecto Enrique Olaeta, quien solía trabajar con estilos arquitectónicos clásicos y que era reconocido por la perfección con la que construía inmuebles con características arabescas —un ejemplo de esta arquitectura es el Kiosco Morisco, construido por Ramón Ibarrola—.

La propiedad tendría dos zonas: la casa en la esquina del terreno y lo demás sería un jardín.
 

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Texto e imagen de Rafael Gossman: “En este  Plano general de la Ciudad de México para 1929, he marcado los límites del terreno original del licenciado Serralde (en rojo) y la sección en la que se edificó la casa de Mixcoac (en naranja). Hacia el sur (abajo) se distingue claramente el Río Mixcoac –parte ahora del Circuito Interior– y destacan al centro de la imagen las vías del tranvía Tacubaya-Mixcoac-San Ángel que corría por Avenida Mixcoac (ahora Revolución) así como las del tranvía Zócalo-San Ángel que cruzaba por Rafael Sanzio (que ampliada es ahora Avenida Patriotismo) y continuaba por Félix Parra hacia el sur”. 

A pesar de que no hay mucha información sobre la educación o vida de Enrique Olaeta, se sabe que vivió por unos años en España y algunos países de África y Oriente Medio, por lo que aplicó todo su conocimiento en el diseño de la casa de su cuñado.

De acuerdo a la investigación de Rafael Fierro, la casa se convirtió en una “fortaleza árabe” con una réplica de la fuente de Lindaraja de la Alhambra de Granada, un pequeño kiosco morisco para que su familia no extrañara el recién instalado en Santa María la Ribera y hasta un minarete -torre clásica de la arquitectura islámica-.

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La Casa Serralde en una toma de los años setenta. El inmueble data de 1903 y ha fungido como casa familiar y centro de eventos. Cortesía Fototeca Reyes Valerio. Actualmente la casa conserva sus caracteristicas generales que la distinguen en la zona de Mixcoac. Imagen tomada de Google Maps. 2019.

La construcción inició en 1899 y terminó en 1903. Contempló: una elevada torre octagonal, dos niveles con sus pisos correspondientes, decoración en exteriores e interiores, un jardín de 4 mil metros cuadrados, arcadas y ventanas con estilo árabe.

Aunque no existen fotografías a color sobre los detalles del interior de la casa, se presume que, al estar en sintonía con la arquitectura islámica, la casa tenía un colorido significativo.

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Fotografía de la fachada de la Casa Serralde en marzo de 1903. Imagen: Cortesía Rafael Fierro Gossman / Heidi Sohn.

En el artículo Supervivencias mudéjares y presencias orientalistas en la arquitectura mexicana, que escribió Elisa García Barragán en 1976 para el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, se dice lo siguiente sobre la propiedad:

“Es una casa de grandes dimensiones a la que no le falta ni su minarete con ventanitas de arco de herradura. […] Emplea como elementos decorativos […] el estuco policromado que con una ornamentación vegetal y caligrafía cúfica, cubre parte de los muros...

"Esta casa que vio mejores tiempos y […] contó con un mobiliario morisco completo, según cuentan sus actuales dueños, descendientes del licenciado Serralde, muebles de los que sólo quedan los grandes aparadores del comedor con arcos poli-lobulados y rematados por una graciosa crestería de pequeños merlones escalonados.”

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“Una fotografía del salón sur-poniente, se adivinan algunas de las características de la decoración que la casa debió tener en 1903”. Imagen y texto: Rafael Fierro Gossman.

Se dice que para 1923, cuando el matrimonio festejaba sus “Bodas de Oro”, el jardín contaba con un carrusel mecánico que era utilizado no sólo por la familia, sino también por vecinos de la zona; modelos a escala de ferrocarriles -uno de los cuales tuvo un papel en la cinta Héroes de Nacozari en 1933-, entre otras fuentes de entretenimiento, como un cine, al que acudían los habitantes de Mixcoac.

Con la ampliación del tranvía de Mixcoac en la década de 1940, vinieron grandes cambios para la zona y algunas zonas de la “Casa Árabe” se fragmentaron, expropiaron o demolieron.

Lo que quedó de ella se remodeló por uno de sus hijos; sin embargo, todo se frenó cuando empezaron a fallecer sus hermanos y la casa quedó en parcial abandono.

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Francisco Serralde en la terraza de la casa, quien falleció a los 93 años y sus restos descansan a lado de su esposa, en el Panteón de Guadalupe Mixcoac. Cortesía Rafael Fierro Gossman / Heidi Zohn.

La casa fue adquirida por un grupo de empresarios en 1996 y tras la restauración, la convirtieron en restaurante. Tiempo después, el inmueble albergó al Bulldog Café, una icónica sede para la música rock en México del siglo XXI.

Hoy en día, la casa es parte de una compañía global de tenis que, quizás sin proponérselo, honra con algunas actividades el gusto que tenía Francisco Serralde, al ofrecer opciones de entretenimiento para la comunidad de Mixcoac y de la ciudad en general como pistas de skate, talleres artísticos, proyecciones de cine o conciertos.

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En el 2000, la casa fue sede del centro de espectáculos “Bull Dog Café”, que se distinguió por ofrecer conciertos de rock and roll. Cortesía Rafael Fierro Gossman.

  • Fuentes:
  • Rafael Fierro Gossman, arquitecto e investigador.
  • Elisa García Barragán, Supervivencias mudéjares y presencias orientalistas en la arquitectura mexicana. Anales Del Instituto De Investigaciones Estéticas. https://doi.org/10.22201/iie.18703062e.1976.45.1037
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